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Los reyes de Rafa: Promesa y milagro

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Por Nelson Sambolín

Publicado: miércoles, 28 de noviembre de 2018

“No acudáis a ídolos ni os hagáis dioses de fundición. Yo soy el Señor vuestro Dios’’. Así sentenció Jesucristo, según el Antiguo Testamento. Esa afirmación dió origen a una prohibición absoluta de la representación del protagonista central del cristianismo. Eso explica la ausencia de referencias literarias y visuales sobre su aspecto físico. Fue así hasta que, por fin, trecientos años después de su muerte, comienzan a aparecer las primeras imágenes pictóricas de Jesucristo.

A partir de entonces grandes maestros de la pintura, la escultura, la artesanía, el dibujo, el grabado han propuesto diferentes, y en ocasiones controversia les, representaciones. Vale mencionar a los DaVinci, Miguelangel, El Greco, Velázquez. Tres siglos de vacío histórico son suficientes para alimentar discordancias y ambiguedades, pero también para estimular la imaginación y apostar a la creatividad.

Con la figura de los Tres Reyes Magos ha sucedido exctamente lo mismo. La incertidumbre sobre su raza, oficio, cantidad, nombre, lugar de procedencia y medio de transporte han sido terreno fértil para la imaginación de artistas de todos los medios. En el caso de las artes y la cultura popular puertorriqueña las propuestas han sido riquísimas: que si eran tres o cuatro; que si el camello de Gaspar no pasó inspección; que si “ya no se acuerdan de los pobres, qué dolor”; que si vinieron en camello o a caballo; que si vinieron de Oriente o de Juana Diaz. De lo que no hay duda alguna es que a lo largo de la historia de las devociones ha tocado a los artistas rellenar los huecos que han dejado los historiadores. Los artistas han tenido que echar mano de su imaginación para poner cara, pies, cabeza y hasta credibilidad a los personajes y los eventos que han dado magia e ilusión a la vida. Así imagen y palabra devienen en reyes guerreros contra el olvido. Incienso contra la pesadez, oro contra la sequedad y mirra contra el hastío.

En Puerto Rico los Reyes son jíbaros. Nacieron en el campo. En el centro de la isla. Probablemente en Comería.De un pedazo de palo. De manos duras, urdidas en el trabajo duro. Esculpidos por el nervio artífice del campesino y el cuchillo de cocina afilado hasta cincel. Así se ha tallado una bellísima historia de santos y milagros. La mano poderosa, el nacimiento, los santos, las santas, los reyes magos son una promesa. La promesa del alumbramiento de una nacionalidad y el empeño de retratarnos a nosotros mismos. A contrapelo del plan colonizador, que dictaba que fuéramos aburrida finca solariega, blanco de prácticas de tiro o destino donde los opulentos van a broncear sus grandes panzas, nosotros prometimos hacer una patria y tallar nuestra propia historia. Somos un milagro.

Rafa es parte de esa historia, pues pertenece a la generación de artistas puertorriqueños inmediatamente posterior a la gloriosa División De Educación de la Comunidad. Fue en ese taller donde se afianzó la figura de los Reyes Magos en las las artes plásticas de nuestro país, de la mano de Irene Dela no, Rafael Tufiño, Toni Maldonado, Lorenzo Homar y otros. Así los reyes regresaron al pueblo a través de pinturas, grabados, tarjetas de navidad, dibujos y carteles.

Aquellos reyes habían nacido en el campo y habían llegado a la cuidad pero habían conservado su vocación artesanal y jíbara. El objeto tridimensional se había tornado bidimensional y había pasado al papel o al lienzo estrenando ves­timenta pero conservando viva su alma. Rafa conoce de primera mano esa alma, ya sea por herencia de sus ancestros de Comería, por sus vivencias de infancia en Nueva York o por su cercanía, en el viejo San Juan, a los maestros de la DIVEDCO.

Por eso ha abordado con tanta dignidad, solemnidad y naturalidad la tarea de crear estos Reyes Magos para la colección de platos de Reyes del Festival de los Reyes Magos de Vieques. Le sale de adentro. La temperatura de la noche de Reyes, el silencio cómplice del cielo y su sola estrella y aún la propordón entre caballo y jinete lo delatan. El uso evidente de tecnología digital para generar, del saque, estas imág nes encausa con natural fluidez el caudal de sapiencia que ha acumulado Rafa a través de su fecunda labor como artista plástico.

Pero, finalmente, ¿son magos? ¿son reyes? ¿son tres? ¿de dónde vinieron? ¿a qué vinieron? La contestación de Rafa es contundente: son guerreros. Gaspar con bandera al hombro, Melchor con esperanza en la frente y Baltazar con machete en mano vinieron a ratificar la promesa y celebrar el milagro. ¡Gracias!

 

Palabras pronunciadas en la presentación del plato de reyes realizado por el maestro Rafael Rivera Rosa, para el Comité de los Reyes Magos de Vieques

 

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