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Sucumbe al abandono la Central Coloso en Aguada

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Publicado: martes, 16 de mayo de 2017

Por Juanma Hernández

Especial para CLARIDAD

 

La Central Coloso en Aguada se cae en pedazos. La instalación, declarada edificación histórica por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el gobierno a través de la ley #275 del 18 de agosto de 1999, concedió su última zafra en 2001 y desde ese momento se ha detenido en el tiempo. La Central Coloso se alza erguida desde su fundación en 1830 como Hacienda Caño las Nasas y en 1875 se convirtió en la segunda central azucarera establecida en Puerto Rico; al cambiar los antiguos métodos de extracción  por modernos molinos de vapor. Es ahí cuando pasamos de los trapiches a “centralizar” el proceso a escala industrial en estas fabricas de azúcar.  Además, la central ha sido utilizada como escenario cultural, filmándose allí el cuento “Bagazo”, de la película puertorriqueña: Los cuentos de Abelardo en 1989. La importancia de Coloso resulta colosal, y se sostiene aún más su protección al estar ubicada en una reserva agrícola cobijada por la ley #142 del 4 de agosto de 2000.

Reconociendo la innegable importancia que carga este gran patrimonio de nuestra cultura puertorriqueña, exhorto a que se adopten medidas que preserven lo que queda de la estructura y las maquinarias. Que sea esta carta un llamado a que se una el gobierno, el Instituto de Cultura, el Fideicomiso de Conservación y otras organizaciones incluyendo al Pueblo de Puerto Rico para evitar que continúe el deterioro de la central y rescatarla de su estado ruinoso. Peor suerte corrieron las centrales Plata en San Sebastián, Cambalache en Arecibo, Lafayette en Arroyo, Mercedita en Ponce y Roig en Yabucoa. Donde único en Puerto Rico tenemos algún ejemplo de un “Company Town” es en la Central Aguirre en Salinas. Allí su hotel abandonado, cine, campo de golf, hospital y otras estructuras tienen sus placas del Instituto de Cultura otorgándole categoría de Patrimonios Históricos, - en ingles “ Historic Landmark” – tostándose al sol sin cuidado alguno.

¿Para qué se les considera patrimonio histórico y luego se abandonan? Teniendo tanto potencial de restauración, protección  y desarrollo del turismo  tanto externo como local, sin mencionar el valor educativo para nuestra y futuras generaciones, ¿por qué no mantenerlas, cuidarlas, protegerlas? Esto puede resultar en un Proyecto que últimamente incida positivamente en nuestra también deteriorada economía, siendo un lugar que seguramente será visitado por muchos, desde turistas hasta estudiantes de todas las edades. ¡Imaginen el valor educativo que se potencia! La Hacienda Buena Vista en Ponce, Hacienda La Esperanza en Manatí y el parador Guánica 1929 que fue parte del complejo de la Guánica Central son vivos ejemplos de ello y de que se puede lograr un cambio positivo.

El tema de las Centrales azucareras y la caña está tan arraigado en nuestra cultura que lo encontramos en nuestra música folclórica. Se escuchan plenas populares como Tintorera del mar; …que se comió el abogado de la Guánica Central. El Sonero Mayor Maelo nos cantaba que Perico estaba comiendo caña en la vía, y no oyó el tren. En títulos de nuestra literatura como La llamarada y Tiempo Muerto también aparece el tema al igual que en obras de nuestros pintores maestros como Tufiño,Lorenzo Homar, Myrna Báez y Francisco Oller. Es tan fuerte que está inmerso en nuestra lengua y se cuela en palabras de nuestras conversaciones, por ejemplo: trapiche, bagazo, noria, zafra, tiempo muerto, llamarada,  chimenea, guarapo, maví , melao, machete, caldera  o molino. Tiene todo los atributos para que se le atesore y se le tenga un museo dedicado a su preservación e importancia histórica ya que ha confeccionado gran parte de lo que es ser puertorriqueño.

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