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Para alquiler a corto plazo: Hay que establecer controles

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Por Cándida Cotto

Publicado: miércoles, 28 de noviembre de 2018

El planificador ambiental José Rivera Santana coincidió en que es necesario establecer una moratoria al negocio turístico de renta a corto plazo en el Viejo San Juan (VSJ) para poder atender los problemas que esta modalidad ha generado desde las perspectivas de comunidad, de capacidad de la ciudad y de economía.

En la pasada edición CLARIDAD dio a conocer que la administración del gobernador Ricardo Rosselló Nevares llevó a cabo una conferencia dirigida a inversionistas extranjeros, en donde anunció que puso a la venta propiedades en la antigua ciudad amurallada con el fin de promover la actividad turística de alquiler a corto plazo, conocida también como Airbnb. En tanto, los residentes del Viejo San Juan han denunciado por diversos medios las incomodidades que dicha práctica les está provocando. 

“Lo que sucede con este tipo de alquiler sin ningún control, como puede ocurrir con cualquier otra actividad del mercado sin ningún tipo de reglamentación, es que pone en riesgo muchísimas cosas”, reaccionó Rivera Santana, en entrevista con este semanario. El exdirector de la Oficina de Planificación del Municipio de San Juan y veterano activista agregó que incluso desde el punto de vista turístico, el turista va buscando una experiencia distinta y esa experiencia supone, no solo los atributos y patrimonios construidos, sino lo que representa socialmente ese lugar que está visitando. Una de las consecuencias de esta práctica, que ya está ocurriendo en muchas otras partes del mundo, es que se está desplazando a la población local, lo que a su vez elimina uno de los puntos focales que completan esa oferta turística. “Así que se pone en riesgo lo que se supone es el motivo por el cual se establece ese tipo de actividad”.

En esa dirección, afirmó que la renta de residencias es una mala estrategia, y ahora mismo en el VSJ está en total descontrol. Advirtió que este descontrol puede poner en riesgo su valor histórico y arquitectónico.

Rivera Santana trajo a la atención que el VSJ tiene unos problemas de infraestructura, que hay que atender, como lo son el recogido de la basura y su sistema de alcantarillado, que todavía es uno combinado. Es necesario medir cuánta es la cantidad de población que puede resistir la ciudad. Aunque señaló que el VSJ ha tenido mucha más población de la que tiene en la actualidad, resaltó que el problema de infraestructura estriba en que su diseño fue en función de una sociedad que ya no existe: sus calles se hicieron para que transitaran carretas, caballos o gente a pie. La mayoría de sus calles tienen bóvedas por debajo, que son las que recogen el agua de las escorrentías y las aguas sanitarias. Puso de ejemplo un camión con carga pesada, incluidos los de recogido de basura, que no importa los tipos de adoquines que pongan en las calles, los dañan si no se limita el uso vehicular. Incluso las bóvedas que están debajo se dañan.

El planificador recalcó que es necesario establecer programas adecuados de reciclaje, reglamentar la actividad del alquiler a corto plazo, establecer mediante estudio cuánta es la capacidad de población que puede contener la ciudad e incluso convertirla en una peatonal. Reconoció que esta población flotante requiere un control mayor, por lo cual reiteró que es importante determinar la cantidad de población que pueda aguantar el VSJ.

“La consecuencia en el caso de esta modalidad, como cualquier otra que pueda venir, es que estamos afectando incluso la preservación del Viejo San Juan porque nadie está en mejor posición que el residente para proteger su vecindario, las cosas que se quieren y sus atributos. Si los residentes son desplazados, no habrá una población celosa de proteger el lugar donde viven”.

En términos económicos, Rivera Santana apuntó a que esta modalidad del Airbnb, por lo general, termina concentrándose en propietarios que no son residentes, por lo que su efecto económico se escapa de manera automática a una cuenta de banco fuera de Puerto Rico. En esa línea criticó que el argumento oficial de la Compañía de Turismo (CT) es uno artificial y liviano, ya que el turismo no es un fin en sí mismo y, erróneamente, para el gobierno y la CT lo es: “El turismo es un medio para lograr desarrollo económico, pero no es un fin en sí mismo. Si uno lo ve como un medio para lograr desarrollo económico, lo principal no es la actividad turística como tal. Siempre y cuando no esté en función de ese objetivo, que es esa modalidad turística, no va a generar y producir el efecto económico que queremos. Realmente se trata de una actividad en donde unos grupos obtienen una ganancia enorme sin que eso repercuta a favor del país o represente que el país se beneficie”. Agregó que la única justificación que da el gobierno es que genera empleos; pero que hay otras actividades con un efecto mayor en la generación de empleos.

También criticó la estrategia de la CT de concentrarse en el turismo de cruceros, que es una que produce muy poco para los esfuerzos que implica. Hizo la observación de que el turismo de cruceros es “todo incluido”; es uno concentrado que se queda en la capital por unas horas. Además de que cuando se dice que a los puertos llegaron, por ejemplo, siete barcos con 18 mil visitantes, no todos se bajan del barco. Acotó que estas estadísticas existen aunque no se den a conocer. Indicó que, por el contrario, el turismo de hotel suele dejar mucho más dinero en el país, ya que las personas permanecen más tiempo, lo que permite variar las posibilidades de las actividades que el visitante pueda tener.

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