Opinión / Editorial

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Resistencia puertorriqueña derrota al plebiscito de Rosselló y el PNP

Publicado: miércoles, 14 de junio de 2017

En medio de la discusión, análisis y comentarios en torno a la fallida consulta de estatus celebrada el pasado domingo, sobresalen dos verdades como principal resultado. Primero, que el boicot a la consulta fue un triunfo de la resistencia del pueblo puertorriqueño ante la patraña orquestada y montada por el sector que persigue la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos, capitaneado por el gobernador Ricardo Rosselló y toda la plana mayor de su gobierno y del Partido Nuevo Progresista (PNP). Segundo, que el apoyo a la estadidad sigue desinflándose en la medida en que la ciudadanía se va dando cuenta de que no concuerdan la actitud de Estados Unidos hacia Puerto Rico con las “villas y castillas” que supuestamente disfrutaría nuestro pueblo de advenir la estadidad.

Ésa ha sido precisamente la carnada que han utilizado los anexionistas para enganchar a nuestro pueblo por la ruta de su disolución. Esta vez les falló la estrategia y solo acudió a las urnas medio millón de votantes, un 23% del censo electoral en nuestro país, y 300,000 votos menos de los que obtuvieron en el plebiscito del 2012. A la estadidad le pasó como a un globo que pierde aire en la medida en que se precipita desde las alturas hacia el vacío. Así mismo, como a un globo vacío, les tratarán de aquí en adelante en las distintas instancias donde vayan con su “prédica” en Estados Unidos y otros lugares.

 Una medida de la actitud en Estados Unidos hacia la estadidad para Puerto Rico es su prensa. Sin excepción, todos los medios enfatizaron en la pobre afluencia de público a las urnas como lo más significativo del evento. El supuesto 97% de apoyo que recibió la estadidad ayer quedó sepultado bajo el aluvión de cuestionamientos de la prensa a las premisas de la consulta y a la participación de nuestro electorado. Un perfecto ejemplo de esta tendencia es el artículo titulado “Puerto Rico votes again on statehood but U.S.not ready to put 51st. star on the flag”. (https:www.yahoo.com/news/Puerto-rico-votes-again-statehood-100023411.html), y publicado en la red Yahoo News. Es interesante no solo por la descripción que hace de nuestro predicamento colonial y las distintas posturas ante el mismo, especialmente la del Congreso de Estados Unidos, sino por la reveladora sección de comentarios, donde 622 estadounidenses comunes y corrientes vierten sus opiniones sobre nosotros llamándonos sanguijuelas, vagos o mantenidos, entre otras lindezas, y abogando porque se nos conceda la independencia para así poder zafarse de nosotros. En la medida en que más puertorriqueños tengan acceso a artículos y comentarios como los mencionados, mayor será la resistencia de nuestro pueblo a unirnos a una nación donde tanto se nos desprecia y desconoce, aún después de 119 años desde la colonización.

Este simulacro de plebiscito dejó al descubierto también que no se puede insultar la inteligencia de nuestra gente sin consecuencias para el que lo hace. Por eso fue tan exitosa –además de ingeniosa y creativa– la campaña de “memes” en las redes sociales, la cual fue creciendo como un alud en los días previos a la consulta, donde se exageraban hasta el ridículo los llamados atributos de la estadidad. A través de la aportación colectiva de tantas personas que crearon esos “memes”, se desnudó la trivialidad absoluta de un evento electoral predicado en la venta de una fórmula de estatus- en este caso, la estadidad- como si fuera una mercancía y el resultado de un acto de magia. Magia es la que necesitarán ahora los propulsores de la estadidad- y sus asesores de comunicación- para tratar de encontrarle algo positivo a los abismales resultados obtenidos por su fórmula este pasado domingo. 

Tal pareciera como si la historia quisiera pasarles la factura por lo ocurrido en julio del 2005 con el referéndum de la unicameralidad, cuando muchos de los mismos líderes del PNP que hoy alaban los resultados de la estadidad en la consulta de este pasado domingo, intencionalmente ignoraron y ridiculizaron, por escasa e insuficiente, a la mayoría de 467,000 electores que votó por la legislatura de una sola cámara, representando un 22% del electorado en ese momento. 

Afortunadamente, la encerrona en que el gobierno de Ricardo Rosselló y el PNP pretendieron meter al pueblo puertorriqueño ha terminado con un triunfo para la resistencia y una derrota para la pretensión de estadidad. Ahora nos corresponde enfilar las miras de nuestros esfuerzos hacia el objetivo más grande e importante de defender al País de la Junta de Control Fiscal, y de un plan fiscal y un presupuesto gubernamental que llevarán a la ruina a mucha de nuestra gente. Igualmente, nos corresponde contribuir a juntar las mejores mentes y voluntades en un esfuerzo abarcador, bien pensado y estructurado, para repensar a Puerto Rico, ayudar a levantarlo sobre sus pies, y encaminarlo por el camino de la soberanía política y la justicia social.

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