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Alternativas ante la venta de nuestra cultura

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 3 de abril de 2018

La semana pasada se reveló públicamente un listado que evidencia el ejercicio de reducción que barajan la Junta de Control Fiscal (JCF) y el gobierno central para Puerto Rico. El canal de televisión del Estado, WIPR; la Corporación del Centro de Bellas Artes, la Corporación del Conservatorio de Música y la Escuela de Artes Plásticas son sólo algunas de las 44 instituciones públicas que aparecen en la lista para ser vendidas, cerradas o traspasadas mediante contratos a agencias público-privadas (APP). 

El anuncio de la venta o reducción de las instituciones que abogan por la cultura puertorriqueña, particularmente, no es el primero que se hace desde que la JCF está al mando del País. Antes del paso del huracán María, justo en junio 2017, la Resolución Conjunta 187 exponía que 36 proyectos se quedarían sin las asignaciones especiales que recibían a través de transferencia mediante el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). La Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, los Centros Culturales de Utuado, el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, los coros de niños de San Juan y Ponce, Ballets de San Juan y la Fundación Nacional para la Cultura Popular fueron algunas entidades que se contemplaron para dejar de recibir fondos de esa partida gubernamental. 

En aquella ocasión, además de denunciar los recortes de la JCF, el director del ICP, Carlos Ruiz Cortés, hizo un llamado a que se viera la cultura como parte del motor económico del país. “El llamado es el siguiente, quitándole (a la cultura) posiblemente nos hagan más difícil producir cualquier tipo de gesta cultural, pero también las generaciones van a demostrar que con presupuesto estatal o no, aquí se va a seguir haciendo cultura y muy buena”, expresó públicamente en aquel entonces. 

Ante ese cuadro, Ruiz Cortés propuso que, a través del Programa de Promoción Cultural – el cual trabaja con los 36 centros culturales del país adscritos al ICP – se capacitaran y rediseñaran esos espacios para que pudieran lograr su autosuficiencia y autosustentabilidad. 

No obstante, tras el anuncio de venta de cuatro bastiones culturales del país, CLARIDAD cuestionó a varios(as) artistas y hacedores de la cultura sobre alternativas ante esa movida del Gobierno y la JCF. 

“¿Alternativas? Pero si la mejor actividad cultural de este país ya se nutre del arte alternativo, del arte en la calle. Pienso, por ejemplo, en la gestión de Mickey Negrón, de Tony González Walker, del evento Santurce es ley, entre otros. El arte en la calle es también el mejor museo de este país, que busca hasta debajo de las piedras para seguir ofreciendo los mejores talleres, las mejores exhibiciones: pienso en Santurce: un libro mural de Rafael Trelles y Francisco Font-Acevedo y en el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo”, comentó la poeta Irizelma Robles en aras de reconocer “lo que se está haciendo” con la intensión de resistir los recortes. 

“Nosotros(as) estamos gestionando arte continuamente y hay de todo: teatro, arte, poesía, libros, títeres. Pero, ¿hasta cuándo?”, continuó Robles. 

La escritora y artesana Gloribel Delgado Esquilín coincidió con Robles al opinar que “si destruyen nuestras instituciones, crearemos nuevas. “Existen proyectos como El Local en Santurce, galerías, cafés, librerías, bares, plazas, organizaciones sin fines de lucro, teatros en azoteas, en casas, en la calle, ferias de artesanía autogestionadas que tienen un pulso cultural independiente a las instituciones oficiales”, indicó. 

Por su parte, el actor Ángel Vázquez expresó que “estos cierres atentan contra nuestra identidad nacional, algo que evidentemente no es prioridad para el gobierno actual”. Para él, la alternativa es poner en manos de los y las artistas las agencias prestas a vender para que ellos formen cooperativas y reciban apoyo de entidades privadas. “Para que esto funcione, debe existir una política pública para que estas organizaciones culturales reciban exenciones sobre impuestos a la empresa cultural, así como al costo de sus boletos, publicidad. A manera de intercambio, estas nuevas organizaciones podrían a su vez ser la alternativa artística para los currículos de las escuelas del país”, considera Vázquez. 

Asimismo, el dramaturgo puertorriqueño Roberto Ramos-Perea indicó a preguntas de este medio que una alternativa para denunciar la venta de nuestra cultura es que se unan los(as) gestores culturales y redacten un manifiesto en varios idiomas para que tenga alcance internacional. 

El compositor Pedro E. Franco Fraticelli, profesor del Conservatorio de Música de Puerto Rico, de primera instancia ofreció como alternativa a la venta de nuestra cultura: “Qué privaticen el Gobierno” y definió privatización como la acción que “mercadea las necesidades y los derechos básicos del pueblo para beneficio de los que no los trabajan como se debería”. 

En esa misma línea, Franco Fraticelli sugirió “reducir el presupuesto de todo el Gobierno, incluyendo agencias de publicidad, escoltas, corporaciones, hoteles, e invertirlo en el pueblo y la cultura”.

Crear una ruta turística cultural que contenga al Conservatorio, las Escuela de Artes Plásticas, el Centro de Bellas Artes, los parques nacionales y los museos como paradas; obtener dinero para el erario incentivando la cultura, no invisibilizándola y suprimiéndola; rehusarse de dar contratos millonarios a la música popular basura (“Despacito”), que lo que hace es adoctrinar a las masas: las tres son ideas que propone el profesor del Conservatorio. 

“En fin, la solución no es recortarles a los más vulnerables, personas a las que ya de por sí le han recortado por años. Para el 2000, el Conservatorio recibía unos 7 millones del Gobierno y ahora, se entiende que serán menos de 2 millones. Todo esto mientras cierran más de 300 escuelas por ahorrarse 5 millones y mientras la Secretaria de Educación bota 17 millones ‘porque sí’”, concluyó Franco Fraticelli. 

Ante la amenaza, “hay que tirarse a la calle a protestar creativamente…conseguir fondos económicos de instituciones independientes al Estado, apoyar las iniciativas locales y actuar con compromiso”, dijo Delgado-Esquilín. Para ella, el pueblo debe manifestarse en la calle para salvar la cultura puertorriqueña sin perder de perspectiva que “es tiempo de establecer conexiones con otras latitudes”. 

“De cerrarse instituciones, plantearía un movimiento de “okupas” en la Isla, que en otros países ha dado pie a nuevas formas de administrar cines, teatros, fábricas. La experiencia internacional será vital para organizar nuevos espacios alternativos en la Isla. Países como Italia, España y Argentina tienen ejemplos de cómo los artistas crearon juntas que administraron proyectos cuando sus gobiernos intentaron destruir sus instituciones”, finalizó la artesana y escritora.

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