Cuba BB
 
Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

Miguel Hernández: Voz de las venas de la tierra

Miguel Hernández
Ver foto galeríaVisita la foto galería (3)
Perfil de Autor

Por Luz Nereida Pérez

Publicado: lunes, 2 de abril de 2012

Hablar sobre el oriolano universal Miguel Hernández nunca ha sido para mí un deber ni una imposición, sino un honor, un placer y un inmerecido privilegio. Conocí la obra de Miguel Hernández entre estantes de biblioteca cuando realizaba estudios doctorales en la City University of New York. No supe de él en mis años de escuela superior, ni en los de estudios de bachillerato, a pesar de que mi especialidad primaria era precisamente la literatura española. Para entonces, era un poeta prohibido en España y esa condena parece haber tenido cierto grado de repercusión en mis maestros boricuas de entonces. 

Mi primera exposición formal a su obra lo fue en niveles de estudios doctorales mediante la antología de título Miguel Hernández. El hombre y su poesía, ejemplar al cuidado de Juan Cano Ballesta publicado por Ediciones Cátedra en el Madrid de 1974 –un año antes de la muerte de Francisco Franco–. Para entonces, era la más reciente publicación sobre el poeta y nos servía de texto en aquel curso que tomábamos en el otoño de 1974. En esta selección de poemas hernandianos, su composición Canción del esposo soldado aparece censurada. Así su octava estrofa leía “Nacerás… / envuelto en un clamor de victoria y guitarras, / y dejaré a tu puerta mi vida de soldado / sin colmillos ni garras.” El primer verso debió haber leído: “Nacerás con el puño cerrado”, pero en ese año de 1974, ese puño resultaba aún muy amenazante, atizaba conciencias, removía llagas en muchos españoles y más aún en su entonces mandatario. No obstante, ese suprimido puño triunfó por sobre todo intento de censura y silencio. Hoy la vida y la obra del oriolano Miguel Hernández es estudiada con interés, es leída con fruición, es citada continuamente por una miríada de escritores, y es cantada y recitada donde menos lo esperamos por quienes no olvidan su legado, por quienes aquilatan su caudal estético y por quienes aún luchan por reivindicaciones similares a las que fueron centro, norte y también hado para Miguel.
 

Recientemente –en el año 2010– el centenario de su nacimiento se ha celebrado mundialmente con la participación de 22 países entre los que se encontraban naciones no hispanas como China, Egipto y Estados Unidos amén de, naturalmente, un sinnúmero de países de habla española. Puerto Rico dijo presente en este homenaje y aún hoy continúa el proceso de celebración de ese centenario de quien solamente vivió 31 de esos cien años que se conmemoran. La actividad que hoy se celebra en este Recinto de Barranquitas de la Universidad Interamericana de Puerto Rico –entidad docente que este año también celebra el centenario de su fundación– se constituye en un hito más en el proceso de celebración de la vida y obra de Miguel Hernández. Los preparativos puertorriqueños para la celebración del centenario del poeta dieron inicio para el 2008 mediante la creación del Comité Año Hernandiano: Miguel Hernández en Puerto Rico, que me honro en presidir y del cual el Dr. Orlando Santiago–Díaz, catedrático de este Recinto, es miembro activo y destacado.
 

Gracias a los auspicios de esta Universidad, el doctor Santiago Díaz estuvo un semestre de sabática en el pueblo de Orihuela en la Comunidad Valenciana de España para realizar estudios que tienen significativo cauce hoy en el libro que nos honra presentar de título Miguel Hernández: Voz de las venas de la tierra, que publica la propia Universidad. De igual modo, esta prestigiosa entidad docente ha auspiciado el que el doctor Santiago Díaz fuera parte de la delegación boricua en los actos del centenario en Orihuela, España en noviembre de 2010 y propició igualmente su comparecencia en febrero de 2012 en La Habana, Cuba durante las actividades de la Feria del Libro de La Habana. Ocasión en la que este libro fue presentado por un hernandiano cubano, el Dr. Víctor Casaus, Director del Centro Pablo de la Torriente Brau. Allá, en la capital de ésa la otra ala del pájaro antillano, también presentamos el espectáculo poético–musical que con fines educativos el Comité ha confeccionado para honrar al poeta oriolano Miguel Hernández a los cien años de su nacimiento.  
 

