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Hostos y Haití: El problema de la esclavitud en La peregrinación de Bayoán

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Por Jorge Lefevre

Publicado: miércoles, 11 de enero de 2017

 

 Especial para En Rojo

Alrededor y después de la conmemoración de los 150 años del natalicio de Eugenio María de Hostos, empezaron a proliferar lecturas de su obra y su pensamiento que trataron de alejarse de la idealización de su figura que se había hecho en el pasado. Buscaban terminar con lo que llamaban su “momificación”1. Si bien es cierto que este acercamiento es necesario para mejor entender la figura y la obra de Hostos, dándole las dimensiones humanas que lecturas hagiográficas carecen, los frutos de estas lecturas recientes han sido desiguales. 

Algunos estudios se han expresado respecto a la supuesta indiferencia que profesaba Hostos temprano en su vida hacia la abolición de la esclavitud. Esta indiferencia la han justificado a través de la novela La peregrinación de Bayoán, publicada en España en el 1863, para cuando el autor contaba con 24 años2. Escrita en forma de diario, La peregrinación de Bayoán cuenta el viaje que hace su protagonista, Bayoán, desde las Antillas hacia España, donde pretende insertarse en la política peninsular para buscar mayores derechos para las colonias españolas antillanas, Cuba y Puerto Rico. Gran parte de la novela consiste en reflexiones que hace su protagonista durante el viaje, cada isla del Caribe suscitando reflexiones sobre la historia y la política de sus países y la región. Quienes leen en La peregrinación de Bayoán una postura esclavista o indiferente al tema de la esclavitud lo hacen porque en ella no existen grandes denuncias al sistema esclavista. En su lugar, se entiende que Bayoán siente simpatía por aquellos amos que son bondadosos con sus esclavos. En vez de ver en el sistema esclavista un mal, se dice, Bayoán solo aboga por reformas, limitándose a un esclavismo paternalista.

La peregrinación de Bayoán se encuentra en el centro del debate sobre un Hostos esclavista por tres razones. La primera es la intención netamente política que Hostos mismo dice que tiene la novela, por lo que la lectura ideológica suya cobra importancia al querer estudiar a su autor y su pensamiento. Esto se exacerba, en segundo lugar, por la escasez de escritos suyos anterior a la publicación de la novela y la poca atención que la crítica le ha dado a esta época de su vida. Por último, Hostos ha considerado que la novela marca un punto de transición en su vida, por lo que este espacio enigmático y liminal que ocupa el texto lo hace todavía más significativo y, por lo mismo, problemático3. La novela continúa siendo uno de los textos más leídos de Hostos y en el que posiblemente menos acuerdo existe. 

Este escrito es parte de un proyecto más amplio de insertarse en este debate. El problema de la esclavitud se mantiene fragmentado a lo largo de La peregrinación de Bayoán y no parecen ser los fragmentos de un todo homogéneo y diáfano. Nunca se verbaliza, es cierto, una denuncia clara hacia el sistema esclavista y el hacendado. Sin embargo, muchas veces se pierde de vista que la novela fue escrita durante una época de censura en España. Los temas de la esclavitud y las colonias eran escandalosos para la época, y Hostos incluso expresa que tuvo que reescribir partes de la novela debido a señalamientos de los censores. Una denuncia explícita del sistema esclavista imposibilitaría la publicación de la novela (cuya circulación en las Antillas fue de todos modos prohibida). Las críticas que la novela contendría, si existieran, tendrían que ser críticas veladas, no directas. Por esto, el espacio que ocupa Haití en la novela es fundamental para entender su posicionamiento respecto al problema esclavista. A ese espacio le dedicaremos este texto.

Ya son varios los estudiosos que han enfatizado lo “impensable” que resultó ser la Revolución Haitiana para los europeos y las elites criollas del Nuevo Mundo. Michel Rolph-Trouillot, en su libro Silencing the Past, explica que la Revolución Haitiana no podía entenderse durante su época porque las visiones eurocéntricas y racistas predominantes impedían que se reconociera a los esclavos como actores históricos conscientes. En su lugar, pensaban que las revueltas fueron incitadas por los ingleses o los elementos más conservadores de Francia. La revuelta de esclavos, de todos modos, lo veían como un problema pasajero que ocurría en la isla. En las décadas posteriores, ya concretada la revolución y la independencia de Haití, se evidencia un giro sobre lo ocurrido en la isla de la incomprensión hacia el silenciamiento, por representar ella y su revolución la destrucción total de la esclavitud –todavía existente en gran parte del mundo– y por encarnar los límites del pensamiento progresista occidental. 

Por su parte, el historiador Rafael Rojas ha afirmado que Haití provocaba “un miedo que refleja todo tipo de aprensiones raciales, políticas e ideológicas por parte de las elites peninsulares y criollas, desde las asociadas con el rechazo al fin de la esclavitud, sostén de la plantación azucarera, hasta las proclives a la reducción o abolición de la trata por temor a que el incremento de la población esclava y negra reprodujera el escenario haitiano en Cuba o Puerto Rico (Rojas 38, 40). Además, nos dice, “Fueron raros […] los líderes criollos cubanos y puertorriqueños que reclamaron para sí el legado de la Revolución Haitiana en el siglo XIX” (Rojas 38-39). 

