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Publicado: martes, 11 de abril de 2017

Hay quienes hacen alardes de su relación contractual con la Universidad y que, por lo tanto , ésta tiene ciertos deberes para cumplir con su prestación: dar clases. Esta aseveración reduce infinitamente el propio espíritu universitario. 

Según el Art. 1213 del C.C, uno de los requisitos para un contrato es que el objeto cierto sea materia del contrato. A eso respondo que la educación de un país y de los que no han nacido no tiene cabida en ese contrato. Usted no puede, por una relación entre dos partes, pretender reducir el futuro de la educación para que se cumpla una prestación simplista, como si la universidad fuera solo clases y como si ahora mismo no existiera una universidad insurgente que desea, con todas las fuerzas, enfrentarse a los problemas que tiene el país. 

Aquí hay un contrato nulo, pues la intimidación hacia el futuro de la institución pública es más que palpable. El dolo no es hecho por la Universidad, es hecho por un estado que no ha sabido defender los derechos más básicos de sus ciudadanos/as. Basta de vernos en una relación tan individualista, donde los contratantes existen y toman decisiones a pesar de las graves consecuencias que éstas puedan tener para el futuro de una generación que no ha nacido. 

Eliminemos el Código Civil de nuestras mentes y el derecho positivo que tan poco aporta a momentos noveles... ¡Hagamos política y construyamos nuevas formas de relacionarnos en el mundo! Un nuevo derecho es posible -y necesario-, ¡a por ello!

 

Mariana del Alba- estudiante de Derecho y líder estudiantil.

La concepción de la Universidad, del quehacer y la experiencia universitaria reducida a la relación contractual del Derecho Privado Civil Patrimonial (que es propia para eso, para una mera relación patrimonial privada), es una de las tergiversaciones más penosas que he visto en los últimos tiempos. No es de extrañarnos que haya ganado tanto espacio pero hay que insistir en visibilizar y cuestionar la colonización de la lógica del Derecho Privado en todo lo que concierne a nuestra vida en común porque parece abstracto pero se materializa de maneras muy detrimentales.

 

Érika Fontánez- Catedrática de Derecho. uprrp

 

UNA NO CONVOCATORIA

Llamado a los Pensionados, a los beneficiarios de los programas de salud, padres de estudiantes del sistema púbico, clientes de la transportación pública, empleados públicos todos y del partido y color que sea, residentes de Puerto Rico todo:

Si tuviera poder de convocatoria, pues esto sería eso, una convocatoria. Pero como no es así, pues solo se trata como siempre de decir lo que se me ocurre o pienso, o las dos, cuando veo lo que sucede a mi alrededor.

Miremos con detenimiento a los estudiantes de la UPR inventándose relaciones más participativas y democráticas que las que las instituciones viejas y no tan viejas permiten y muestran. Inventándose y trabajando en una forma más democrática de vida colectiva. Les salga bien, les salga mal, les salgan algunas cosas bien y otras no tanto, pero lo hacen, se arriesgan y todo ante el ojo público y crítico de todos nosotros.

Y de nosotros, de todos los demás sectores sociales del país, igualmente amenazados en sus intereses y bienestar, ¿quién se atreve? ¿Quién se tira? ¿Les llegamos a los talones?

Atreverse a errar, arriesgarse a perder con la confianza puesta en que se puede ganar no es ignorancia, no es inocencia como algunos que no hacen lo suyo pretenden hacer querer ver, es hacer lo que se pueda por no perder lo más y lo que importa. Es saber que no hay nada más que hacer cuando se está contra la pared.

La diferencia entonces parece ser, que otros no nos enteramos que estamos contra la pared o creemos que hay algo más detrás de nosotros.

 

Emma Rodas- exalumna de la Escuela de Derecho, abogada.

 

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