Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

La Junta opera como una dictadura

Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)
Perfil de Autor

Por María de Lourdes Santiago Negrón

Publicado: miércoles, 27 de junio de 2018

Por Maria de Lourdes Santiago

 

Este pasado año ha visto el recrudecimiento de la vocación colonial de los Estados Unidos en Puerto Rico. Por un lado, las amplias facultades de la Junta de Control Fiscal impuesta en el año 2016 por la administración de Barack Obama han reducido al mínimo el menguado ámbito de gobierno propio que admitía el Estado Libre Asociado. Puerto Rico nunca ha podido tomar determinaciones sobre la protección de nuestra producción o sobre política exterior; pero ahora, hasta la aprobación y manejo del presupuesto local depende de siete funcionarios por los que nadie votó y que, además, nos someten a su venenosa intromisión en asuntos de política pública, como prioridades educativas y leyes laborales. La Junta opera a vista de todos, y sin el mínimo pudor, como una dictadura. Para añadir sal a la herida, las medidas impuestas por la Junta –siempre ensañada contra los más pobres y vulnerables, y comprometida en exclusiva con un proceso guiado por los intereses de los acreedores de la deuda gubernamental– en nada han implicado progreso material o estabilidad fiscal para nuestro país. El pueblo puertorriqueño paga con su sufrimiento la insensatez de intentar resolver los problemas del colonialismo con más colonialismo.


Por otra parte, es innegable el resurgir de las posturas más duras del régimen colonial estadounidense. 

Por otra parte, es innegable el resurgir de las posturas más duras del régimen colonial estadounidense.Así lo vemos en la reforzada represión y persecución política; en los intentos de transculturación evidenciados en el desmantelamiento de instituciones culturales y la imposición del bilingüismo en las escuelas, y en los escandalosos privilegios al capital estadounidense a través de trato contributivo especial a individuos y corporaciones de ese país.
 

Pero, quizás la prueba más dolorosa para muchos puertorriqueños y puertorriqueñas de la desidia estadounidense es la estudiada incompetencia del gobierno de Estados Unidos ante los inmensos destrozos provocados por el Huracán María el 20 de septiembre de 2017. En una isla de 100 millas de largo por 35 de ancho, el Cuerpo de Ingenieros del ejército del país más poderoso del mundo se declaró incapaz de llegar a ciertas zonas rurales a prestar auxilio y restaurar prontamente el servicio de energía eléctrica (del que aún carecen decenas de miles de puertorriqueños); la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias exigió la presentación de solicitudes de ayuda por la vía cibernética en un país sin electricidad y con telefonía atrofiada, y el mundo entero fue testigo de la indignante actitud del presidente de los Estados Unidos en su visita a Puerto Rico.
 

Todos los males del colonialismo sobre los cuales se advirtió en la Resolución 1514 (XV) hace más de medio siglo, todavía condicionan (y de manera cada vez más descarnada) la vida de los puertorriqueños y puertorriqueñas.  

Lo insostenible de la condición colonial debería operar como una invitación al consenso entre las fuerzas políticas del país. Recientemente, el Partido Independentista Puertorriqueño ha convocado un diálogo con los presidentes de los otros dos partidos políticos en Puerto Rico con el fin de concertar acciones que nos lleven a exigir de forma conjunta ante el Congreso y el Presidente de los Estados Unidos, así como ante foros internacionales y medios de comunicación, la eliminación de la Junta de Control Fiscal y el inicio de un proceso de descolonización que nos permita escoger nuestro destino político entre alternativas no coloniales y no territoriales. Confiamos en que la conciencia sobre la gravedad de este momento histórico y el reconocimiento de que los esfuerzos aislados han resultado hasta ahora infructuosos prevalezca sobre cualquier otra consideración. 
 

Nuevamente, recabamos la solidaridad de la comunidad internacional. El Partido Independentista Puertorriqueño endosa el proyecto de resolución que está ante la consideración de este Comité, subrayando, en el preocupante contexto actual, la urgencia de que la Asamblea General de las Naciones Unidas acoja la petición de que “examine de manera amplia y en todos los aspectos la situación de Puerto Rico y se exprese sobre la misma lo antes posible”.
 

Muchas gracias.

 

Ponencia presentada ante el Comité de Descolonización de la ONU.

 

  (0) Comentarios




claritienda Claridad tras el lente