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150 años del Grito de Lares: La participación de Camuy en El Grito de Lares

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Publicado: miércoles, 19 de septiembre de 2018

Por Olga Jiménez de Wagenheim 

Suplemento Especial

 

Debo aclarar que el grito de independencia que se diera en Lares el 23 de septiembre de 1868, hace unos 149 años, debió darse en Camuy seis días más tarde, o sea el 29 de septiembre. Sin embargo, como hemos descubierto, el Grito de Camuy fue abortado la noche del 20 de septiembre, debido a la indiscreción del miliciano Carlos Antonio López. Esa indiscreción conllevó al arresto de algunos líderes de la sociedad secreta Lanzador del Norte.

Según los documentos que pudimos examinar, que incluía el testimonio de Manuel María González, presidente de esa sociedad que operaba en el Barrio Palomar de Camuy, el plan era comenzar la lucha armada en Camuy. De allí se extendería a Lares, Pepino, Mayagüez y posiblemente a otros lugares, hasta que llegara el Dr. Ramón Emeterio Betances con hombres y armas que les permitiera seguir luchando.

Dichos planes, según otros testimonios, hubo que cambiarlos al día siguiente el 21 de septiembre, luego de que una expedición militar, liderada por el Coronel Manuel de Iturriaga, arrestara a Manuel María González la noche del 20 de septiembre y se lo llevaran preso para el cuartel militar de Arecibo.

Según dichos testimonios, esa misma noche varios líderes de Lanzador del Norte se habían reunido en la casa del partidario José Cecilio López, en el Barrio Ciénaga de Camuycon el propósito de ultimar detalles y discutir la decisión que habían tomado los líderes de otra de las sociedades secretas conocidas como Capá Prieto en Mayagüez dos noches antes en cuanto al lugar y fecha en que debía comenzar la lucha armada. Según dicha decisión el grito había de darse en Camuy el 29 de septiembre.

Pero como ya he expresado previamente, el grito de Camuy fue abortado la noche del 20 de septiembre cuando se arrestó a Gonzalez.  De acuerdo al testimonio de Juan Castañón, capitán de milicias de Quebradillas, fue él quien averiguó lo que se planeaba en Camuy, gracias a la confesión que le hiciera el miliciano Carlos Antonio López, conocido como el sobrino de Hilario Martinez, uno de los rebeldes de Camuy.  Una vez tuvo conocimiento de dicha información, expresa Castañón que fue a Arecibo a dar parte al coronel Iturriaga, quien era el jefe del Distrito Militar de Arecibo, del peligro que corría la zona si no se arrestaba a Gonzalez y a otros.     

Cuenta además Castañón que antes de ir a Arecibo, él había visitado al alcalde de Aguadilla para pedirle que organizara una expedición que pudiera arrestar a González.  Dicho alcalde había alegado problemas de jurisdicción y optó por ir a ver al alcalde de Camuy, Pablo Rivera García, quien luego se advino en conocimiento, a través de otro miliciano, que este apoyaba a los rebeldes de Camuy. 

De acuerdo con el testimonio de este otro miliciano, los dos alcaldes se reunieron en la alcaldía de Camuy por unos 15 minutos, antes de que Rivera García enviara una carta, que él supuso que iba dirigida a Manuel Rojas en Lares.

Rivera García, según Castañón, le prometió al alcalde de Aguadilla que se encargaría de notificar al coronel Iturriaga en Arecibo. Como pasaban las horas y él no veía movimiento de parte del alcalde de Camuy, se fue directamente a Arecibo a notificar al coronel Iturriaga.  Llegó allí entrada la noche y vio con satisfacción cómo el coronel organizaba una expedición y se dirigía a El Palomar para allanar la casa de Manuel María González.

Llegaron a la casa de González a las 3 de la madrugada cuando hasta el celador dormía.  González no admitió nada, al menos hasta un mes después de su arresto, pero en su casa encontraron documentos escritos en clave y un abecedario secreto que confirmaron las sospechas de Iturriaga y dio lugar al arresto de este.  Fue llevado a la cárcel militar durante la mañana del 21 de septiembre.

