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USO JUSTO (fair use) o JUEGO JUSTO (fair game): arte en la era del Internet

Richard Pettibone, 1968 - Andy Warhol, “Marilyn Monroe,” 1964
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Publicado: miércoles, 14 de junio de 2017

Jan Galligan & Lillian Mulero / Especial para En Rojo

 
 

El internet cambia todo. Este es el mantra y el meme del momento, y el mundo del arte no es una excepcion. Las reglas han cambiado de tal manera que parece que no hay reglas. Lo que antes era difícil, ahora es fácil. Lo que antes tomaba tiempo y trabajo ahora se puede hacer en unas pocas teclas. Antes el arte residía en ambientes por lo menos protegidos: talleres, galerías, museos... Ahora artistas, galerías y museos se presentan a sí mismos en este ambiente sin límites que es el interenet. Por un lado, esto ofrece una enorme capacidad para exposición, por el otro se abre la puerta a la apropiación, adaptación y reutilización de la obra de artista, a veces sin su conocimiento y, por supuesto, sin su permiso.

La apropiación ha sido parte de la práctica del arte desde principios del siglo 20, originando con Dada y Surrealismo. La intención de estos artistas era provocar una sensación de verosimilitud aumentada, mientras que hacían comentarios sobre el entorno contemporáneo. En la década de 1950 Robert Rauschenberg creó la primera obra de arte contemporáneo que emplea el trabajo de otro artista, cuando convenció a Willem de Kooning que le diera uno de sus dibujos a lápiz, el cual Rauschenberg después borró por completo, creando su Erased de Kooning Drawing.

La apropiación se convirtió en un movimiento en la década de 1980 con la obra de Sherrie Levine, tomando fotos de los fotos de Walker Evans y presentándolos como su propia obra; Mike Bidlo recreó las pinturas de Andy Warhol, Picasso y Jackson Pollock; Elaine Sturtevant hizo copias perfectas de Warhol y Marcel Duchamp; y Richard Pettibone hizo réplicas en miniatura exactas de Warhol, Roy Lichtenstein y Jasper Johns.

El apropiacionismo maduró y se convirtió en el concepto más sofisticado en la década de 1990 cuando otros artistas adoptaron la práctica, incluyendo a Deborah Kass, quien hizo pinturas como las de Warhol aunque usando su propia imagen; Damien Hirst, que utiliza la imagen de Mickey Mouse de Disney para sus propios fines y haciendo pinturas con máquinas de Spin-art; y el artista quien ahora personifica el arte de apropiación, Richard Prince

Más que los otros artistas de su generación, Richard Prince abrazó el internet –como medio de representación y promoción y como fuente de materia primaria para su arte. Recientemente esto ha resultado en una seria de demandas contra Prínce, tanto como contra el artista Jeff Koons, por los autores del material original. El éxito o el fracaso de los pleitos gira en torno al concepto de uso justo (fair use) – si o no la nueva obra de arte transforma lo suficiente la obra original; o, si o no definitivamente, comenta sobre el original. Prince fue demandado por un fotógrafo cuyas imágenes de rastafarians utilizó en sus pinturas. El resultado fue una decisión dividida: 23 de las pinturas fueron consideradas de uso justo, cinco no lo eran. Koons fue demandado con éxito por un fotógrafo cuya foto fue el modelo para escultura de Koons de una pareja sosteniendo ocho cachorros; y más recientemente por tomar fotos de una serie de anuncios de Gordons gin de 1986, que Koons copió para su propia serie, Luxury and Degradation de 1986. Ese caso se encuentra todavía en los tribunales.

Qué nos trae hasta la actualidad. Facebook fue fundada en 2004 e Instagram en 2010. Ambos están ahora muy utilizados por artistas para la auto-promoción. Algunos artistas hasta presentan su trabajo directamente en Facebook o Instagram. Algunos están intentando hacer esas plataformas funcionar metafóricamente como lienzo y pincel. El problema es que, aunque son entidades públicas que proporcionan acceso para todo el mundo, de acuerdo con un abogado de derechos de autor en Nueva York - mediante la publicación de fotos y videos, usted otorga a Facebook “a non-exclusive, transferable, sub-licensable, royalty-free, worldwide license to use any content that you post on or in connection with Facebook.” Los términos de servicio de Instagram dice: “To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you.”

Así que, ¿dónde queda el artista en la refriega del internet de hoy? Uno deberia proceder con cuidado al subir obras de arte personales de cualquier tipo al internet. No se pueden estampar con un aviso de derechos de autor y esperar que sea respetado. En foros públicos su trabajo es juego justo (fair game); a menos que tome la molestia de publicar su trabajo en un formato privado más controlado, por ejemplo en su propio website o una página web cuyos términos permiten retener los derechos de autor a su material original. Juego justo significa que cualquier persona, en cualquier lugar puede bajar su trabajo y hacer con ella lo que quieran: utilizarlo directamente, incorporarlo en sus propias creaciones o estamparlo con su nombre y el presentarlo y venderlo como propio.

En San Juan, en el año 2005 el artista conceptual español, Antoni Muntadas, fue encargado de crear un proyecto de arte público para la estación Roosevelt del Tren Urbano. Él utilizó fotografías de dos libros de Jack Delano: De San Juan a Ponce en el Tren y su libro más famoso, Puerto Rico Mío. La obra de Muntadas se titula On Translation: El Tren Urbano, y reproduce las fotografías de Delano exactamente, agrandándolas a unas enormes –20 x 30 pies– transparencias iluminadas a contraluz. En los documentos relativos a este trabajo, Muntadas reconoce a Delano como el autor original. Pero como no especifica que su obra es un homenaje, está claro que es una apropiación artística. 

Contrasta esto con el trabajo del artista local Carlos Mercado, quien ha apropiado las fotografías de Delano, convirtiéndolas en una serie que titula, Iconos, en el que nunca hace mención de Delano, ni en los títulos ni en las descripciones adjuntas. Añade color a estas fotografías disminuyendo su poder, convirtiéndolas en un pastiche decorativo como tarjetas postales de gran tamaño. Negando aún más su sentido original, Mercado ha dado a cada una de las fotografías su propio título. Por ejemplo, una foto de Delano (1940) de un grupo de trabajadores, embalados en un camión, se titula COMO SALCHICHA EN LATA. Mercado puede utilizar las fotografías de Delano a tal efecto sin preocupaciones de los derechos del autor, ya que están libremente disponibles para su descarga en la Library of Congress, en Washington, D.C. Aunque es, de cierta manera, un ejercicio interesante, los cuadros de Mercado faltan el respetuoso cuidado y consideracion al arte original de Jack Delano contenido en la obra de Antoni Muntadas.

 

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claritienda Cartel Juan Sánchez