Opinión / Editorial

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Raíces de una nueva sociedad

Publicado: martes, 9 de enero de 2018

Más allá de los titulares de prensa que presentan el cuadro caótico de una respuesta oficial inepta e insuficiente, nuevas formas de convivencia social están emergiendo en Puerto Rico bajo los escombros aún insepultos del huracán María. Mientras la recuperación energética sigue a paso lento, y un 40 % de la población aún carece de servicio eléctrico; mientras el aparato militar de Estados Unidos y FEMA culminan sus preparativos de salida y dejan sólo una pequeña operación residual en Puerto Rico, y el Cuerpo de Ingenieros arrastra los pies con las tareas que le quedan pendientes, en distintos puntos de Puerto Rico muchas comunidades se organizan no sólo para resolver sus necesidades diarias más apremiantes, sino también para reflexionar y planificar su desarrollo y dirección, y con ello inspirar la visión de un nuevo país. 

En Ciales y Humacao, en Morovis y Corozal, en Adjuntas y Utuado, entre muchos otros sectores urbanos y rurales del país, vecinos y vecinas, y organizaciones voluntarias interesadas en el bienestar general de la gente despliegan una actividad callada pero constante que ya ha comenzado a rendir fruto, y que se perfila como una entre muchas posibles soluciones permanentes y sostenibles para nuestras comunidades. En esta edición se incluyen dos reportajes, uno sobre el Barrio Mariana de Humacao y su Proyecto de Apoyo Mutuo, y otro sobre Ciales- dos de los municipios más maltratados por el huracán y sus secuelas- que son ejemplo de cómo decenas de comunidades, al margen del gobierno y de las agencias federales, han echado mano de sus limitados recursos para ayudarse unos a otros a salir adelante, en medio de la devastación y carencia de servicios. Este trabajo no es nuevo. En muchos casos, es una experiencia de décadas donde se han ido sentando las bases para el apoderamiento de la comunidad. Ha sido un esfuerzo liberador que ha llevado a las comunidades a aprender a no esperar que otros les traigan las soluciones sino a encontrarlas dentro de ellas mismas. Por eso, la organización de las comunidades y su trabajo concertado hacia la satisfacción de sus necesidades colectivas está demostrando ser un recurso valiosísimo en la reconstrucción de nuestro país. 

El que ya funcionen ejemplos prometedores y maduros de organización comunitaria es un paso muy positivo porque las perspectivas económicas de Puerto Rico para 2018 y de aquí en adelante no son muy halagüeñas. Los expertos coinciden en que el modelo económico colonial está agotado, y que sus rendimientos decrecientes durante los últimos diez años, sumados a la insostenible deuda pública de más de $70 mil millones que ha llevado al País a la quiebra, y al impacto catastrófico del huracán María sobre la infraestructura y la economía en general, colocan a nuestro país en un plano de extrema debilidad fiscal y económica, sin acceso a los mercados de capital ni iniciativas de inversión rentables a corto plazo. 

 A eso se le suma la agenda hostil hacia nosotros en el Congreso de Estados Unidos y la administración de Donald Trump, donde ya han hecho muy claro que Puerto Rico no es importante para ellos, que no están dispuestos a darnos trato especial en fondos y asignaciones, y que ya no confían en los gobiernos ni en los partidos que ellos mismos ayudaron a crear y han mantenido en el poder aquí. La nueva Ley de Reforma Contributiva recién aprobada por el Congreso y firmada por Trump es el clavo que faltaba en el ataúd de nuestra maltrecha economía. Además, previo a María, ya estábamos bajo la égida de una Junta de Control Fiscal, creada por la Ley Promesa del Congreso de Estados Unidos e impulsada por la pasada administración del presidente Barack Obama, organismo que recibió la encomienda de Washington de decidir el rumbo fiscal y económico de Puerto Rico en el presente y futuro inmediato, y cuya agenda de austeridad extrema elevará la pobreza y aumentará la desigualdad en Puerto Rico. 

 Así lo explica con meridiana claridad el doctor Ricardo Fuentes de la Asociación de Economía Política en entrevista que publicamos en esta edición, donde el experto apunta hacia la economía solidaria y los proyectos cooperativos y de autogestión como alternativas esenciales para ir apuntalando un desarrollo económico nuevo y sostenible para Puerto Rico, desde nuestros propios recursos y posibilidades. El economista sostiene que Puerto Rico cuenta con recursos suficientes para desarrollar una economía propia que pueda satisfacer las necesidades de la población, siempre y cuando el País decida sacudirse del control hegemónico de Estados Unidos y los partidos coloniales que han gobernado a Puerto Rico.

Aunque todavía falta un importante trecho que recorrer para que se eleve la conciencia de nuestro pueblo al nivel de organizarse para su liberación definitiva, el germen de una nueva sociedad puertorriqueña ya ha comenzado a echar raíces en decenas de comunidades a todo lo largo y ancho del País. Ya sea mediante luchas para defender el ambiente, para combatir la desigualdad y la inequidad, para educar y formar a los más jóvenes, o cuidar y proveer servicios esenciales a los más ancianos, el trabajo organizativo en las comunidades es una fuente de conocimiento y fortaleza que tenemos que nutrir y defender como un pilar de nuestro futuro.

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