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Editorial: La puerta giratoria de la política en la AEE

Publicado: miércoles, 1 de agosto de 2018

Dentro de la crisis de gobernanza que atraviesa la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), la semana pasada sobresalieron las noticias de dos eventos separados pero relacionados a la situación en dicha corporación pública, uno en Puerto Rico y otro en Estados Unidos. En Puerto Rico presenciamos el regreso al control de la AEE de la “camarilla” que intentó terminar de saquearla en el cuatrienio de Luis Fortuño y el Partido Nuevo Progresista (PNP). Esos personajes –José Ortiz, José Pérez Canabal y Josué Colón, entre otros– regresarían ahora de la mano de Ricardo Rosselló, entrando por la puerta giratoria por la que se fueron, y con la misma agenda partidista e ideológica que ha hecho imposible el verdadero cambio que la AEE necesita para garantizar su futuro. Y es que, aun cuando ahora la AEE esté maltrecha, su control sigue siendo estratégico para los partidos políticos coloniales –PNP y Popular Democrático (PPD)– que por décadas han usado dicha puerta giratoria, turnándose la gobernanza y el botín que la AEE les ha representado, no solo para las arcas de sus respectivos partidos sino para los bolsillos de los contribuyentes políticos y los contratistas enchufados a ambos aparatos partidistas. 

Ahora entra también con fuerza en el juego el poder federal. Por eso, en Washington, capital del imperio, el musculoso Comité de Recursos Naturales del Congreso de Estados Unidos, el cual tiene la jurisdicción sobre los asuntos de Puerto Rico y gestó la Ley PROMESA, celebró una audiencia para intentar arrimar a su brasa el rumbo de la AEE y sus políticas energéticas. A esta audiencia, el Gobernador Rosselló ni nadie de la AEE comparecieron, y el líder del Comité, Rob Bishop, y el representante del departamento federal de Energía, Bruce Walker, se despacharon con la cuchara grande. Es obvio que Bishop, el congresista republicano de Utah que preside el Comité de Recursos Naturales, tiene un interés marcado en el futuro de la AEE. Es conocida su conexión con grandes intereses energéticos que tuvieron un gran peso en el énfasis que le da la Ley PROMESA a un desarrollo económico futuro de Puerto Rico basado en la “transformación energética” de la Isla. Claro, esta llamada transformación respondería a la visión que tienen Bishop y los intereses que él representa. El principal redactor de PROMESA es un personaje llamado Bill Cooper, ayudante principal de Bishop entonces, y quien ahora funge como socio de la oficina del Bufete McConnel Valdés en Washington. Cooper llegó a la oficina de Bishop a través de la industria del gas natural, de cuyos intereses fue portavoz por muchos años desde la organización que agrupa a las principales compañías de esta industria en Estados Unidos. 

Por eso, es transparente la conexión. Por un lado Bishop, Cooper, la Ley PROMESA, la llamada transformación energética de Puerto Rico y los intereses del gas natural. Por el otro, Luis Fortuño y el bufete McConnel Valdés, socios y asesores indistintamente y ahora cabilderos en las sombras de los más poderosos intereses energéticos, y de toda índole, de Estados Unidos y otros países. Por eso, la entrada en masa de los ex funcionarios de Fortuño a la AEE debería levantar una bandera roja de alerta a cualquiera que tenga dos dedos de frente y una preocupación verdadera por nuestro país. 

El punto sobresaliente de la audiencia en el Congreso fue el llamado congresional a la “despolitización” de la AEE, con el propósito de enviarle al ausente Gobernador Rosselló un mensaje sobre las verdaderas intenciones del Congreso. Curiosamente la elección de Bishop de la persona para encabezar dicho proceso de “despolitización” fue la Comisionada Residente, Jennifer González. Seguramente Bishop ya sabe que fue precisamente en dicha corporación donde, por su afiliación y lealtad al PNP, a Jennifer González se le sembró en un puesto de carrera cuando tenía 20 años, el cual le fue protegido por décadas mientras ella completaba sus grados académicos y ascendía en el escalafón de liderazgo de su partido. ¡Vaya el gran ejemplo de “independencia y transparencia” para “despolitizar” la AEE! 

 El congresista lo hizo seguramente porque “confía” en González, y piensa que a través de ella se le haría más fácil adelantar sus intereses. Ella es también miembro del Partido Republicano de allá y se ha convertido en la sombra de Bishop en el Comité de Recursos Naturales. Además, ambos son expertos en el negocio de dar para recibir, y seguramente ya ella tiene alineado el favor que recibirá a cambio de sus buenos oficios en pro de los intereses del congresista. Si la considera tan útil para dicha encomienda, Bishop seguramente conoce cuán profundas son las raíces del partidismo atrincherado del PNP y el PPD en la AEE y cuán partícipe ha sido la Comisionada Residente en dicho atrincheramiento. Por eso, cuenta con ella y con su condición de miembro del congreso federal para intentar controlar la AEE sin comprometer al gobierno federal a asumir la responsabilidad por la deuda de la corporación pública. Si algo quedó claro en la audiencia congresional es que el gobierno de Estados Unidos no va a pagar ni un centavo de la deuda de la AEE. 

Por su parte, el PPD representado en dicha audiencia por el senador Eduardo Bhatia, también tiene sus propios planes para la AEE. Bhatia está empujando unos intereses energéticos que no son los de Bishop, Cooper y Fortuño, y apuesta a que Rosselló fracase en su esfuerzo de reelección para que le toque de nuevo a su partido un turno al bate en la agenda de privatización para la AEE. Turnarse la gobernanza y el control de la AEE, y mantenerla como una finca privada del PNP y PPD para sus intereses particulares, parece seguir siendo la principal prioridad de la clase política colonial del País, con la anuencia del Congreso de Estados Unidos, que tira la piedra pero esconde la mano para que no le toque la multimillonaria factura. 

 

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