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Simón Bolívar y Puerto Rico: acercamiento a una expedición

Bolivar
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Por Edgardo Pratts

Publicado: miércoles, 6 de febrero de 2019

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad.”

Simón Bolivar

 

Uno de los episodios históricos no del todo esclarecido y con frecuencia mencionado por los que han abordado –aunque de forma epidérmica– las proyecciones libertarias de Simón Bolívar, es su toma de contacto con la realidad colonial de Puerto Rico en la primera parte del siglo XIX. Habría que preguntarse: ¿estuvo Puerto Rico en la agenda libertaria de Bolívar? ¿Existió un plan expedicionario que contemplara la libertad de la isla? ¿En qué momento y bajo qué exigencias históricas se fraguó el mismo? Se ha hablado de un desembarco de Bolívar en Vieques en 1816: ¿se trataba de una intentona libertaria?

El objetivo de este escrito es iniciar unas reflexiones sobre las ideas que acarició el Libertador Bolívar de realizar una expedición para liberar a Puerto Rico del dominio español. Para ello se impone analizar las condiciones objetivas y subjetivas que no permitieron que se realizará la empresa de integrar la Isla al proyecto de Unidad Latinoamericana.

Bolívar probablemente pensó por primera vez en la independencia de Puerto Rico cuando se hallaba en las Anillas sufriendo sus penurias y donde nacieron su compromiso antiesclavista y sus primeros planteamientos internacionales. En 1815, durante su estancia en Jamaica, responde a un caballero de esa isla que preguntaba acerca de “los objetivos más importantes de la política americana”. La respuesta de Bolívar es un documento político que la historia conoce como la Carta de Jamaica. En la misma habla de las vejaciones que sufren los habitantes de Puerto Rico y Cuba, y del bienestar que desean para ellos: “Las islas de Puerto Rico y Cuba que, entre ambas pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles porque están fuera del contacto de los independientes. Mas ¿no son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No desean su bienestar?” 1

No es esta, sin embargo, la primera ocasión en que se planteó el caso de Puerto Rico y las otras Antillas españolas fuera de nuestro ámbito territorial, pues en una reunión celebrada en la ciudad de México el 15 de junio de 1815, puertorriqueños, cubanos, mexicanos y dominicanos, firmaron un poder a favor del cubano José Álvarez de Toledo para que organizara un ejército libertador que sacara a España del Caribe. El presidente de Estados Unidos, James Monroe, facilitó fondos a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Monroe que los ingleses querían apoderarse de las tres Antillas. El mandatario estadounidense le proveyó otros fondos a Álvarez para que fomentase una revolución en Cuba. Esta no se plasmó porque según el enviado, la gestión no era oportuna en ese momento.2

Se relata incluso que, un año después de esa declaración, Bolívar llegó a desembarcar en la isleta de Vieques, contigua a Puerto Rico, por breves horas, lo que varios historiadores han considerado como su primera intentona de julio y agosto de 1816.3

“Entonces ya Bolívar se acercaba a Puerto Rico y circunnavegaba las costas de la isleta vecina en goleta “Marino”, cuando se le presentó batalla a la otra goleta española. Logró apresarla con la mala pata de que sufrió a su vez el encallamiento de su nave, debido al tiempo borrascoso. El Capitán Rosales, comandante del otro buque bolivarista, el “Brion”, que había desembarcado en otra ensenada, confundiéndose con los disparos, abrió fuego en la dirección del “Marino” y, trágicamente, se produjeron bajas de ambos lados patriotas. Ante este error, de inmediato ambos navíos zarparon de regreso a sus puertos. De ese incidente data la construcción del fortín defensivo de Vieques por el entonces gobernador don Salvador Meléndez Bruna”. 4

La confrontación anterior reseñada por Aurelio Tío ha sido sacada de proporción hasta el punto de presumirse una intención de Bolívar de desembarcar para producir un levantamiento y de hablar de derramamiento y de hablar de sangre bolivariana. Insinuar que la construcción del fortín de Vieques respondió a ese incidente tampoco debe conducir a equívocos con relación al verdadero carácter del evento.

Un estudio realizado por Demetrio Ramos Pérez, basándose en un documento que obra en el Archivo General de Puerto Rico, llegó a la conclusión de que la realidad fue otra.

“No solo no hubo ningún intento libertador, puesto que se trataba tan solo de buscar provisiones, sino que además las dos naves destacadas de la flotilla no iban con propósito de llegar a Vieques, sino a St. Thomas, pues a la goleta española apresada, la Marino la transbordaron ‘tres señoras emigradas’ para que se les llevara a esa isla, sin que se nos hable de concreto desembarco de Bolívar”. 5

De manera que todo se redujo a buscar vituallas. No debe presumirse, entonces, en el Libertador la intención de catar las posibilidades de levantar Puerto Rico, como parece deducirse de la superposición de trabajos de Aurelio Tío, Juan Augusto y Salvador Perea y, en su momento, Loida Figueroa.

