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Los “Happy Colonials”

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Por María de Lourdes Guzmán

Publicado: martes, 11 de abril de 2017

No puede haber términos medios entre la esclavitud y la libertad” Segundo Ruiz Belvis. 

 

Mediante la aprobación de la ley 7 de 2017, se ha programado la celebración de un plebiscito que tendrá lugar el 11 de junio de 2017. Los electores tendrán la oportunidad de votar por dos opciones: estadidad o libre asociación /independencia. El Estado Libre Asociado (ELA) fue dejado fuera de las alternativas, por cuanto ha quedado meridianamente claro para el país, que dicha fórmula de estatus no es otra cosa que la colonia pura y dura: el territorio sometido a los poderes plenarios del Congreso de los Estados Unidos. Esta realidad siempre fue denunciada por el independentismo, desde que el gobierno federal, junto al gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) de entonces, liderado por Luis Muñoz Marín, fraguó el disfrazar la colonia con el nombre de Estado Libre Asociado (ELA), para hacer creer al pueblo puertorriqueño y a la comunidad internacional, que habíamos alcanzado niveles de gobierno propio. Sesenta y cuatro años más tarde, ese mismo gobierno federal, por conducto de sus tres ramas de gobierno constitucional, declaró abiertamente y sin ambages, que el ELA no es nada de eso y que aun cuando en 1952 se aprobó una Constitución, la relación de subordinación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos, quedó inalterada.  

Mucho tiempo ha transcurrido desde entonces, pero muy poco se ha adelantado, debido a la indiferencia y desdén mostrados por el gobierno de los Estados Unidos ante la situación colonial en que se mantiene a nuestro país, que se ha caracterizado por la explotación de nuestros recursos para beneficio de la potencia dominadora. Los partidos mayoritarios se han turnado en el poder y han entretenido al pueblo con la prolongación de la relación colonial, que ha resultado muy conveniente a sus intereses. Al día de hoy, el exorbitante endeudamiento en que se ha sumido al gobierno, resulta huérfano pues unos y otros se culpan por la crisis fiscal, mientras se pretende que el pueblo pague las consecuencias. Los anexionistas recurren al discurso acostumbrado: todo se resolverá con la estadidad y ha aprobado la celebración de un plebiscito que fue diseñado, indiscutiblemente, para obtener una mayoría artificial a favor de la anexión. Por su parte, el liderato del PPD, insiste en su postura inmovilista y fantasean con la teoría del ELA desarrollado, el ELA mejorado, el ELA culminado, y otros calificativos desconocidos en la historia de la política estadounidense. Su postura ignora los acontecimientos acaecidos en el año 2016 y que han desenmascarado la farsa del ELA. Ante ese hecho inusitado, que representó la destrucción del ELA como proyecto político, muchos independentistas, que históricamente hemos rechazado la participación en plebiscitos, así como un gran número de libre-asociacionistas, incluyendo militantes del PPD, hemos optado por aprovechar la coyuntura para encaminar el proceso hacia la descolonización del país, defendiendo la alternativa de la soberanía y llevando a cabo un proceso educativo para adelantar ese objetivo. 

Aun cuando en este momento histórico y de manera cruda, se pone de manifiesto la relación colonial, mediante la humillante imposición de la Junta de Control Fiscal, el liderato más rancio del PPD nada contra la corriente y se enfrasca en la lucha por defender y mantener la existencia del territorio. Recurren a todo tipo de malabarismos para impedir que el país resuelva su más que centenario problema colonial con los Estados Unidos. La recientemente creada organización Resistencia Autonomista, cuyo nombre no es más que un eufemismo para la obstinación inmovilista, agrupa al sector más retrógrado dentro del PPD que reclama representar a la mayoría de ese partido que según ellos, se ha quedado sin representación en el plebiscito. Otros, sumidos en la negación más lastimosa, se aferran a la figura de Muñoz Marín, artífice del ELA, en un desesperado intento por darle respiración artificial al proyecto responsable de la debacle económica y moral que padece nuestro pueblo. En el afán desmedido de torpedear el plebiscito, han llegado al extremo de hacer causa común con sectores de la elite republicana en el Congreso estadounidense, algo que, en otros tiempos, hubiera resultado inconcebible. Otros habrán de votar NO, otros habrán de escribir ELA en la papeleta, otros la dañarán, otros pretenderán dejarla en blanco y otros se abstendrán de votar.  Este sinfín de posturas responde a la indefinición ideológica del PPD y alentada por su liderato.   

En momentos en que nuestro país merece la más decidida lucha en contra de la perpetuación del colonialismo, resulta bochornoso que en este país, existan los que quieren mantener a nuestra patria esclava, aquellos a quienes Juan Manuel García Pasalacqua llamaba los Happy Colonials. No importa todos los subterfugios a los que recurran, pasarán a la historia como cómplices de la potencia que, por más de un siglo, nos sometió a la ignominia del colonialismo, explotándonos e impidiendo nuestro desarrollo y progreso como nación. 

 

La autora es Presidenta del Movimiento Unión Soberanista(MUS)

 

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