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Cartas de esperanza y solidaridad

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 13 de febrero de 2018

Si ha habido un importante proyecto social luego del paso del huracán María por Puerto Rico, ha sido el de entregarles a los niños(as) y jóvenes, estudiantes de escuelas públicas de la isla, cartas de esperanza escritas por niños(as) y jóvenes como ellos, pero de otros países y residentes de la comunidad de Long Island en Nueva York. 

La iniciativa estuvo a cargo de Margarita Espada, teatrera y gestora cultura que creó –junto a otros artistas del patio– el desaparecido teatro riopedrense Yerbabruja y que por más de una década ha continuado la labor social, comunitaria y cultural en la diáspora nuyorkina. 

La esencia de Cartas de esperanza, como le ha denominado Espada al proyecto, era que estudiantes de todos los niveles escolares – la mayoría inmigrantes en Estados Unidos, provenientes de países centroamericanos – de escuelas como Patchogue Scpenor, Smith Town, Sachen School y Central Islip vertieran su solidaridad con los de Puerto Rico tras el paso del devastador fenómeno natural. 

Las más de 500 cartas se han distribuido poco a poco por escuelas de Aibonito, Guayama, Caguas, Carolina, Salinas y Trujillo Alto. Muchas de ellas han sido entregadas a los estudiantes de estas escuelas de la mano de la contadora de cuentos Tere Marichal. Los maestros que se han interesado en el proyecto y que creen en la integración de la comunidad con la escuela también se han unido a la hermosa gestión de distribuir cartas. Como parte del proyecto, se creará un lazo entre estos estudiantes, pues los puertorriqueños contestarán las cartas y las harán llegar a Nueva York. 

Según contaron Margarita Espada y Tere Marichal, cuando los estudiantes puertorriqueños reciben las palabras que leen es mucha la emoción que se siente en el salón. A juzgar por ellas, la grandiosidad de este ejercicio solidario consiste en varios aspectos. En primer lugar, “es importante visibilizar a los niños y humanizar su experiencia con el huracán”, dijo Espada en entrevista con este medio. 

“Lo que está pasando en Puerto Rico con las escuelas públicas es una cosa bien dura, así que mi misión es ver de qué manera una organización comunitaria puede impactarlas, así como a los niños de las diversas comunidades y barrios”, continuó la artista. 

Por otro lado, el proyecto se tornó más interesante porque, el ser inmigrantes ha dotado a esos niños y jóvenes entre las edades de 12 a 20 años de experiencias dolorosas, y a la hora de redactar las cartas le han regalado esperanza a los de acá. “Muchos vienen cruzando la frontera. Ahí es que está la belleza, en que precisamente por ese trasfondo es que pueden sentirse humanos y pueden solidarizarse”, comentó Espada. 

Asimismo, ha sido beneficioso para todos los estudiantes porque han podido integrar al ejercicio destrezas de redacción y escritura creativa. Según Margarita Espada, luego de entregar las cartas, los maestros puertorriqueños han incorporado al plan de enseñanza el objetivo de “conectar con Latinoamérica, que aquí se pierde por el coloniaje”. 

“Hoy quiero regalarte un inmenso abrazo para cuando necesites recibir una esperanza para superar todos los problemas”, le escribió a algún estudiante puertorriqueño Josué Ramírez, un joven salvadoreño salvadoreño estudiante de la escuela Patchogue Scpenor.

Y es que los niños de acá se han impresionado al notar que los remitentes de las cartas son estudiantes de otros países. Leí en una de las cartas, “hermano centroamericano, estamos con ustedes”. Son esas palabras las que encierran el verdadero significado del ejercicio de redacción: la hermandad y solidaridad expresada entre niños, niñas y jóvenes. 

 

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