Como podrá observarse, (siguiendo su trayectoria) la idea del libertador Simón Bolívar, de luchar por la independencia de Puerto Rico, obedeció al compromiso contraído con Antonio Valero de Bernabé en 1822, y a la estrategia panamericana del Congreso de Panamá de 1826.

Luego de su victoria en su contienda con España, Bolívar no olvido la promesa hecha al puertorriqueño Valero, quien había luchado a su lado en el entendido de que, cuando triunfase en el continente, se le daría la oportunidad de llevar una expedición libertaria a Puerto Rico. Así en 1822, como presidente de Colombia, Bolívar invita a los gobiernos de México, Perú, Chile y la Argentina a una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado para estructurar una conferencia americana que “nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contactos en los peligros comunes, de fiel interprete de los tratados públicos cuando ocurren dificultades y de conciliador en fin de nuestras diferencias”. 6

Ciertamente, ese año de 1822 no era el más oportuno para la celebración de ese conclave por estar las naciones recién liberadas de España en estado de transición.

Para 1823, Antonio Valero, puertorriqueño al servicio del Libertador Bolívar, tiene preparado un “Plan para la Independencia de Puerto Rico”. En este se demuestra que Valero concibió la idea de conducir a Puerto Rico una expedición libertadora. 7

Ese Plan del General Valero para la Independencia de Puerto Rico era una especie de esbozo en una hoja de papel por las dos caras, que contenía un Parte Político, un Parte Militar, Operaciones Militares y una nota adicional. Este importante documento fue encontrado por Jorge Quintana en el Archivo General de la Nación, en Caracas, Venezuela, precisamente en ocasión en que se conmemoraba el centenario de fallecimiento del General Valero, en el año 1963. El periodista cubano Quintana lo divulgó en la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña ese año. De manera que, puede afirmarse con certeza, que el propósito de lograr la Independencia para Puerto Rico no era para Valero una mera ilusión, una quimera, una fantasía, un mero sueño. Como bien ha dicho José Enrique Ayoroa Santaliz, no es exagerada la afirmación de Don Juan Antonio Corretjer, cuando dice que “Valero, dentro de la grey liberal española y latinoamericana en que debatió su vida, tiene el honor de ser el Padre de la Lucha por la Independencia de Puerto Rico”. 8

Mariano Abril asegura que el general Antonio Valero, al llegar a La Guaira, abrigo el propósito de organizar y comandar una expedición a las Antillas. En ese sentido, se dirigió al general Santander, vicepresidente de la República, pero este aplaza el asunto como más tarde lo aplazó Bolívar. 9

En noviembre de 1823 se habían encontrado en La Guaira, procedentes de México –nos dice Abril– Antonio Valero y los miembros de una comisión cubana, presidida por José Aniceto Iznaga, que se interesaban en libertar a Cuba. Valero había pertenecido al ejército de México, y disgustado con Agustín Iturbide, había ido a Colombia con el objeto de ofrecer sus servicios al gobierno, y además, inducirlo a libertar a Cuba y Puerto Rico, atacando allí inmediatamente a los españoles. Santander admitió sus servicios en Colombia con la misma graduación de general, y le pidió que pasase a la capital para verse con él, indicándole que, con respecto a su proyecto de una expedición contra los españoles en Cuba y Puerto Rico, el momento no era adecuado, porque la campaña del Perú, en la que el general Bolívar se hallaba comprometido, empeñaba el crédito de las armas del país y absorbía todos sus recursos así como la atención del gobierno.10

El 7 de diciembre de 1824 Bolívar reiteró la invitación a las naciones antes dichas y también a las Provincias Unidas de la América Central. Bolívar había escogido el istmo de Panamá por ser el punto equidistante entre los dos extremos. Tenía en mente establecer una liga anfictiónica, siguiendo el ejemplo de las repúblicas griegas.

El general puertorriqueño Antonio Valero, siempre añorando la oportunidad de invadirlas Antillas, se presentó ante el Libertador al cubano Arango. Bolívar les repitió las mismas razones que antes había expuesto el general Santander, e incorporó a Arango al Servicio del Perú, nombrándolo Auditor de Guerra y ofreciéndole la secretaría de la delegación que debía nombrarse para representar a esa nación en el Congreso de Panamá.11

Como veremos, la idea de Bolívar luchar por la independencia de Puerto Rico coincide con los preparativos del Congreso de Panamá. Tanto por convicción como estrategia en la guerra contra el colonialismo español, se planteaba la liberación de Puerto Rico y Cuba como premisa para alcanzar la unidad de todas las antiguas colonias españolas. Colombia y México, guiados por el instinto de la propia conservación, reconocieron que tenían que luchar juntas, en los campos de Puerto Rico y Cuba.

