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Despedida a Carlos Gallisá

Carlos Juan y Juan Carlos Gallisá
Foto por: Alina Luciano Reyes/CLARIDAD
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Publicado: martes, 18 de diciembre de 2018

Por Juan Carlos Gallisá

 

Hoy despedimos a un gran hombre que vivió toda su vida en la lucha por un Puerto Rico libre y por una justicia social para todos los puertorriqueños. Muchos de ustedes lo recordarán como el político militante del Partido Independentista Puertorriqueño, del Partido Socialista Puertorriqueño y recientemente como el político independentista del programa radial Fuego Cruzado. No analista, el nunca le gustó que le llamaran analista político. Pienso yo que esto se debió a que la palabra analista podría representar algo de neutralidad en el análisis de las ideas y el nunca fue neutral, el siempre tuvo un pensamiento, una dirección y una ideología tan clara en su mente que sus actos siempre respondían a defender esas posturas, que en muchas ocasiones implicaban cambios radicales y que sin ninguna duda para él, representaban lo mejor que se podía alcanzar como pueblo y como País. 

Mas hoy, no les voy a hablar del político, dejaré esa tarea para sus compañeros de lucha que dedican toda una vida al duro campo de buscar y alcanzar cambios significativos en nuestra sociedad para el bienestar y una mejor calidad de vida de nuestro pueblo.

Hoy, hablaré de la persona que yo siempre recordaré, de mi padre y de mi ejemplo de ser humano a seguir. Soy afortunado en haber tenido a un padre y a un ejemplo de un extraordinario ser humano en una misma persona. Seguir su ejemplo de lucha y de entereza, ha sido un reto para mí, de hecho, desde muy joven me pareció inalcanzable poder acercarme a su estatura. Desde chiquito y todavía a mis 57 años lo veo como un gigante, un hombre de gran tamaño que constantemente y continuamente crecía más y más.

Seguir a una persona tan luchadora y tan sacrificada por sus ideales de justicia social, no era nada fácil, y menos en una sociedad como la que nos ha tocado vivir en el Puerto Rico de hoy, donde lamentablemente vivimos en una crisis social de pérdida de valores, de oportunismos, demagogia y de extrema confusión al momento de reconocernos como personas de alto valor pertenecientes a una nación. 

Su seguridad en sí mismo y su espíritu de lucha por causas justas fueron de las cualidades que más me impresionaban. Recuerdo cuando pequeño que le pregunté: ¿Por qué luchar tanto por la independencia, si sólo se tiene un reducido apoyo electoral y es muy difícil de conseguirla? Su respuesta fue algo así como, “hay luchas que hay que dar cuando son justas y aunque no se alcance la victoria en esta vida, vendrán otros a continuar las luchas y a ganarlas en un momento dado”. Este sentido de vida de luchar por algo justo para alcanzar algún beneficio que posiblemente no será para uno, sino para otros que vendrán luego y se beneficiaran en el futuro, representa para mí un extraordinario valor de sacrificio por las ideas que perseguimos y por los demás.

Mi padre me enseñó a ser íntegro, honesto, vertical, recto y persistente en lo que uno cree. He tratado de seguirlo y aunque de seguro no llegue a ser como él, su esfuerzo y sus enseñanzas estarán siempre presentes por el resto de mi vida. 

Muchos que no lo conocieron pensaran que el político duro, crítico e implacable contra sus adversarios ideológicos era una persona amargada o malhumorada en todo momento. Nada más lejos de la verdad, mi padre fue muy cariñoso con sus hijos, nietos y demás familiares. Si bien la cantidad de tiempo en dedicarnos siempre estuvo comprometida con sus otros compromisos políticos y sociales, la calidad de tiempo que nos brindo fue de excelencia. Extrañaremos su buen sentido del humor, sus consejos y la ayuda incondicional que siempre estaba dispuesto a darnos en cualquier problema o situación que tuviéramos.

Fueron muchas las cosas que nos enseñó y los métodos que utilizó en nada fueron métodos autoritarios o discursos sobre lo que debíamos o no hacer. Siempre nos daba su opinión y dejaba que nosotros tomáramos nuestras propias decisiones. De pequeño, siempre recordare su método para enseñarnos valores y amor a nuestra patria. Cada vez que nuestra familia salía a vacacionar a casas de playa en Cabo Rojo, Isabela o algún otro pueblo playero al oeste de la Isla, había que emprender un viaje en automóvil de 3 y 4 horas con cuatro niños pequeños impacientes por llegar a la playa en la parte de atrás del carro. Cuando ya a mitad de viaje se hacía difícil controlar a los pequeños, mi papá empezaba el juego y competencia de preguntas y respuestas sobre hombres ilustres y datos históricos de Puerto Rico.

Pregunta para Caco, mi hermano gemelo:

“Nació en Aguadilla, abogado, periodista, poeta, político independentista y le llamaban “ El Caballero de la Raza”. 

Respuesta: José de Diego, si no lo adivinaba Caco rápido, mi papa se ponía a recitar “En la Brecha” o a dar mas información del hombre ilustre y sus obras.

Pregunta para Evelyn, la mayor y más dedicada a los estudios (la estofona):

“Nació en Añasco, líder independentista para la época del Grito de Lares, bordo la bandera de Lares, y se le conocía como “Brazo de Oro”

Respuesta: Mariana Bracetti, un punto para Evelyna, diría mi padre.

Pregunta para Juancho, así me llamaba:

“ Nació en Cabo Rojo, médico, abolicionista (y ahí paraba a definir lo que era un abolicionista), político independentista, líder del Grito de Lares y considerado “Padre de la Patria”

Respuesta: Ramón Emeterio Betances, punto para Juancho.

Para Marisol, la chiquita de la Familia, (hasta ese entonces, Sofa no había aparecido en el panorama) le preguntaba: ¿De qué color es el caballo blanco de Napoleón? mmmmmm, blanco, punto para Marifinga.

Mi preferido siempre fue Segundo Ruiz Belvis, abolicionista y nacido en Hormigueros. Todavía al día de hoy , 50 años más tarde, recuerdo unas 10 preguntas de éstas y sus respuestas.

La calidad de ser humano que tenía mi padre, su empatía y sentido de servir a los demás, le ganó muchos y muy buenos amigos y amigas. A lo largo de mi vida y casi semanalmente conozco a alguien que conoce a mi papa, muchos me hablan de él con admiración, con respeto o con afecto y lo más bonito es darse cuenta que muchas de esas personas que recién conozco se expresan con todos esos sentimientos juntos hacia mi padre.

Hoy podemos dar gracias por haber tenido en nuestras vidas a Carlos Gallisá Bisbal por 85 años y a nombre de nuestra familia, queremos agradecerle a todos los amigos, amigas y seres queridos de mi padre, en especial a todos los que nos han dado su ayuda y su apoyo incondicional en estos últimos días que compartimos con él. 

Gracias a todos y acabo con lo siguiente:

Nació en Camuy, Puerto Rico, el 3 de octubre de 1933, su padre fue Juan Gallisá Delgado, hombre recto y maestro de escuela, su madre fue Monín Bisbal Moreta, hija de cañaveral y de raza brava. Fue abogado, legislador en la Cámara de Representantes y líder independentista, director y columnista del periódico CLARIDAD y político radial, escribió libros como Desde Lares y La Deuda, Una Crisis Política.

Su nombre: Carlos Gallisá Bisbal, mi ilustre padre e incansable luchador de mi patria.

 

Texto leído po su hijo en el acto de despedida de Carlos.

 

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