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De una estrella a la luna: A Star Is Born y First Man

First Man
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Por Juan R. Recondo

Publicado: miércoles, 24 de octubre de 2018

Soy un hombre blanco, cisgénero y heterosexual. Esto conlleva un nivel de privilegio heredado de una larga historia de desigualdad. Mis identidades representan una agresión de la cual no soy directamente responsable, pero que están ahí aunque no me agrade. Así como las mujeres tienen que diariamente soportar agresiones (micro y de otras índoles más nefastas) por su género, yo represento la identidad del agresor aunque nunca haya sido responsable de violencia física. Pero estemos claros, la agresión física no es la única y el hecho de haber crecido en una sociedad que normaliza agresiones de género me hace ser partícipe de ellas. Una de mis secuencias favoritas del cine es cuando en Vertigo (dir. Alfred Hitchcock, EEUU, 1958) el personaje de Scottie (James Stewart) transforma a Judy en Madeleine (Kim Novak actúa ambos papeles), la amada que él vio morir. Scottie hace que Judy se vista y se arregle el cabello como Madeleine a manera de experimento. En ese momento, el cuarto se inunda de una luz verde de ensueño que se cuela por la ventana. Mientras arrecia la música seductora de Bernard Herrmann, Scottie abre los ojos maravillado por su creación. Algo borrosa, vemos a Judy convertida en Madeleine acercarse hacia nosotros ya que Hitchcock nos obliga por la cámara a mirar a través de los ojos de Scottie. El hombre creó la mujer que deseaba y ella se entrega a él con un beso. Es un momento bellísimo del cine, pero con dimensiones sumamente misóginas. Hitchcock nos seduce a participar en la supresión de la identidad de una mujer y nos hace ver el acto como uno de amor. Esta transformación es la que nos trata de vender el más reciente “remake” de A Star Is Born (dir. Bradley Cooper, EEUU, 2018).

En A Star Is Born, Jackson Maine (Bradley Cooper) es un cantante famoso sumido en alcoholismo. Después de un concierto y en búsqueda de un trago, Maine entra a una barra gay donde ve por primera vez a Ally (Lady Gaga). Ella interpreta magistralmente “La vie en rose.” Mientras todos los presentes están sumergidos en una luz roja, Ally transita por el escenario iluminada con la luz verde que nos recuerda a la escena de Vertigo. Con este detalle, Cooper revela que la película se enfocará en la transformación de Ally a la estrella que Maine reconoce en ella. A través de la película, Ally comienza una relación con Maine y mientras ella asciende a la fama por su talento, él desciende por su adicción. No obstante, es él el que le limpia el maquillaje de la cara a Ally, con la excusa de que esconde su belleza natural, y la obliga a enfrentar un público para el cual ella no se siente preparada. Es inevitable ver a Maine como una especie de Profesor Higgins (Rex Harrison) que perfecciona a Ally como si ella fuera Eliza Doolittle (Audrey Hepburn) en My Fair Lady (dir. George Cukor, EEUU, 1964). Como director, Cooper ahoga a Ally en un mundo de hombres rodeada por su papá (Andrew Dice Clay), que comparte constantemente con sus simpáticos amigos; Noodles (Dave Chappelle), el mejor amigo de Jackson; y Bobby (Sam Elliott), el sensible hermano del cantante. Inclusive, el mejor amigo de Ally, Ramón (Anthony Ramos), es un hombre gay que vemos de vez en cuando celebrando las glorias de su amiga, pero Cooper nunca explora esta relación. A Star Is Born es técnicamente sólida con buenas actuaciones, canciones e interpretaciones sorprendentes (aunque el número final de Lady Gaga carece de la fuerza emocional de “With One More Look at You,” que Barbra Streisand interpreta al final de la versión del 1976 [dir. Frank Pierson]) y la cinematografía de Matthew Libatique, que le da una personalidad única a la película. Pero esta primera película de Cooper como director no añade nada nuevo a una historia donde un hombre crea a una estrella, independientemente de los deseos de Ally.

Por otro lado, First Man (dir. Damien Chazelle, EEUU, 2018) explora la manera en que Neil Armstrong (Ryan Gosling) se prepara para su viaje a la luna, sin silenciar a Janet (Claire Foy), su esposa. Ella es una presencia constante y vigorosa a través de la película. Es irónico que una obra cuyo título enfatiza el género de su personaje principal y que se lleva a cabo en un hogar de clase media en los Estados Unidos durante los 1960, tenga un personaje femenino tan fuerte. La película abre con Armstrong pilotando una nave experimental a la cual le fallan los controles en medio del vuelo. Después de esta explosión de acción, adentramos en la tragedia personal, la muerte de la hija menor de Neil y Janet. Chazelle nos demuestra un Armstrong muy poco emotivo que sólo se derrumba escondido. El director utiliza mucho el “close-up” para que el espectador estudie detenidamente la sutileza en la actuación de Gosling al igual que de los otros personajes. Los close-ups de Janet revelan su fuerza, sus ojos al borde de las lágrimas y su preocupación por los riesgos que toma Armstrong a través de su carrera. Chazelle no retrata la historia de unos héroes, de un país o de un periodo que concluye en el 1969 con el aterrizaje en la luna. Su película nos acerca a los momentos pequeños en los cuales una mirada o una expresión refleja los sacrificios que conllevó viajar a la luna. En la escena en la que Armstrong camina por la luna, a Chazelle no le interesa enseñarnos al astronauta plantando la bandera estadounidense. El filme omite un mensaje nacionalista que haría de Armstrong un héroe, para resaltar el triunfo del amor entre Janet y Neil que sus miradas develan al final.

A pesar de que Janet es un ama de casa dedicada a sus hijos y a su esposo, Chazelle no la silencia. La combinación entre la cinematografía de Linus Sandgren y la actuación de Claire Foy elevan a Janet al nivel de Neil Armstrong. Ambos son héroes en la película. Mientras en A Star Is Born, Ally es el producto de un hombre que la impulsa al estrellato; en First Man, Janet es el centro emocional de la historia y una de las responsables de que Neil llegara a la luna. La agencia y la voluntad de Janet nunca se sienten coartadas por su esposo. Ese primer paso a lo desconocido fue tanto de ella como de él.   

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