El libro Miguel Hernández. Voz de las venas de la tierra, una obra más en la ya copiosa bibliografía del Dr. Orlando Santiago Díaz, es un estudio meticuloso, pormenorizado y cronológicamente ordenado de los temas de la poesía hernandiana. Es un texto escrito con profunda emoción mediante un lenguaje sencillo y de gran pulcritud en su corrección y propiedad. No es la intención del autor –y así lo afirma– realizar un estudio erudito de la obra de Hernández, sino llevar la temática hernandiana a un público general para que sirva de estímulo hacia la lectura y reflexión sobre la vida y obra de este oriolano universal. Por ello, expresa en la introducción a su texto que “este libro no es más que una mirada a temas o asuntos que dan sentido a las composiciones hernandianas en sus distintas etapas”. De igual modo, anuncia futuros estudios más eruditos y, por tanto, más encauzados hacia especialistas e investigadores de la obra de Miguel Hernández cuando afirma que “lo exegético y enjundioso vendrá luego”. Añade igualmente que es también intención primordial en esta obra el “vindicar la poesía inicial de Miguel Hernández –escasamente estudiada– puesto que en ella se revelan, en gran medida, los rumbos literarios por los que más tarde se guía”.
 

El libro abre con un capítulo donde Santiago–Díaz elabora sobre la biografía del poeta para dar ubicación posteriormente al desarrollo de la obra de Miguel Hernández en cinco capítulos adicionales titulados Inicios de la poética hernandiana, Ciclo lunar gongorino, Ciclo de la poesía amorosa, Poesía social y de guerra y finalmente Poesía intimista y carcelaria: ausencia, dolor y muerte. En estas secciones del libro, se destaca poema tras poema la trayectoria temática de la poesía hernandiana, teniendo como punto de partida la expresada intención de reivindicación de su producción primaria de la que afirma Santiago Díaz, que refleja “la naturaleza levantina, con toda la vitalidad que ello implica […] para engarzar imágenes en las que se vaticina una poesía que en su momento alcanzará altos peldaños en el universo poético español del siglo XX”, “siempre con el telón de fondo de la naturaleza, de la que nunca procura desentenderse”. A ello le siguen una visión panorámica de la obra bajo el título de Recapitulación, una amplia Bibliografía consultada, un Apéndice y un Índice onomástico. Todo ello recogido en 555 páginas donde no hay desperdicio de espacios ni palabras.
 

Es precisamente leit motif o tema persistente y constante en este trabajo del Dr. Orlando Santiago Díaz, la presencia de la naturaleza en todo el ciclo poético de Miguel Hernández. De ahí que en su título se afirme que el poeta es “voz de las venas de la tierra”. Sobre ello resalta Santiago Díaz que Miguel Hernández “desde sus tempranos ejercicios literarios se circunscribe a lo terruñero, que es una constante en casi toda su lírica”, y en la obra total de este poeta “considerado un clásico de nuestro tiempo”. Todo ello a pesar de los esfuerzos por acallar su voz a través de las crueldades carcelarias que le fueron impuestas, a pesar de su prematura muerte y por encima de las posteriores censuras de su obra. Sobre esto último se afirma en la sección biográfica de este libro que “los horrores de la venganza institucionalizada del Sistema lanzaron mil golpes, mil heridas, contra el poeta de Orihuela, hasta derribarlo sin vida aquel fatídico marzo, víctima de la persecución del franquismo posbélico”. Esto fue un día como hoy hace 70 años, como bien afirma Santiago Díaz, “en la víspera del Domingo de Ramos a las 5:30 de la madrugada”. 
 

