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Reflexión de Elías Beauchamp segundo antes de ser asesinado por la policía (monólogo corto)

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Publicado: martes, 13 de febrero de 2018

Antonio Ramírez Córdova

 

Dedicado a Roberto Ramos Perea

 

–Que quede claro: esta muerte no será en vano.

¡Que sí sé lo que digo!

Claro, ellos disfrutan rompiendo huesos y derramando sangre.

¡Así que ténganlo presente!

¡Que mi ataúd sea envuelto con la bandera monoestrellada, o con la bandera de Lares!

Ya lo sé.

Ya lo sé.

Todo está dicho. Pero nadie hace caso. Digo que se debe ganar cuanto antes el bienestar de la patria.

¿Es que no se dan cuenta? Este país es una prisión.

¿es que no se dan cuenta que este país agoniza?

Este país está lleno de sombras. Es un lugar enlutado.

¡ENLUTADO!

Y los enemigos hace tiempo afilaron sus armas. Intimidan, chantajean, censuran, acorralan, persiguen, espían…

Por eso hay que amar la patria.

¡Entonces enarbolemos su bandera con el corazón henchido de orgullo!

¡Es un deber!

Miren allá.

Miren.

Miren.

Por la pobreza nada más este país es una vergüenza.

¿Y por qué digo esto?

Porque me duele.

Porque quiero a mi patria con la misma intensidad con la que quiero a mi madre.

¡Y este gobierno insular está podrido!

¿Qué puedo decir? Tengo mis ideales  demasiado claros y me siento en este momento como lo que soy, ¡un patriota!

¡Porque un país sin libertad es como un pájaro sin alas!

Por eso , todo boricua que se respete, debe tratar, como sea, como yo, ahora mismo, de tocar las estrellas cada vez que se piensa en la patria.

¡Y que se escuche en el cielo el grito de libertad o muerte!

¿Qué piensan?

¿No se dan cuenta?

El pueblo nuestro merece mucho más que esta vida.

Por eso estoy aquí.

Miren allá, allá, en la serranía, aprendí que las cosas van por donde pueden y quieren.

Y como soy un hombre de acción, he actuado siguiendo siempre la dirección de mi alma.

Y a pesar delo dicho, si pudiera, me agarraría a la vida con uñas y dientes.

¿Saben por qué?

Porque estamos viviendo una época histórica apasionante. Además, no soy, ni seré nunca una enamorado de la muerte, !no moriré jamás!

Y este momento también es historia, ¡no lo olvidaré!

Por eso, el amor a la patria, preside mis palabras. ¡Amarla me aumenta el corazón!

Quiero que sepan, que por este país, he recorrido muchos, muchos caminos, muchísimos caminos.

Caminos imprevistos.

Y por esos caminos aprendí las lecciones del Maestro.

¡La patria es valor y sacrificio!

Y sus palabras crecieron en mi corazón, como crece un árbol con sus ramas, con sus pájaros, con sus nidos.

Y en este momento siento sus palabras. Palabras que me regalan esperanza y fe.

¡Ama a la patria como una mujer, física y espiritualmente!

Y por eso, porque lo sé bien sabido, no podrán matarme.

¡Aunque me vuelva polvo!

Es que ustedes y yo somos polvo, y en polvo nos convertiremos.

No, no, no, no estoy cansado de la vida.

Ni de la lucha.

Pero lo tengo claro.

Clarísimo.

Nadie muere cinco minutos antes, nadie.

Y puedo decir, que ya pronto, pero muy pronto, se cumplirá mi destino.

¡Y que van a cerrar una ventana sobre mi propia muerte.

Pero no podrán evitarlo, aunque me acaben a macanazos.

¡Tendrán que escuchar mi grito de patria o muerte!

Porque no pudieron esclavizar mi espíritu.

Yo sé, que si lo sé, que la valentía es un arma invencible.

Y aquí estoy para probarlo.

Y la historia no hay quien la detenga.

Y como dije, este momento también es historia y la historia camina hacia la independencia patria.

¡Y no habrá paz hasta que Puerto Rico sea libre!

También quiero que sepan, que me asquea matar a un hombre, pero tenía un deber que cumplir.

A ellos, a esos que ya vienen por ahí, les voy a devolver mi orgullo. ¡El del deber cumplido!

¡Miren como vienen, con los ojos relampagueantes, llameantes!

¡Odian, nos odian!

Y por último, no olviden, que siempre tuve claro, que con las palabras, no se juega.

Por eso les digo, ¡disparen!

¡Disparen!

¡No suelten la macana!

Cuando la patria sea libre, ¡volveré!

Digo más ,voy a saludarla por última vez!

¡Disparen! ¡Disparen!

 

El autor es poeta y escritor puertorriqueño.

 

 

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