Reconociendo este miedo y esta afasia, sorprende, entonces, la facilidad con la que Bayoán habla de aquel país en su diario. Se refiere a él por primera vez en la entrada del 16 de octubre, aunque todavía como una referencia al pasado indígena de la isla y a la “feroz persecución [que practicaron] los que, tan indulgentemente, llama la historia valientes invasores” (102-103). Más adelante, sin embargo, apunta en su diario lo siguiente:

Ahí está San Nicolás, el primer punto en que fondeó Colón.

¿Quién habita esa costa?

Una raza que prueba que los hombres no tienen color en el espíritu; que hay una chispa igual en todos, que de todo los hace capaces: los negros han fundado un imperio en este sitio.

¡Misteriosa justicia! Tú estás en todas partes. Al infeliz africano, arrancado de sus selvas, y hecho esclavo por la fuerza, le das fuerzas: rompe con ellas sus cadenas; el hierro le da armas; las armas, un imperio. (116-117)

Bayoán no ve en la Revolución Haitiana, nunca nombrada directamente, un hecho impensable, sino, al contrario, un momento lógico, aunque “misterioso”; el paso metonímico de cadenas, a hierro, a armas, a imperio, parece describir una sucesión racional de eventos. La violencia que “arranca” al africano de “sus selvas” y lo hace infeliz en tierras extranjeras precipita este cambio justiciero que culmina, en este caso, en la libertad de los esclavos y la constitución de un imperio haitiano. Marca la novela un contraste enorme con el silencio de las élites criollas y la demonización del evento en boca de estas. Admirar la revolución que se llevó a cabo en Haití no solo debe parecer una clara referencia a favor de la abolición de la esclavitud sino además una apuesta por la igualdad de las razas inusual en aquella época. Incluso, podría verse como una apuesta por la revuelta, por la necesidad apremiante de terminar con la esclavitud lo antes posible.

La novela contiene otro momento en el que se hace alusión a la Revolución Haitiana. Bayoán, en este pasaje, lleva algunos días en Madrid y se presenta con una vitalidad y una esperanza por su futuro político nunca antes expresadas en la novela. Existe una búsqueda de “gloria, justicia y verdad” reiterada en esta entrada del diario y una verdadera fe en el trabajo político que podría llevar a cabo desde España. Es en este contexto que dice:

¿Habrá martirio que me inutilice para el placer inmenso que produciría la fraternidad de los pueblos de América y España, si repetidas por mí se da oídos a las verdades de la historia…? Si me indigno contra la ignominiosa esclavitud, ¿no defiendo a la justicia y a la verdad…? ¿a la justicia, que se espanta de la explotación del hombre por el hombre: a la verdad, que amenaza con nuevos Louverture… ¿no están las repúblicas de América, no están Polonia, Italia, llamando a todas las almas elevadas…? […] Gloria, justicia, verdad, yo llegaré a vosotras…! (288)

¡Louverture! Toussaint Louverture, una de las figuras claves de la Revolución Haitiana parece enunciarse aquí como un modelo a seguir, que surge de la “ignominiosa esclavitud” y que desde “la verdad” combate. Aquí, nuevamente, se vincula al proceso revolucionario haitiano con el poder racional. A Louverture solo se le menciona de paso, pero el destino por el que lucha Bayoán se emparenta aquí con la gesta revolucionaria suya. La rareza de este momento se aprecia al ubicarlo en su contexto histórico, contrastando con gran parte de la literatura y el pensamiento político de la época. 

Es importante señalar, además, que en toda la búsqueda de héroes que lleva a cabo Bayoán durante su peregrinación, el ejemplo de “los negros que han fundado un imperio” y de Toussaint Louverture son los únicos que le son contemporáneos. Los otros héroes que admira, los caciques indígenas que se enfrentaron a la colonización española, están cubiertos por un destino trágico, pues lo que queda de ellos es el recuerdo: en las Antillas, son un pueblo desaparecido. El caso de Haití no es un pasado muerto sino un presente vivo. 

A diferencia del resto de la crítica literaria que ha estudiado el tema, no leemos en La peregrinación de Bayoán un texto compatible con las ideologías esclavistas, sino una novela que contiene y propaga los símbolos de la destrucción del sistema esclavista antillano. A esta lectura se llega estudiando a la novela dentro del contexto de producciones culturales desde el cual surge, tomando en cuenta el grado de censura de la época y las herramientas analíticas que ella exige. Si bien es cierto que en otros momentos la novela parece aceptar una posición paternalista, el espacio que ocupa Haití en ella es sin duda el más sugerente y revelador respecto al problema del sistema esclavista. Lejos de ser obra de una juventud reformista, creemos que, con respecto a la problemática de la esclavitud, La peregrinación de Bayoán se presenta, al contrario, como uno de los momentos de mayor radicalidad de Hostos, aunque una radicalidad que se halla escondida dentro de un texto con redes de lectura complejas. 

Curiosamente, dentro de la obra hostosiana posterior a La peregrinación de Bayoán, no veremos una identificación y una resonancia tan clara con la Revolución Haitiana como la vemos aquí. Un estudio profundo sobre el resto de este corpus serviría para iluminarnos más sobre su posición respecto a estos temas fundamentales para el siglo XIX en las Antillas.

 

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