El 15 de mayo de 1825, Bolívar había impartido instrucciones a los representantes de Perú al Congreso de Panamá, y en ellas establecía la posibilidad de concertar un acuerdo con México y Guatemala, como entonces se identificaba a Centroamérica, con el propósito de tomar medidas para la independencia de Puerto Rico y Cuba. En esas instrucciones a los delegados plenipotenciarios se estampa lo siguiente:

“Como mientras las islas de Puerto Rico y Cuba pertenezcan al gobierno español, tendrá este un medio para mantener la discordia y fomentar turbulencias y aun amenazas a la independencia y a la paz en diferentes puntos de América, procurarán ustedes hacer resuelva sobre la suerte de dichas islas…y…adoptar medidas, respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico, y en caso de que se resolviese emanciparlas, atender a sus destino futuro: si deberían agregarse a algunas de las nuevas repúblicas o dejar que se constituyan independientemente, determinando en uno y otro caso, de cargo de quien serian los gastos de campaña”.12

Con este objetivo, sugiere Bolívar que se prepare una expedición costeada en conjunto por los Estados, y se decida por el congreso si las Islas o alguna de ellas separadamente, se iban a agregar a algunos de los Estados confederados, o iban a decidir por sí mismas su suerte futura.

Entra en detalles sobre la forma en que se iba a solventar la operación en cada caso.13

Debía el Congreso, así mismo, deliberar acerca de las medidas que deberían adoptarse respecto a las otras colonias de España: las islas Canarias y las Filipinas, Allí debía tratarse de hacer eficaz la declaración hecha por el presidente de los Estados Unidos al Congreso de1Colombia para frustrar en lo venidero toda tentativa de parte de España, de reconquistar el continente americano. Además, declarar abolido el tráfico de esclavos africanos.14

En realidad, el Congreso Anfictiónico sería la magna asamblea de representantes de los pueblos donde Bolívar proyectaría a nuestro continente en la comunidad internacional, con fuerzas propias y visión colectiva. Y seria la asamblea cuya finalidad declarada por Bolívar era el establecimiento de un nuevo Código democrático internacional, un nuevo sistema jurídico internacional.

 

Segunda Parte

En Lima, en el 1826, Simón Bolívar informó a sus agentes en la ciudad del Istmo de Panamá, Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, de su proyecto para realizar conjuntamente con México, un Congreso Anfictiónico para la integración de América. Este plan se fundaría – dice Bolívar – en los siguientes objetivos:

“1. Defender cualquier parte de nuestras costas que sea atacada por los españoles o nuestros enemigos;

Expedicionar contra la Habana y Puerto Rico;

Marchar a España con mayores fuerzas después de la toma de Puerto Rico y Cuba, si para entonces no quisieran la paz los españoles.”15

El gobierno de Colombia y el Representante de Mexico en Bogotá ya se había puesto de acuerdo con el Libertador desde agosto de 1824, con el fin de llevar a cabo una acción combinada para la liberación de Puerto Rico y Cuba, y habían llegado a hacerse todos los preparativos para formar una escuadra que debía reunirse y zarpar desde Cartagena al mando del general Lino Clemente con el objeto de atacar dichas islas. La gestión partía de la solicitud que el general puertorriqueño, Antonio Valero, hiciera al gobierno de la Gran Colombia. Bolívar sugirió el proyecto a Santander, cuando todavía Sucre no había entrado en el Alto Perú, al considerar que “Sucre puede ir a una parte –Cuba– y Páez a otra –Puerto Rico– porque ambos están animados del mismo deseo”.16

Al mismo tiempo, se había designado al ejército que había vencido en Junín años antes en Ayacucho, con otros refuerzos de veteranos, para invadir las islas de Cuba y Puerto Rico, capitaneado por el general Páez. México, de un modo u otro, hubiera protegido la invasión, pero este empeño equivalía a una nueva guerra. España concentraba sus fuerzas en Puerto Rico y Cuba, pues ya desde 1825 había perdido el Castillo de San Juan de Ulúa. 17 El rey de España, Fernando VII, autorizó a sus capitanes generales en las islas de Cuba y Puerto Rico, a tratar a sus habitantes como en un estado de guerra. En México se constituyó la Junta Protectora de la Libertad de Cuba y Puerto Rico.

 

Continuará..

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