Nos parece pertinente hacer énfasis en dos secciones de este libro constituidas por una dedicatoria y una epístola. Inicialmente expreso agradecimiento, en nombre de los miembros del Comité del Centenario del poeta, sus artistas y sus músicos, por la dedicatoria del querido compañero Orlando en la que reconoce la labor del Comité Miguel Hernández en Puerto Rico del cual él es significativa y honrosa parte. De igual modo, el Comité delegó en Orlando la redacción de una epístola que él tituló Carta de gratitud a Miguel Hernández en la hora de su centenario, que aparece como apéndice en este libro y que fue leída por su autor ante la tumba del poeta en el Cementerio de Alicante el 3 de noviembre de 2010. Esta misiva fue depositada en un buzón ubicado precisamente junto a la lápida del poeta donde se lee: “Aunque bajo la tierra / mi amante cuerpo esté / escríbeme a la tierra / que yo te escribiré”, estribillo de su emotivo y desgarrador poema de título Carta, que indudablemente proclama la presencia viva, universal y eterna de Miguel Hernández por sobre la realidad material de su muerte física.
 

En esa carta leída a viva voz ante la tumba del poeta por el autor del libro que hoy aquí presentamos, el doctor Santiago–Díaz, nuestro querido Orlando, expresa lo que todos y todas en el Comité Hernandiano avalamos y lo que el mundo también ha de decirle al pastor, esposo padre, soldado y poeta Miguel Hernández: “Hoy has subido por las higueras y los limoneros, por las palmeras y los naranjales para anunciar tu presencia, que se trasluce por entre versos y discursos. Por lo tanto, hay motivos para decirte ¡Gracias!, gracias por el regalo que otorgas al mundo de las letras, y a la Humanidad entera: tu poesía, tu teatro, tu prosa, tu obra literaria. En ella estás de cuerpo entero, pues todo cuanto eres lo hallamos en tu palabra.” 
 

Es preciso igualmente destacar en Miguel Hernández su compromiso de lucha, su verticalidad moral, su sentido de solidaridad, su valentía como soldado, su entrega vital como patriota. Así en la misma epístola se lo hizo saber Orlando ante su tumba mientras sobre ella reverberaba el sol de Alicante: “gracias por tu insobornable voluntad a favor de la justicia, la libertad y el amor a la Humanidad. Sobre todo, cuando representas la voz de los oprimidos, los descalzos, los sin techo, los marginados, al extremo de sacrificar sangre y vida”. Se trata de ese Miguel que una vez escribió “Ni a sol ni sombra vivo con sosiego” y a quien le acompañó siempre un claro sentido de premonición del carimbo que en su vida sería el dolor y de que su muerte, aunque prematura, no habría de ser en vano. “Lo que he sufrido y nada todo es nada / para lo que me queda todavía”, escribe en uno de sus sonetos de factura amorosa.
 

Es éste el Miguel que regresa a la tierra a la temprana edad de 31 años, a esa tierra a la que siempre estuvo adherido a través de su poesía, dejando tras de sí una esposa, un hijo, una estela de dolor y sufrimiento y una obra de talla universal, que definitivamente y como le dictó su acuciante sentido de premonición le haría eterno: “Descansar de esta labor / de huracán, amor o infierno / no es posible, y el dolor / me hará a mi pesar eterno. // Pero al fin podré vencerte, / ave y rayo secular, / corazón, que de la muerte / nadie ha de hacerme dudar. // Sigue, pues, sigue cuchillo, / volando, hiriendo. Algún día / se pondrá el tiempo amarillo /sobre mi fotografía”.
 

Afirmaba al principio de esta presentación que allá para el 1974 en la antes citada antología de Cano Ballesta, un poema de Miguel Hernández fue censurado, pretendiendo así silenciar su voz, pero cuando la voz brota del vientre de la Madre Tierra, cuando la voz es compromiso y entrega, cuando la voz proviene de las venas de la tierra, como bien se afirma en el título del libro del Dr. Orlando Santiago–Díaz es imposible acallarla. Y precisamente ese poema que una vez fue censurado, Canción del esposo soldado, es el único que se conserva en grabación de la época donde puede escucharse la voz humana y hoy universal de Miguel Hernández: voz poética, voz solidaria, voz enamorada, voz valiente, voz del dolor y de la pena, voz eterna, voz de las venas de la tierra. Escuchemos, pues, esa voz. (Se escucha la grabación del poema en la voz de Miguel Hernández.) 


 

Presentación del libro realizada por la autora el pasado jueves 29 en la Universidad Interamericana de Barranquitas.

  (0) Comentarios



claritienda Tiempos revueltos