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CLARIDADES: Las Alianzas

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Publicado: martes, 11 de abril de 2017

¿A qué se debe que la clase obrera, que es numéricamente mucho más grande que la minoría explotadora, no pueda vencer a sus enemigos por sí sola?

Ello se debe en gran medida a que el enemigo es muy poderoso. No sólo es dueño de los medios de producción, lo que le da un gran poder económico, sino que, justamente gracias a este poder económico, logra controlar los medios de comunicación de masas: prensa, radio. televisión, los contenidos de los programas educacionales, etc.; es decir, logra imponer sus ideas, su “mentalidad”, a la mayoría del pueblo. Además, gracias a este poder económico utiliza el aparato de Estado, ejerciendo desde allí su dominio sobre los sectores explotados en forma permanente, a través de las leyes, la justicia, los aparatos administrativos y represivos.

Y además de todo este poder ya señalado, cuenta con el apoyo del imperialismo. Este, a través de la agresión directa o el boicot económico, colabora con los capitalistas nacionales para hacer fracasar los movimientos revolucionarios allí donde se inician.

El proletariado debe enfrentarse, por tanto, a un grupo minoritario pero muy poderoso. De ahí la necesidad de concentrar el máximo de fuerzas populares para ir atacándolo y preparando su derrota definitiva; de ahí la necesidad de “aliarse” con otros sectores y grupos de la población.

La alianza: una unidad contradictoria. En primer lugar debemos distinguir entre alianza y fusión.

La fusión de dos fuerzas políticas significa construir una nueva unidad en la que ambos grupos desaparecen como tales, pierden su independencia y pasan a formar parte de un todo único.

La alianza es la unión temporal que se establece entre distintos grupos o clases sociales para llevar a cabo una lucha por intereses comunes. 

Pero, como se trata de la unión de grupos o clases sociales diferentes, al mismo tiempo que existe una unidad para luchar por los intereses comunes de ese momento, existen contradicciones entre ellas. Llegado un determinado momento, estas contradicciones se superarán, produciéndose la fusión, o se agudizarán, produciéndose la separación o ruptura de la alianza.

Existe por lo tanto, un interés inmediato que los une, pero existen intereses a largo plazo que los separan.

Antes de establecer este tipo de alianzas es necesario hacer un análisis de sus ventajas y desventajas. Hay que considerar cuáles son los inconvenientes políticos a largo plazo que serían la contrapartida de las ganancias inmediatas.

La alianza de clases con intereses antagónicos a largo plazo implica, por lo tanto, de parte de ambas clases aceptar un desafío. Cada una de las clases acepta este desafío pensando que ella va a triunfar. Cada una de estas clases utilizará la unidad actual para preparar la lucha futura. Toda alianza implica entonces unidad y lucha.

Resumiendo brevemente, podemos decir que la alianza es una unidad contradictoria entre grupos o clases sociales diferentes.

Una correcta  política de alianza debe partir siempre de la correlación de fuerza real, pero con la perspectiva de lograr la mejor correlación de fuerza posible, favorable al proceso revolucionario. Esto hace necesario realizar constantemente un análisis concreto de la situación concreta, es decir, un estudio de la perspectivas revolucionarias de la clase obrera en ese momento, del comportamiento político de las otras fuerzas y sus perspectivas. Ello permite determinar con qué fuerzas debe plantearse el combate presente para transformarlo en un avance del movimiento revolucionario.

Por todas estas razones, el tipo de alianzas que se establezcan son propias de cada país, dependen de su realidad, de su historia y del momento político en que se encuentra.

 

Fuente: Alianzas y Frente Político – Marta Harnecker

 

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