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Rosselló: “No lo sabía”, “tiene mi confianza” y “no tengo whatsapp”

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Por Manuel de J. González

Publicado: miércoles, 28 de febrero de 2018

“Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo, 

si algo pasó yo no estaba allí” 

Pedro Flores (cantada por Daniel Santos)

 

Durante el año que lleva en el gobierno de la colonia (¿un año?, se siente como si fueran muchos más) Ricardo Rosselló ha repetido frases que sirven muy bien para definir su administración. “Yo no sabía de eso” es una de ellas y la otra igual de repetida es “tiene mi confianza”. En ambos caso se trata de escándalos que trata de esquivar o de funcionarios que quiere proteger. A veces las frases se entremezclan y después de proclamar el espaldarazo termina desvinculándose de lo que hizo el protegido. 

Las negaciones (iguales que las de Pedro, no el bíblico, tampoco el de la canción Yo no sé nada, sino su padre) comenzaron antes de que asumiera el cargo cuando el 7 de diciembre de 2016 alegó que durante la campaña electoral recién finalizada desconocía que el alcalde de Gurabo estaba siendo investigado. Ese día el alcalde fue arrestado y muchos se preguntaron por qué se le permitió estar en la papeleta del PNP, la misma de Rosselló, si medio mundo sabía que estaba siendo investigado por el FBI. Rosselló negó saberlo, pero luego se conoció que el arresto era tan esperado que hasta el propio candidato a la reelección había preparado su sucesión.

Aquella mentira temprana debió prepararnos para lo que venía. 

Luego apareció el escándalo de otro alcalde, Héctor O’Neill el de Guaynabo, a quien le pidió la renuncia como había hecho con el de Gurabo tras conocerse el último de sus escándalos. Otra vez dijo que “no sabía” de los embrollos de O’Neill hasta que éstos explotaron tras divulgarse el acuerdo confidencial del alcalde con una mujer policía de la cual había abusado. Lo cierto es que las andanzas del cacique guaynabeño eran muy conocidas, sobre todo dentro de las filas del PNP, pero a Rosselló el asunto le tomó desprevenido. Más tarde acumuló capital político cuando, sacando pecho, exigió la renuncia de O’Neill. 

Estas dos negaciones, como las de Pedro (no el bíblico ni el compositor) debieron prepararnos para otra mucho más importante que se manifestó a los diez meses de su gobierno, exactamente el 25 de octubre de 2017. El titular del diario El Vocero de ese día resulta muy expresivo: “Rosselló asegura ‘cero conexión’ con Whitefish”. La noticia se refería a que en una conferencia de prensa el Gobernador había alegado desconocer sobre el contrato con dicha empresa antes de que el mismo se divulgara, negando también intervención alguna en la otorgación del mismo. “Ese fue un trabajo de Energía Eléctrica”, dijo. 

Del contrato que garantizaba $300 millones a una desconocida empresa de Montana para que, sin empleados y sin experiencia, levantara la red eléctrica destrozada por el huracán, se venía hablando desde hacía varias semanas. La prensa estadounidense estaba escandalizada, miembros del Congreso de Estados Unidos reclamaban investigaciones y hasta el Secretario de Interior de Estados Unidos, Ryan Zinke, natural del pueblito de Whitefish en Montana, se había visto obligado a rechazar las noticias que lo vinculaban con la empresa beneficiada por el contrato. El 22 de octubre, la BBC de Londres reseñaba la controversia poniendo énfasis en los cuestionamientos que se le hacían a la empresa. 

El 14 de octubre, once días antes de su declaración desligándose del contrato, Rosselló había proclamado urbi et orbi, desde el pomposo “Centro de mando” montado en Miramar para dirigir la “reconstrucción” dijo: “El director ejecutivo (Ricardo Ramos) tiene mi plena confianza para seguir ejecutando el trabajo aquí.” Al hacer esa declaración contundente, estaba apoyando tanto al funcionario como sus acciones que, de forma destacada, incluían el contrato con Whitefish Energy.

La marea, sin embargo, siguió aumentando, particularmente entre los congresistas afiliados al Partido Demócrata y en importantes voceros de la prensa estadounidense. Esa marea es la que empuja al Gobernador a tratar de desvincularse del contrato que llevaba semanas defendiendo. No obstante, a pesar de la desvinculación, entonces no ordenó su cancelación. Pasaría otra larga semana para que el 29 de octubre de 2017, a mes y medio de huracán y cuando casi todo el país seguía sin energía eléctrica, se produjera el anuncio de la cancelación.

Pudiéramos seguir añadiendo otros “no sabía” de Rosselló, pero este artículo se está poniendo largo y nos falta hablar de algo más reciente. Hace algunas semanas nos enteramos que el Gobernador, una persona joven conocedor de la tecnología, “no tiene WhatsApp”. Más recientemente, en el preciso momento en que se escribe este artículo, lo escuchamos diciendo que él no fue el que escogió al juez Rafael Ramos Sáenz para presidir la comisión Estatal de Elecciones (CEE), quien se vio obligado a renunciar tras conocerse su participación en el chat. 

La negación del WhatsApp estuvo acompañada de otra frase que también se ha vuelto común: “tienen mi confianza”. Igual como proclamó su confianza en Ricardo Ramos como director ejecutivo de la AEE en dos ocasiones (la última luego de desligarse del contrato con Whitefish) volvió a recurrir a la frase para explicar su inacción frente a los funcionarios de su administración que fueron descubiertos en plena conspiración con el juez Ramos Sáenz durante la pasada campaña electoral.

A pesar de la evidente gravedad de la situación, en la que altos funcionarios de su gobierno aparecen traqueteando con el conteo de votos, cree zapatearse del asunto negando participación directa mientras apoya a los que fueron descubiertos en plena faena antiética y probablemente también criminal. Obviamente cree que habiéndole pedido una investigación a su secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, todo quedará resuelto porque ya puede prever cuál será el resultado. 

No es la primera vez que Rosselló recurre a este tipo de referido, buscando quitarle fuego a un escándalo. En medio de los cuestionamientos por el contrato de Whitefish anunció haberle solicitado una auditoría a la Oficina de Presupuesto, a pesar de que esa agencia nunca ha hecho tal cosa. Aquello fue algo que se sacó de la manga. Lo del referido a Justicia para que “investigue” el escándalo de la CEE parece ser una estrategia más seria dirigida a proteger a sus allegados. De momento el referido le ha permitido detener la investigación que ya había anunciado el Senado. 

Como aún después del referido a Justicia el debate sigue, refiriéndose al nombramiento de Ramos Sáenz lanzó esta perla: “Me parece que fue una recomendación de los comisionados”. Cualquiera que haga una breve investigación de las noticias de ese nombramiento encontrará una secuencia que, otra vez, desmiente al Gobernador. El anuncio del nombramiento lo hizo Rosselló –con el juez Ramos sonriente a su lado– el 8 de enero y no es hasta el 22 de enero que los comisionados electorales ratifican al seleccionado. 

Como todos los Pedros anteriores –el bíblico, el compositor y el progenitor– Ricardo Rosselló sigue en negación.

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