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La espera que desespera

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Por Giancarlo Vázquez López

Publicado: martes, 17 de julio de 2018

No te preocupes… Mañana viene el correo. 

(El coronel no tiene quien le escriba

García Márquez, 1958)

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

 

Como en El coronel, que no tiene quien le escriba, los empleados de la Universidad de Puerto Rico, en Utuado (UPRU), experimentan un aura de incertidumbre y desesperanza al no obtener repuestas concretas sobre el futuro que le espera al recinto montañés. 

Esa pesadumbre se ha intensificado cuando la matrícula del recinto se redujo sustancialmente en los últimos meses y cuando en las pasadas semanas se firmaron los traslados de tres profesores a las unidades de Ponce y Mayagüez. También, porque las condiciones de trabajo para los empleados y estudiantes son cada vez peores a causa de los recortes progresivos que viene sufriendo la UPR desde 2013, año en que se congeló la fórmula presupuestaria de la Universidad en $833 millones. 

En mi búsqueda por personal administrativo para una entrevista sobre los efectos que puedan tener los recortes al presupuesto de la UPR para el año fiscal 2018-19, conocí a Mercedes Rivera, representante de la Hermandad de Empleados Exentos no Docentes (HEEND) en el recinto de Utuado.

Estando en su oficina, Rivera, evaluadora de expedientes académicos en Registraduría, me cede un asiento junto a su escritorio, agarra un paquete de papel sanitario y me dice: “Hasta papel de baño hay que traer aquí; que a veces uno va y no hay”. El Huracán María y la Junta de Control Fiscal (JCF) han sido eventos catastróficos para Puerto Rico y la UPR. “Las decisiones tomadas por la Junta, más el plan fiscal de la UPR, desde el primero hasta el último enmendado que llegó la semana pasada, todos son catastróficos”, expresó Rivera. 

La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) Capítulo de Río Piedras, publicó en su cuenta oficial de Facebook:

 

El doble discurso del nuevo presupuesto: dinero para la gerencia y crisis para la docencia 

 

5 de julio de 2018

 

El pasado 30 de junio de 2018 la Junta de Supervisión Fiscal aprobó el presupuesto de la UPR para el año fiscal 2018-19. La JSF rechazó el plan fiscal sometido por la Junta de Gobierno, que a su vez había rechazado el que sometió el Presidente y que se discutió en la Junta Universitaria. El ente federal no solo determina la cantidad de dinero que recibirá la UPR del Fondo General del Gobierno, sino que pretende determinar en qué se gastará cada partida…

 

Rivera no pudo ofrecer datos sobre la reducción al presupuesto del recinto, pues es la Oficina de Presupuesto la que tiene esa información. 

“No tengo conocimiento de cuánto es la reducción; sí sé que si te reducen presupuesto, son menos los servicios que vamos a poder dar, pero afecta en todo. Materiales de oficina e incluso el papel de baño. Yo compro mi papel, tape, bolígrafos, lápices, porque materiales no están comprando… Todo esto afecta, y nos afecta emocionalmente a nosotros”. 

Aunque el rector interino de la UPR en Utuado, José Heredia Rodríguez, no estuvo disponible para una entrevista sobre la reducción al presupuesto del recinto y el efecto que esto tendría en los servicios administrativos, la información general es que para el año fiscal 2018-19, la Junta de Control determinó que la UPR operará con un presupuesto consolidado de $1,364 millones. Esto luego que el ente federal rechazara los $1,397 millones aprobados por la Junta de Gobierno Universitaria. 

La APPU explica en la misma publicación citada que: 

Algunos elementos contenidos en este presupuesto, y que son cónsonos con lo aprobado previamente en el plan fiscal para la UPR, son: aumento de $115 el crédito subgraduado y aumentos a créditos graduados; aumento en casi todos los servicios a los estudiantes; disminución a la aportación patronal al plan médico; aportación al Sistema de Retiro menor a la establecida para cumplir con la amortización de la deuda actuarial a 40 años, lo cual debilitaría el sistema [UPR]; eliminación de exenciones de matrículas, entre ellas a cónyuges e hijos de empleados; eliminación del bono de Navidad y, además, el cierre de programas académicos a través de los once recintos.

“Todos saben a nivel isla que el recinto de Utuado es el más vulnerable porque es lo que está en la boca de todo el mundo”, dijo Rivera quien cuenta con 23 años de servicio y, ante el panorama actual, no sabe qué va a suceder con su trabajo.

“Las consolidaciones es parte de lo que está sonando. En el mes de abril, el rector nos reunió para dejarnos saber que el recinto de Utuado se va fusionar con Mayagüez y que [por ende] los recintos [consolidados] van a perder algunos de sus programas. En Utuado se quedarán los de agricultura, según él”, añadió. 

El Rector aseguró en dicha reunión que nadie se iba a quedar sin trabajo; que Mayagüez tiene espacio y los va a absorber. A esto Rivera le expresó que no era solo cuestión de que se quedaran sin trabajo. Que si a ella y a otros empleados [en su mayoría vecinos de Utuado y pueblos limítrofes] los van a absorber en Mayaguez, cómo van a hacer para llegar allá de lunes a viernes a las ocho de la mañana. 

Según el plan fiscal, Utuado, Arecibo y Aguadilla van a pasar a Mayagüez. O sea, desaparecerán, y mucha gente se va a quedar sin trabajo.

“No me van a dar hospedaje y yo no puedo pagarlo cuando tengo una hipoteca acá. Es humanamente imposible. No hay ni cuerpo, ni carro que aguante eso… eso se llama despido tácito; me están obligando a renunciar. Eso de que hay cabida en Mayagüez… después yo me reúno con la Decana Académica y me dice que eso no es verdad. No hay espacio”.

A los cuestionamientos de Rivera, el rector respondió: “A mí también me va tocar viajar”. 

 

Sabandijas y ratones

El recinto de Utuado –o bueno, la biblioteca–, enfrenta un problema de alimañas molestosas. Esto, como consecuencia de la falta de aire acondicionado desde antes de María. Ya se pidió un aire, pero no ha llegado. 

Regina Oquendo, Directora Interina del Centro de Recursos para Aprendizaje, reconoció que el personal de la biblioteca ha dado cátedra a pesar de los inconvenientes y añadió: “Aquí hemos tratado todo, entendiendo que somos pocos y que nuestra matricula también se ha limitado”. 

Oquendo, explicó que aunque los recortes en la UPR no son algo nuevo, en el caso específico de las bibliotecas, han sufrido serias disminuciones en los últimos tres años.

“Este año sí me limitaron el presupuesto, afectando la compra de recursos bibliográficos. Los electrónicos no se afectaron, excepto por las bases de datos de tecnología agrícola que llevaban con nosotros apenas un año”.

 La biblioteca se vio limitada a adquirir las bases de datos que compra en conjunto con otras 14 bibliotecas de la UPR a través de un consorcio. En cambio, a pesar de que la biblioteca no pudo comprar las bases de dato de tecnología agrícola se le permitió tener acceso gratuito hasta el mes de septiembre…

 

Las clases empiezan el 13 de agosto y la matrícula ha bajado 

A pesar de que las últimas noticias han sido que la UPR en Utuado no va a cerrar, circunstancias como los traslados, la reducción de matrícula, las condiciones de trabajo y el despido tácito, entre otras, ponen en duda este dato que ha lanzado un rayo de esperanza para quienes queremos ver el recinto abierto y en servicio, no solo de la comunidad estudiantil, si no del pueblo de Utuado. 

Entonces, ¿a qué se refieren cuando dicen que el recinto no va a cerrar..?

 

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