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La canonización de Romero y el cristianismo de derecha

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Por Marcelo Barros

Publicado: martes, 9 de octubre de 2018

El próximo domingo, 14 de octubre, en Roma, el papa Francisco proclamará como santos a Pablo VI y a Mons. Oscar Arnulfo Romero. Al canonizar a Pablo VI, el papa de la reforma de la Iglesia, Francisco identifica la santidad con el esfuerzo de renovación. Al canonizarlo, muestra que quien opta por una Iglesia cerrada en si misma se cierra a la santidad. 

Hoy, a cualquier cristiano mínimamente crítico, no le gustan métodos y criterios del proceso de canonización. Sin embargo, al poner el nombre de Romero en la lista de los santos, el papa simplemente reconoce el hecho de que, desde 1980, los pueblos de América Latina ya llaman a Romero de “San Romero de las Américas”.

Esta canonización es el reconocimiento de un martirio de contenido profundamente social y político. Romero no fue un santo en el estilo de Madre Teresa de Calcuta. El tomó partido en la lucha de liberación de su pueblo. Luchó contra una dictadura, con la cual la mayoría de los obispos del país eran condescendientes. Fue profeta y mártir de la justicia. Fue un mártir político. Es una expresión teológica. J. Moltmann, teólogo evangélico alemán, afirmó: “Las Iglesias que olvidan a sus mártires políticos están en peligro de acomodarse a la religión política de la sociedad en que viven” (La Iglesia, fuerza del Espíritu, Salamanca, 1978, p. 118). Al canonizar a Romero, es la primera vez que un Papa proclama santo a alguien considerado de izquierda que luchó contra una dictadura militar.

Desafortunadamente, hoy, aún hay obispos, ministros y fieles, católicos y evangélicos que optan por caminos políticos de derecha y votan por candidatos de extrema derecha. Saben que esos candidatos harán todo para mantener las injusticias y las desigualdades sociales. Son adeptos de guerras y violencias. Los cristianos saben de eso y, sin embargo, votan por ellos. Tal vez, porque esos fascistas defienden la moral sexual tradicional, aunque en su vida personal, no la vivan. Las Iglesias asisten a esa tragedia y no se preguntan en qué erraron en la formación de sus ministros y fieles. Y el mundo puede preguntarse si Jesús era un conservador de derecha. 

Probablemente, para estos cristianos tradicionales, Oscar Arnulfo Romero no es un ejemplo de cristiano. Para nosotros, como decía Ignacio de Antioquía, al comienzo del Cristianismo, “la lucha social y política de Monseñor Romero junto a su pueblo y su testimonio de amor a los pobres lo hace para nosotros Palabra viva de Dios”. San Oscar Romero, ruega a Dios por nosotros y ayúdanos en el camino de la conversión nuestra y de nuestras Iglesias. 

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

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