Festival
Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

CLARIDADES: Luis Muñoz Marín

Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)

Publicado: miércoles, 11 de enero de 2017

“The destiny of Muñoz Marín and the destiny of Puerto Rico are inseparable”.

 

Cito, para empezar esta sección, la frase con la cual Luis Muñoz Marín le contestó a Ernest Gruening, cuando este último exigía al entonces senador liberal una condena contra la acción política del Partido Nacionalista y en contra de los jóvenes que mataron al coronel Francis Riggs. Ernest Gruening le señala  a Muñoz: “I’m afraid you are just another politician. I thought you were something different”. Muñoz le contesta: “Ernest, you are excited. Many lives have to be lost in the liberation of our country”. Gruening le riposta: “I’m afraid you are contemplating the destiny of Muñoz Marín”. Muñoz entonces en una frase homérica, pretensiosa, pero testimonial de un proyecto político: “The destiny of Muñoz  Marín and the destiny of Puerto Rico are inseparable”.

Solo a Muñoz  se le ocurrió esta pretensión. Solo al hijo de Muñoz  Rivera se le ocurrió proferirla.  Toda interpretación  de Puerto Rico está contenida en esta frase.  Toda una apropiación histórica y mesiánica está cifrada en ese oráculo. Todo un país contenido en un hombre, discurso caudillista que muy pronto se convirtió en emblema societal. 

¿Por qué esta pretensión? Para entender esta frase muñocista  es necesario comenzar a adentrarnos en las nuevas estrategias disciplinarias que dominaron la sociedad puertorriqueña a partir de 1940.

 En 1936, ya Muñoz es parte importante de la historia partidista del país.  Su ascensión como senador en el 1932 lo condujo por un camino político muy publicitado y controversial. Su lucha contra el Gobernador Albert Gore, sus contactos en Washington, su renombrada participación en el Plan Chardón y en la política del Nuevo Trato lo habían convertido en figura cimera del proceso político de estos años. 

Sin embargo, la actividad política que Muñoz Marín genera en estos años no es suficiente para contestar el por qué creerse capaz de realizar una simbiosis y unir el futuro de Puerto Rico al suyo. Se debe observar la evolución de su pensamiento político, los trajines discursivos de su generación, asi como sus peripecias gimnásticas en el escenario partidista, para dar una respuesta.

En una  carta del 8 de diciembre de 1933 dirigida a Eleanor Roosevelt, Muñoz expone los criterios fundamentales de su proyecto político. No se debe perder de perspectiva el sentido muy fino y desarrollado que tiene Muñoz de la oportunidad política, de lo cual esta carta es un ejemplo fiel. Su contenido es una propuesta para que un sector de puertorriqueños puedan colaborar con la nueva política de Washington. 

Desde su curul como senador del Partido Liberal, y desde su posición como representante en la capital federal de los intereses de su partido. Muñoz se dedica desde 1932 a 1935, a fomentar un nuevo entendido entre los intereses de Washington y del sector patricio de la agrupación política a la cual pertenece. Dicha colaboración se basa en el hecho de que había fracasado la política de dominio social y que, por lo tanto, era indispensable para ambas partes reajustar las técnicas de control. 

Washington necesitaba detener el deterioro de su imagen y de su control en Puerto Rico, así como apaciguar la marabunta de ese periodo. Para ello necesitaba un nuevo intermediario puertorriqueño capaz de propagar las nuevas buenas intenciones de reformar y de poder aplicar esa política. El Partido Liberal, ansioso de volver al poder administrativo colonial , y deseoso de controlar las nuevas agencias y los nuevos tiempos, se lanzó en búsqueda de padrinazgo federal. Es dentro de esta coyuntura que se debe entender la evolución ideológica tanto del Partido Liberal, como del propio Muñoz Marín.

 

Fuente: Luis Muñoz Marín y las estrategias del poder 1936-1946

Luis A. López Rojas

  (0) Comentarios