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Lo que viene no está fácil

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Por Giancarlo Vázquez López

Publicado: miércoles, 1 de agosto de 2018

Las consecuencias del Plan Fiscal para el año académico 2018-2019, aprobado el 1 de julio de 2018 por la Junta de Control Fiscal, son cada vez más evidentes. Es cierto que los recortes al presupuesto de la Universidad de Puerto Rico (UPR) no son nada nuevo y que eso ha creado las condiciones necesarias para su crisis; mas también es cierto que el miedo y la desconfianza generados por este plan (¿maquiavélico?) han agilizado la destrucción de la universidad pública. 

La congelación de la fórmula presupuestaria en 2013 y el recorte de $41 millones contenido en el Plan Fiscal reducen el presupuesto general de la UPR a $590 millones. El Plan, también proyecta la eliminación de recintos y programas académicos; aumentos en los costos de la matrícula a nivel subgraduado y graduado; y recortes en áreas administrativas, entre otros, por los próximos 5 años.

El daño ya está hecho. Un ejemplo de esto son los profesores que no tienen suficiente carga académica para el próximo mes de agosto y que tendrán que trasladarse a otros recintos. 

Este es el caso de Utuado donde, además de enfrentar el problema de baja matrícula, están moviendo personal docente a los recintos de Aguadilla, Ponce, Arecibo y Mayagüez, según lo explicó Javier Córdova, presidente de la APPU. Además, “es algo que nosotros vislumbramos que va a ocurrir a través de los 11 recintos en distintos programas académicos”, añadió. “Va a estar pasando, no solo por el recorte de ahora (2018-19), sino por el recorte acumulado desde 2013 y de lo que viene. Esto se va a poner peor en los próximos años”.

La situación de la UPR afecta a todos sus empleados: a los profesores porque no van a tener carga académica; al personal no docente porque muchos se van a quedar sin trabajo; y, obviamente, afecta a los estudiantes porque no van a encontrar sus cursos o no van a poder estudiar lo que quieren. En la medida en que se cierran programas académicos por la falta de profesores se limitan las posibilidades para los estudiantes. 

“Ya van por $590 millones, le han reducido a la universidad más del 30% del presupuesto, y eso tendrá un impacto en muchos programas académicos. En Utuado ya estamos viendo el resultado”, dijo Córdova. 

El profesor de Ciencias de Cómputos en la UPR de Arecibo, explicó que el cierre de programas académicos se efectúa bajo el concepto de moratoria, que se basa en dos criterios, que describió como importantes, pero insuficientes: las tasas de retención y de graduación. Por su parte, sugirió que se deben considerar criterios adicionales. 

“La tasa de retención tiene que ver con qué por ciento de los estudiantes que fueron admitidos al programa pasaron al segundo año y se mantienen en el mismo. Las tasas de graduación se calculan a base del número de estudiantes que entró al programa y cuántos se han graduado de ese mismo programa al cabo de seis años. Utilizan solamente esos dos criterios; pero no toman en cuenta cuán importante es el programa académico para el País, tampoco cuántos estudiantes consiguen empleo en ese área”, continuó. 

“Yo te doy como ejemplo el caso del programa mío. Yo enseño Ciencias de Cómputos... posiblemente lo van a cerrar. Lo van a poner en moratoria porque no tiene las tasas de graduación y de retención que ellos quieren porque es un programa difícil, aunque casi todos los estudiantes cuando terminan consiguen trabajo. Pero ese criterio a ellos no les importa. Lo que les importa es cuántos estudiantes entraron y cuántos se graduaron. Nuestra tasa de graduación es bajita. Eso es un problema, y tenemos que trabajarlo; pero no es razón para cerrarlo. El programa es pertinente para el País y así ocurre con muchos otros”. 

El programa que se encuentra en moratoria continúa hasta graduar a los estudiantes que tiene; una vez graduados, se cierra. 

 

Van a hacer escante

Actualmente, la UPR en Utuado cuenta con bachilleratos en Contabilidad, Educación Elemental, Sistemas de Oficina, Agricultura Sustentable y un traslado articulado a Mayagüez en Ciencias. A excepción del bachillerato en Agricultura Sustentable, los demás son programas académicos que se consideran redundantes, por lo que deben eliminarse, según el Plan Fiscal. 

“No sabemos si Utuado va a cerrar o no. Este año nos van a poner a negociar con Mayagüez. Quizás, en la negociación, el recinto se quede con algunas cargas académicas en la cuestión agrícola”, dijo Emmanuel Santiago Matos, miembro del Consejo de Estudiantes.

Para Santiago Matos, estudiante de bachillerato de Artes en Agricultura Sustentable, una de las pocas probabilidades que tiene la UPR en Utuado es que se especialice en agricultura. 

“Pero para mí la universidad tiene que ser eso mismo: universal. Debe tener variedad de cursos y materias. Necesitamos, agricultura, administración de empresas, educación… ”, expresó.

“Esto afecta en términos académicos, administrativos y sociales en general. Si dejamos de ser una universidad y se convierte en colegio especializado, el impacto va a ser heavy… A la que el recinto de Utuado pierda autonomía y no pueda decidir por sí mismo, va a dejar de existir. Estaría localizado en Utuado, pero como una sede de Mayagüez, con la administración allá…”

“Esa gente está en otra, están bien claros en que lo que quieren es reformar. No están pensando en la accesibilidad de nuestros empleados. Walter Alomar nos dice que va a haber una reducción en tres años del 50% del personal universitario, y dice que no van a despedir a nadie, que esta reducción será de la gente que se jubile y no quiera trabajar más, y que a partir de eso no van a contratar más gente. ¿Tú te crees que 50% de los empleados de aquí al 2023 se van a haber ido?” 

“¡Van a votar y van a hacer escante! Lo que viene no es fácil y van a querer arrasar con to’… Desde hace años esta guerra está cuajándose. Es una agenda que ellos tienen”, dijo Santiago Matos. 

Por su parte, Córdova explicó que la UPR no tenía un problema fiscal; pero que en la medida en que se congeló la fórmula en 2013 ($833 millones), en el 2017 se le redujeron a la universidad $200 millones y ahora $40 millones más, por ahí seguirán hasta llegar a los 400. Es estrangularla. Además de que se está subiendo la matrícula al doble —lo cual posiblemente deje muchos estudiantes fuera—, injustificablemente, se le están quitando a la universidad demasiados fondos, añadió.

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