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CLARIDADES: Albizu y las huelgas de los años 30

Publicado: miércoles, 26 de abril de 2017

Si la huelga es un hecho cultural no es menos cierto que pertenece, legítimamente, a la cultura política de nuestro tiempo. Política es economía concentrada. “La política es la más difícil de las ciencias —decía Albizu Campos— porque se funda en la economía y se realiza con seres humanos “Por lo tanto, en cierta medida, la huelga es siempre política puesto que afecta, en grado correspondiente, a la economía, base de la política. 

Entre 1932 y 1939 se dan en Puerto Rico ciertos movimientos huelgarios, importantes de por sí, pero cuya suma los convierten  en un movimiento consecutivo de importancia mucho mayor. En ellos se da la dinámica general de la cultura de Puerto Rico frente al impulso agresor de Estados Unidos. 

Estos movimientos son: (1) Una huelga universitaria. (2) Tres huelgas de carácter popular: la huelga contra el precio de la gasolina y la huelga contra el alto precio del pan y la baja calidad de la harina de trigo. (3) Una huelga industrial: la de los trabajadores de factoría y campo en la industria azucarera. (4) Dos huelgas políticas: la huelga contra la ejecución de las hipotecas sobre fincas agrícolas por el Federal Land Bank of Baltimore y la huelga de votos, es decir, el retraimiento electoral. 

El embargo se convierte en una palabra clave entre 1931 y 1935 en este Puerto Rico de nuestros amores. El centro de la actividad del embargo es el Federal Land Bank of Baltimore. Sus víctimas los agricultores medianos. Eran aquellas famosas hipotecas a 20 años plazo con las que los agricultores, especialmente los de la zona cafetalera, habían querido sortear sus crecientes dificultades.

Semana por semana, Albizu Campos levanta su tribuna. Y aquella personificación histórica del huracán (“¡Yo vengo de la tierra, yo vengo del huracán!”, — diría el 19 de noviembre de 1935 en el hoy Teatro Tapia) desata su ira implacable de fiscal de la patria contra todo lo malo, pero, ahora especialmente, contra los embargos. Dos son los consejos que Albizu da a su pueblo: ¡Huelga contributiva! ¡Resistencia a los embargos!

Ciertas medidas fueron rápidamente tomadas por el gobierno y, en gran parte gracias a la dirigencia albizuista, cientos de agricultores salvaron sus fincas. 

En 1932 el alza creciente en el precio de la gasolina era un escándalo. Ese fue el comienzo de lo que habría de ser uno de los movimientos de huelga popular más amplios, profundos y exitosos de nuestra historia.

Los nacionalistas en todas las poblaciones, y en todos los automóviles de servicio público, condenábamos a viva voz el abuso de las compañías petroleras. 

Esa misma semana Albizu hablaba. Su discurso era trasmitido por la radio. Su denuncia contra los monstruosos monopolios del petróleo abarcaba desde la grosera explotación de Puerto Rico con los precios de la gasolina hasta su penetración a escala mundial. Pero, ¡claro! su arenga iba principalmente dirigida a darle ignición a la protesta masiva en Puerto Rico. La huelga estaba en pie. Puerto Rico quedaba prácticamente paralizado. El movimiento huelgario sacudía el monopolio .

En 1933 Pedro Albizu Campos lideró un gran movimiento de protesta contra un alza en el precio del pan. En un discurso en Ponce, Albizu sumó a la protesta contra el precio del pan la de la pésima calidad de la harina de trigo traída a Puerto Rico. 

Albizu llevó a cabo una serie de actos públicos en los que dedicó gran parte de su discurso al tema; planteándolo siempre con gran altura, como parte de la salud del pueblo y fustigando a todo látigo a los monopolios yanquis y a los importantes coloniales. El boicot contra el pan fue muy efectivo. El precio se mantuvo mas o menos estable. Y las harinas mejoraron.

En enero, 1934, un brote huelgario en la Central Fajardo se convirtió, de la noche a la mañana, en uno de los hechos más significativos de la lucha de clases en Puerto Rico. Un acto singular, repleto de contenido histórico, transformó lo que de otro modo habría sido una huelga más en la zona geo-social de mayor sensibilidad proletaria en el Puerto Rico de entonces. Una noche, la humilde casita de madera —número dos de la calle cuatro— en Río Piedras, hogar de Albizu Campos, se vio inesperadamente visitada por un grupo de macheteros de los cañaverales de Fajardo. Era una comisión. Solicitaba que Albizu Campos dirigiera la huelga. Albizu aceptó.

 

Fuentes: Albizu Campos y Las huelgas En los Años ’30

–Juan Antonio Corretjer

 

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