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Manejo de árboles tras María: reflejo de las prioridades, valores y visión de cultura ambiental

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 28 de febrero de 2018

Luisa Rosado Seijo, gerente de reforestación del colectivo Para La Naturaleza (PLN), explicó a este medio que las consecuencias ambientales de la tala de árboles “varían entre erosión de suelos, correntías, mayores niveles de ruido, aumento del calor, entre muchas otras consecuencias. A nivel social, entendemos que hay un impacto emocional pues se nos han acercado personas a llorar por sus árboles caídos, algunos sembrados hace más de 30 años”. 

Luego de que recientemente se hiciera pública la denuncia ciudadana de una tala masiva e injustificada de supuestos árboles sanos de caoba que habían retoñado tras el huracán María en un tramo de la carretera PR-30, CLARIDAD contactó a PLN para que explicaran cuáles son las consecuencias ambientales y sociales de la deforestación y en qué condiciones debe encontrarse un árbol para justificar su tala.

Según las denuncias, la compañía que taló los árboles es una de las contratadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para recoger los escombros que dejó el huracán en carreteras estatales. Una fuente que quiso mantener su anonimato, aseguró a este medio que las instrucciones que supuestamente el Cuerpo de Ingenieros le ha dado a los trabajadores y trabajadoras de la compañía Debris Tech, cuya sede ubica detrás de la Plaza del Mercado de Caguas, son que recojan todo el material vegetativo que pueda representar riesgo en caso de deslizamientos de terreno hacia la carretera. 

Los denunciantes, algunos residentes de Gurabo, indicaron que no entendía el porqué de la tala si esa área carecía de tendido eléctrico, una de las razones para cortar árboles en las inmediaciones de las vías públicas. Como parte de la denuncia, la ciudadanía culpabilizó a FEMA por alegadamente querer facturar los rembolsos de recogido de escombros. 

A propósito de esta tala indiscriminada, PLN reaccionó comentando que gubernamentalmente existen muchas variantes en cuanto a la justificación de poda de árboles, pues esa acción está regulada por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico. 

Ahora bien, según Manuel Mercado, coordinador de seguridad de PLN y arborista certificado, “en general, un árbol en su ámbito natural no necesita intervención humana, pero un árbol en un ambiente urbano está sujeto a ser parte de una negociación constante entre el riesgo y el beneficio para los seres humanos”. 

Sobre las condiciones en las que se debe encontrar un árbol para justificar su tala, Mercado continuó indicando que “el potencial de riesgo a vidas o propiedad, los beneficios ambientales, el efecto sobre costos y labores de mantenimiento y su apariencia o estética están entre los factores que tomamos en cuenta en PLN al tomar decisiones sobre su manejo”. 

“En un ambiente urbano, un árbol puede requerir de distintas medidas de manejo para mitigar los riesgos que pueden presentarse luego de eventos atmosféricos, como tormentas o huracanes. Estás medidas pueden incluir podas remediativas, estaqueados y amarres”, añadió Rosado Seijo. 

Parte del reciente reclamo de tala en la PR-30 denunciaba que se les había ofrecido toda la libertad a los trabajadores supuestamente contratados por FEMA para determinar qué árbol representaban un peligro. Los denunciantes criticaron que, al tratarse esto de una decisión subjetiva, talaron árboles que bien podían podarse. A esto, sumó una de las ciudadanas que a lo mejor “quieren cortar más para cobrar por peso”. 

“En Puerto Rico hemos observado la resistencia y resiliencia de muchas especies de árboles ante el paso de varios huracanes en las pasadas décadas. También, hemos observado su fragilidad ante medidas de contratación de servicios de acopio de material vegetativo…En aquellos casos donde la presencia de un árbol no presente riesgos significativos a vida o propiedad, la intervención humana podría ser injustificada especialmente si su propósito es la tala”, explicó la gerente de reforestación de PLN. 

“El resultado – del manejo que se le aplique a un árbol – es reflejo de las prioridades, los valores y la visión de cultura ambiental de quien toma o apoya la decisión”, remató. 

Precisamente, PLN está apoyando varias campañas de reforestación consciente, teniendo en cuenta que, después de los huracanes, hay muchas personas, comunidades y organizaciones que están sembrando o quieren hacerlo. “Queremos asegurarnos de sembrar lo correcto según el área, suelo y entorno para que el árbol tenga el espacio adecuado para un crecimiento saludable y evitar daños luego de un huracán”, comentaron los expertos. 

“Antes de realizar una siembra visitamos el área, identificamos las especies existentes, miramos las características comunes de la zona, tomamos en consideración el espacio que tendría de crecimiento, el compromiso de mantenimiento, entonces escogemos las especies a sembrar”, explicó Rosado Seijo. 

Por el momento, PLN ha iniciado sus proyectos de siembra con personas y grupos que tienen interés en reforestar sus áreas o comunidades. Este colectivo sin fines de lucro ha establecido alianzas con escuelas, la Oficina de Administración de Tribunales, Coralia y el Coro de la Universidad de Puerto Rico (UPR). 

Por eso, recientemente PLN juntó esfuerzos con el Coro y Coralia de la Universidad de Puerto Rico para sembrar árboles endémicos en el casco urbano del pueblo de Morovis en una actividad que pretendió incorporar la música a la reforestación.

“Luego de los huracanes Irma y María, PLN se ha propuesto repoblar nuestros bosques con especies de árboles endémicos y nativos. Nuestra meta general es producir y plantar unos 750,000 árboles en los próximos 7 años”, indicó Luisa Rosado Seijo. 

Para La Naturaleza está buscando voluntarios para participar en sus proyectos de siembra. Para más información, puede acceder la página web www.paralanaturaleza.org.

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