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La nueva ola

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Por Olga I. Sanabria Dávila

Publicado: martes, 9 de octubre de 2018

El momento actual del pueblo puertorriqueño es de mucha fluidez a pesar de la certeza de que se ha recrudecido el colonialismo a partir de la adopción en el Congreso de Estados Unidos de la Ley PROMESA y el nombramiento por el Presidente Obama de la despótica Junta de Control Fiscal.

Uno de los aspectos de la fluidez es a partir de la nueva ola de emigración de puertorriqueños(as) a Estados Unidos. Luego del huracán la emigración suma 160 mil puertorriqueños(as), según datos publicados en El Nuevo Día el 29 de septiembre de 2018.

Mientras, durante los años 2016 y 2017, 144 mil puertorriqueños habían emigrado desde Puerto Rico a Estados Unidos según el Centro de Estudios Puertorriqueños adscrito al Hunter College del sistema universitario de la ciudad de Nueva York. En total durante la década anterior al huracán emigraron varios centenares de miles de puertorriqueños. 

Ello significa que la emigración en la pasada década supera la emigración puertorriqueña a Estados Unidos de la década de los años 50, la ola mayor hasta aquel momento. De hecho, la población actual de puertorriqueños(as) en Estados Unidos es de más de cinco millones.

Las circunstancias de la emigración de puertorriqueños(as) a Estados Unidos tiene similitudes a la emigración desde otros países, pero no pueden divorciarse de la condición colonial del país. En el pasado llegar a Estados Unidos como ciudadanos de ese país, ha conllevado una emigración sin controles, pero no ha conllevado obtener un nivel de índices sociales superior a otras llamadas minorías en Estados Unidos. Tampoco lo ha conllevado el ser la segunda minoría mayor después de los mexicanos(as) o el ser la emigración masiva de mayor tiempo (desde la década de los años 40, también después de los mexicanos(as).

Históricamente, la circunstancia de los bajo índices sociales de los puertorriqueños(as) en Estados Unidos y otras necesidades los obligó a la organización, movilización para la atención a sus problemas y circunstancias particulares. Durante los años de las décadas de los años 60 y 70 esas luchas conllevaron el establecimiento de numerosas instituciones que perduran hasta el día de hoy, incluyendo el Centro de Estudios Puertorriqueños, el Fondo Puertorriqueño de Educación y Defensa Legal (ahora Latino Justice-PRLDEF), el Museo del Barrio, los departamentos de estudios puertorriqueños y muchas otras instituciones en Nueva York y en los centros urbanos de Estados Unidos, como Chicago, Filadelfia, Nueva Jersey, Nueva Inglaterra, donde se asentó aquella ola de emigración. Esas instituciones se sumaron a instituciones establecidas por las primeras olas de migración de puertorriqueños a Estados Unidos a fines del siglo XIX, y principios del siglo XX, las cuales no fueron tan masivas.

La ola migratoria actual tiene características distintas a las anteriores y al tener como destino otras localidades de Estados Unidos incluyendo en particular Florida, Texas, Maryland y Virginia, tendrán que pasar por unos procesos de organización y establecimiento de instituciones que atiendan esas necesidades. Por otro lado, es más que evidente que esta nueva ola al igual que las anteriores, seguirá teniendo fuertes vínculos con Puerto Rico a la vez que en sus luchas las alianzas que establezca con otros grupos minoritarios podrán ser distintas a las alianzas anteriores de los puertorriqueños en Estados Unidos mayormente con comunidades afroamericanas.

El aspecto electoral y el poder político que puede desarrollar esta nueva población puertorriqueña en Estados Unidos es un tema muy discutido actualmente. Ello dependerá de su movilización a inscribirse para votar, la atención a las trabas a su participación electoral como las que han afectado históricamente a la población afroamericana en algunas localidades y la solución del idioma de la papeleta en casos que integrantes de esta nueva ola requieran que la papeleta sea también en español – entre otros problemas que se interponen al desarrollo del poder político de los emigrantes. El ser ciudadanos de Estados Unidos no precluyen la condición de “otredad” de los puertorriqueños en la sociedad norteamericana.

El impacto en Puerto Rico de esta nueva ola de emigración, en particular en lo económico, también es tema de discusión en el contexto de la situación actual de Puerto Rico.

No obstante todo lo anterior, lo que sí es cierto es que al seguir renovándose la comunidad puertorriqueña en EEUU con esta nueva ola de emigración, seguirán los vínculos con Puerto Rico, y en Estados Unidos y Puerto Rico seguiremos siendo un solo pueblo, una sola nación. Esto fue más que demostrado por la enorme movilización de ayuda luego de los huracanes Irma y María.

 

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