Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

En las redes sociales el Departamento de Educación

Julia Keleher
Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)
Perfil de Autor

Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 5 de diciembre de 2017

#LaEducaciónNoSeNegocia 

Al cierre de esta edición, el Departamento de Educación (DE) había lanzado su habitual informe semanal de escuelas abiertas. De 1,112 escuelas a cargo de la agencia gubernamental, un total de 1,081 reabrió esta semana tras más de 70 días del paso del huracán María. 

Esto significa que en el 97% de los planteles se están impartiendo clases, proceso que comenzó paulatinamente el 23 de octubre y que solo ha respondido al compromiso que tienen con el estudiantado puertorriqueño la secretaria de Educación, Julia Keleher, y todo el Sistema, según esboza el comunicado de prensa oficial del DE publicado en su red social Facebook

Los 31 planteles que aún permanecen cerrados no están aptos para recibir a la comunidad escolar porque incumplen con la seguridad física, lo que incluye no tener servicio de agua potable. Para el DE y la primera mandataria de esta agencia, esta cifra representa un récord si se compara con el paso del huracán Katrina por Louisiana, instancia en la que solo se pudo abrir una escuela luego de tres meses del fenómeno natural. 

El comunicado oficial también destaca que el proceso de reapertura de planteles y de regreso a las aulas ha sido dinámico, sensible, responsable y realizado en equipo. Sin embargo, un vistazo a los comentarios que las y los ciudadanos colocan en la cuenta de Facebook del DE evidencia otra realidad. 

“¿Cuándo es que piensan abrir la Escuela Paco Dávila de Canóvanas? La escuela está lista para que los niños regresen a clases. Es abusivo como juegan con la educación de los niños. Ya es demasiado el tiempo de espera, han perdido tres meses de clases”, escribió Joha D. Calo en claro rechazo al método que han utilizado para reactivar el sistema de instrucción pública. 

“Si van a abrir escuelas, también pongan [contraten] maestros. ¿De qué vale que envíe a mis hijos a las 6:00 am en la guagua para que a las 9:30 am me llamen y me avisen que ya salieron? El Departamento de Educación lo menos que tiene es eso, educación, y responsabilidad por el estudiantado y los maestros”, comentó otra puertorriqueña. 

Asimismo, Mildred Soto, una madre preocupada por el presente y futuro de su hijo, se quejó por esa red social al cuestionar el porqué no han reabierto la Escuela Superior Vocacional Nueva de Loíza: “Ya quedan menos de 20 días de clases para culminar el semestre escolar y nuestros hijos están en sus casas desde el huracán Irma. ¿Cuánto tiempo tenemos que esperar? ¿Cómo le repondrán ese tiempo perdido? El derecho a la educación no debe ser quitado. #LaEducaciónNoSeNegocea”. 

Por su parte, Rosana Quiroja mostró preocupación por el desfase, en términos del calendario académico, que existe entre las escuelas que empezaron a finales de octubre y las que recién comienzan. “¿Cómo van a cuadrar el semestre? No se le puede exigir lo mismo al maestro que empezó a finales de octubre que al que va a empezar ahora”, cuestionó la mujer. 

Evidentemente, el plan de acción que ha utilizado el DE para reactivar el funcionamiento de las escuelas luego del huracán ha sido cuestionado por todos los sectores que componen el sistema de instrucción pública: padres y madres, estudiantes, sindicatos magisteriales, etc. 

Esta agencia gubernamental, al margen de sus comunicados oficiales redactados con palabras alentadoras y optimistas, mantiene a la población puertorriqueña sumergida en la incertidumbre. La forma de actuar del DE ofrece espacio para considerar cualquier teoría de cara al futuro del país y del sistema escolar público. ¿Obligar al exilio masivo utilizando como técnica la lentitud en los procesos de reapertura de planteles? ¿La privatización de escuelas a través de la implementación del sistema “Charter”? Lo que sea, está en juego el futuro de la educación de la niñez. 

 

 

  (0) Comentarios




claritienda Claridad tras el lente