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La mano invisible más visible o la ausencia de democracia en Puerto Rico

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Publicado: martes, 5 de diciembre de 2017

Rui Costa Santos

 

Me parece evidente, cuando leo artículos como este, Una mano oculta, Benjamín Torres Gotay, ENDI, 26 de noviembre de 2017, que el problema democrático en Puerto Rico es mucho más grave que el de su status político y de su relación colonial con EEUU. Dicho de otro modo, la relación colonial es la evidencia empírica más clara de que en Puerto Rico no hay una democracia. 

Cuando se dice en este texto que: ‘’Nadie sabe cuál es la motivación de Méndez, ni la razón de su proyecto. Y nadie lo sabe porque su medida nunca fue examinada en vistas públicas. Fue redactada por sus asesores, aprobada a toda prisa en la Cámara y enviada al Senado, donde tampoco se escuchó a nadie antes de aprobar una ley de tanta importancia.’’, lo que uno puede percibir es que los órganos representativos de un Estado de derecho democrático no permiten a las minorías parlamentarías fiscalizar el trabajo de la mayoría. 

Si a eso se suma la existencia de un sistema electoral hecho para fabricar mayorías absolutas que no reproducen la votación en las urnas, lo que de verdad aquí existe es una dictadura rotativa de cuatro años. Quien gana la cámara de representantes y el senado es rey absoluto, o era, hasta que la JCF vino recordar a todos que la ELA era solamente un disfraz en tiempos de la guerra fría.

Para quien no lo sepa, también la dictadura portuguesa de 1926-1974 cambió el nombre de territorios coloniales a provincias ultramarinas en relación a las excolonias africanas de Angola, Moçambique, Guiné-Bissau, São Tomé e Príncipe y Cabo Verde. 

Así, tal vez como en el proceso revolucionario portugués de 1974-75, la asamblea constituyente que Puerto Rico necesita sólo sería un proceso de ruptura, un proceso democrático, si cambiase por completo el método de escoger los representantes que escriban un nuevo texto constitucional. En el caso de mí país se impidió que aquellos que habían sido miembros de los órganos de gobernación de la dictadura pudiesen participar en el proceso de construir una constitución para una sociedad democrática. En Puerto Rico hay una élite económica y social que administra internamente –dentro de lo que le permite EEUU– y que sin que sea alejada del acceso a los puestos de dominación intermedio no permitirá que se alcance la democracia.

De cualquier forma, el proceso de institucionalización de la democracia fue una consecuencia de un proceso social y político permitido por el levantamiento militar del 25 de abril. La democracia no llega por correo, no es un papel firmado por un gobernador o presidente. La legalidad y la institucionalización de una democracia son consecuencia de procesos de liberación que tienen que ocurrir socialmente.

 

El autor es profesor de portugués y estudiante graduado de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

 

 

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