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La casa del vacío: poemas de Mayda Colón

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Publicado: martes, 13 de noviembre de 2018

No queda rastro

de la goma de aquella bicicleta roja y blanca

que cuando niña terminó por golpear las paredes.

 

no queda rastro de la bala

que el revólver del abuelo

lanzó sin explicación hasta el techo.

 

no.

no queda nada de las siluetas

que mi hermano dejara pintadas

en la caverna de su cuarto.

 

ha crecido en estos años como otro intento de hierba

y la sombra de una pintura reciente comienza a

dos centímetros y medio

de la grama que comienza a tres metros de la acera

que termina donde comienza la zanja

por donde asoma una calle

que mira de frene a la casa

que mira de frente a la casa

en que una vez crecieron con nosotros los cuartos

y fueron encogiéndose hasta quedarse pequeños 

en el inhóspito vientre de la casa.

y la casa no sabe

qué hacer con lo que en ella ponen las familias.

la casa está enferma de bisutería.

la casa se adueña para sí de las memorias.

 

alguien debe reprenderla

alguien debe despellejarla

dejarla sola

y sin piel

en el cemento.

 

alguien deber sacudir esta casa

y jamaquearla

y rebuscarle los bolsillos

y recordarle su abolengo

para que no se adueñe de las risas

de las trama

del amor 

para que nos devuelva a la vida que escondimos

tras sus muros. 

 

Ríos de sangre sobre los pasillos

los arcos aprendieron a fruncir el ceño

el lavamos lleva su muestra de ADN.

los ojos de la escalera están enfermos

sus mejillas se han cansado del peso de los cuerpos

impresos en los peldaños.

 

el odio y la falta de amor

pudiéramos decir que erosionan

que dejan edificios hambrientos con resacas 

que la piel de la casa

hecha a imagen y semejanza del hombre,

para que albergue su fragilidad,

alcanza a envenenarse desde el margen. 

 

a veces no se salva ni el patio,

otras veces, entendemos que para hacer la vida

habrá que borrar las memorias de la casa

para que ya n puedan

reproducir aquel dolor conocido.

 

y habrá casas como esta

que habrá que erradicar desde la hierba.

 

Transcurrido el huracán

un cielo azul de plástico

se extiende a refugiar a la casa.

 

familia y casa se acuclillan

pierden el tiempo

ante el perfil del mundo en su astucias de saberlo.

 

adentro hay vacío

a la fachada le duele el vientre desde las varillas 

y se rehúsa a mirar de nuevo al mar donde afuera

han detenido a todos los barcos.

todo grita desde nuestra colonización implícita.

 

nuestra casa es también una prisión

bajo el oráculo de Delfos.

 

quiénes murieron y quiénes se van

es necesario saberlo

acomodarlos en el rostro

en la alacena de tantos viejos ya sin fuerzas ni testigos.

porque habrá que resolver

el cómo enderezar el esqueleto sin resignarnos.

 

mi hermano se fue hace tantos años

que mi abrazo encuentra en su vejez a la abuela

y no sabe hablarle.

no encuentra su colmo entre las cosas dulces.

 

sabe que un abrazo vacío

que un país vacío

es evidencia de la derrota de muchos. 

 

 

Mayda Colón es una poeta puertorriqueña. Sobre este libro ha dicho el poeta uruguayo, Rafael Courtoisie: “En este libro la lucidez descubre el espacio de lo privado y el espacio de lo íntimo con una presición absoluta en su hermosura. La originalidad y la capacidad de su discurso son únicas en la poesía latinoamericana contemporánea: la hacedora de esta obra no hace un recorrido por los ámbitos traicionales de la “domus” sino que los funda y resignifica desde lo cimientos, los vuelve habitables e imperecederos en su lenguaje”.

 

La casa del vacío. Trabalis. San Juan. 2018. De venta en la Claritienda.

 

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