De acuerdo con la estructuración de las sociedades secretas, si el presidente era arrestado, el Hermano Instructor debía proseguir con el plan pautado.  En este caso, Carlos Martínez, reunió a los suyos y acordaron que irían a desenterrar las armas que tenían escondidas en la finca de Juan Antonio Hernández y con ellas irían a rescatar a González de los militares.  Una vez hubiesen liberado a su jefe darían el grito de guerra. 

Aprobado el plan, fueron a buscar las armas la tarde del 21 de septiembre.  Hernández se negó a seguir el plan de Carlos Martínez y este no insistió, porque para ese momento el coronel Iturriaga había dispersado 75 tropas por el Palomar y contaba con el apoyo de la comunidad española en el área.

Para ganar tiempo, Martinez y sus hombres se marcharon al Barrio Bartolo de Lares para conferenciar con Manuel Rojas y los líderes de Centro Bravo. Llegaron sanos y salvos, a pesar de que algunas tropas milicianas les perseguían.

Una vez enterado, Rojas acordó con Martínez que avisaría a sus hombres para irse a la guerra dentro de dos días y que además enviaría noticias a Matías Brugman y su grupo en Mayagüez.  Brugman, por su parte reunió a los miembros de Capá Prieto en el Barrio Furnias la noche del 22 y les ordenó a prepararse para dar el grito de independencia en Lares el próximo día, es decir, el 23 de septiembre.  Allí también acordaron que de Lares se dirigirían al Pepino y luego de haber liberado esos municipios y haber tomado las armas de las milicias en Pepino, se irían a rescatar a Manuel María González en Arecibo para seguir la lucha armada en Camuy, tal como se había planeado.

El plan no resultó porque para la mañana del 24 de septiembre el gobierno ya había enviado varios grupos de tropas veteranas desde San Juan y otros distritos militares para acorralar a los rebeldes.  Además, había alertado a la guardia costanera, la cual se ocupó de bloquear los puertos del sur y el oeste de la isla.

Los rebeldes, como ya es sabido, lograron dar el grito de independencia en Lares la noche del 23 de septiembre.  Allí organizaron un gobierno propio y declararon a Puerto Rico una república. De allí se marcharon la mañana del 24 de septiembre con la intención de liberar el Pepino.  No les fue posible y optaron por internarse en las montañas de la Indiera entre Adjuntas y Maricao donde fueron capturados y encarcelados durante las próximas semanas.

Solamente veinte de los que fueron asociados con los eventos de Lares y Pepino lograron escapar la vigilancia colonial.  La mayoría de esos se unieron luego a la guerra de independencia de Cuba que comenzó el 10 de octubre de 1868.  De los 545 que fueron encarcelados, 80 murieron en prisión debido a las pésimas condiciones de las cárceles.  Entre los que murieron estaba José Antonio Hernández.

El resto fueron amnistiados en enero de 1869 por el gobierno militar que depuso a la reina Isabel en España en septiembre de 1868.

Para resumir, la lucha que se planeó en Camuy con el fin de liberar a Puerto Rico del gobierno colonial español hace 149 años no pudo darse debido a varios factores, tales como la indiscreción de unos, la falta de preparación militar de los que se disponían a pelear, la falta de armas, la falta de apoyo de afuera y de la clase acomodada del país, y la preparación del gobierno para resistir con sus tropas veteranas con el apoyo de los españoles que se dispusieron a combatir a los insurgentes.

No obstante, el grito de independencia que estalló en Lares debió darse en Camuy, donde existía la voluntad y el deseo de iniciar una lucha armada para liberar a Puerto Rico.

Muchas gracias.

 

Charla dada ofrecida en Camuy, PR.  16 de septiembre de 2017 La autora es Profesora Emérita en Historia de Rutgers University en el Newark Campus, es una de las principales historiadoras puertorriqueñas dedicadas al estudio profundo de la lucha de Puerto Rico por su liberación nacional. 

 

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