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CLARIDADES Las jerigonzas de Luis Muñoz Rivera sobre el estatus

Retrato de Luis Muñoz Rivera. Fernando Díaz Mackenna,1873
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Publicado: miércoles, 19 de julio de 2017

En las famosas conferencias de Mohonk Lake, Nueva York, en 1911, Luis Muñoz Rivera, ya Comisionado Residente de Puerto Rico en Washington, se expresó en la forma siguiente:

“Nuestro problema tiene tres soluciones: la proclamación de Estado, que confundiría a nosotros con ustedes en la vida nacional; la concesión de gobierno propio (home rule), que uniría a nosotros con ustedes con un lazo sentimental de gratitud, y que sería el verdadero nexo para el intercambio de productos comerciales; y la concesión de la independencia, por ley del Congreso, que nos haría únicos dueños de nuestro destino. De estas tres soluciones, nosotros preferiríamos la primera; proponemos la segunda, y nos reservamos la tercera como el último refugio de nuestro derecho y nuestro honor. Y si esto no es comprendido por el pueblo americano, permitidme que os conjure para recordarles las sublimes palabras de Patrick Henry, con los cuales yo cierro mi discurso: Yo no sé qué curso otros han de seguir, pero en cuanto a mí, dadme la libertad o dadme la muerte.”

El testamento político de Muñoz Rivera expresado por éste a Antonio Barceló antes de su muerte:

“De política, poco tengo que decirles. Ya lo he dicho todo en mis discursos, en mis cartas, en todo lo que ustedes conocen de mí, hablado o escrito.

“El camino está firmemente trazado. El porvenir de Puerto Rico consiste en afianzar, en consolidar su política dentro de una sincera amistad y de una franca compenetración con el pueblo de los Estados Unidos.

“Aunque la finalidad del problema es la independencia de nuestra patria, debemos tener una confianza y una fe absoluta en el gran pueblo, bajo cuya influencia y bajo cuya protección ha de decidirse nuestra suerte.

“Grandes son las cuestiones que se agitan en la vida política de Puerto Rico y muchos los enemigos que nos rodean creando dificultades a nuestros esfuerzos. Necesitamos la ayuda de los Estados Unidos para resolverlos, para escudarnos detrás de su fuerza, y ampararnos en sus grandes intenciones.

“El programa de Miramar nos puso en ese camino, y de él no debemos desviarnos, y allá, en Washington, el bill Jones es la primera base de nuestra evolución. No es el bill todo lo que hubiéramos querido, pero si al implantarlo nuestro pueblo, demuestra su capacidad, seguramente una serie de reformas más liberales habrán de sucederse.

“Todos los jefes de departamento elegidos en Puerto Rico. El gobernador elegido por el pueblo.  Casi, la independencia, o un estado de libertad tal que nada podría envidiar, no a las colonias inglesas, sino a cualquier Estado de la Unión.

“Y así marchar, dejando que el pueblo de Puerto Rico decida su suerte de acuerdo con las circunstancias que le determine el porvenir. 

“Nada más, y eso es bastante, si llegan a comprenderlo bien los puertorriqueños y a compenetrarse de que ésta es la única vía posible para su libertad y para su felicidad.”

 

Fuente: Historia de Los Partidos Políticos Puertorriqueños – 1898-1956 - Tomo I – Bolívar Pagán

 

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claritienda Daniel Santos