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Seis lecciones de Irma

Publicado: martes, 12 de septiembre de 2017

Pasada la emergencia del huracán conviene repasar la experiencia vivida en aras de continuar creciendo como pueblo en nuestro conocimiento y actitudes hacia estos fenómenos naturales, y en la respuesta a los mismos que se espera de los distintos sectores de nuestra sociedad.

Primero, debemos reconocer que el estado precario de la infraestructura de nuestro sistema energético no es lo único que ha aflorado en esta coyuntura. La pericia de los celadores de línea de la UTIER, junto al equipo de ingenieros de campo y otros trabajadores energéticos, ha quedado manifiesta, haciendo de tripas corazones para levantar un sistema en ruinas a pocos días del paso del huracán. Nuestro pueblo debe estar alerta y dar a respetar y valorar la labor neurálgica que ha realizado y realiza el personal de la UTIER para mantener el sistema eléctrico operando, sobre todo ahora, cuando la embestida privatizadora y anti obrera del sistema neoliberal, y sus portavoces en Puerto Rico, la Junta de Control Fiscal (JCF) y el gobierno de Ricardo Rosselló y el Partido Nuevo Progresista (PNP), quieren aplacar a los acreedores y complacer al Congreso de Estados Unidos vendiendo a Puerto Rico por pedazos, comenzando por la AEE.

 Segundo, el Gobierno tiene que entender que este no es el momento adecuado para pedirle al País que tenga paciencia con una corporación pública que lleva décadas burlando la misión para la que fue creada, malbaratando los millones que le ingresan de sus abonados y, además, acumulando una deuda multimillonaria mientras dejaron derrumbar su infraestructura. Solo basta recordar que el año pasado, para esta misma época, sin huracán alguno, Puerto Rico entero estuvo sin luz por cuatro días a causa de una avería, de esas que ya se han convertido en rutina en la AEE.

Tercero, que la supuesta superioridad de la empresa privada sobre la gestión gubernamental es otro mito del capitalismo neoliberal que queda expuesto en este momento. Solo basta el ejemplo de la respuesta insolente e irresponsable de la carbonera AES, negándose a cumplir la orden que le diera el Departamento de Recursos Naturales para que, ante el paso del huracán, protegiera las montañas de ceniza expuesta en sus facilidades en Guayama. De haberse materializado la amenaza de Irma en toda su fuerza, los residuos de polvo fugitivo de las cenizas pudieron haber ocasionado una crisis de salud pública en las áreas aledañas. Además, dicha conducta es indicativa de que invertir en la prevención de un posible desastre sanitario no es prioridad para esta empresa privada que obtiene ganancias millonarias de su negocio en Puerto Rico. 

Por otro lado, también en Miami y otras áreas de la Florida el servicio eléctrico fue interrumpido para miles de usuarios mucho antes de que el huracán tocara la tierra en dicho estado, cuando las empresas eléctricas privadas y supuestamente muy eficientes, optaron por proteger su propiedad por encima de dar el servicio. Igualmente hicieron las compañías de televisión por cable y telecomunicaciones en Puerto Rico que no cuentan con infraestructura y personal suficiente, dependiendo de los recursos de la AEE, los cuales son pagados por el pueblo de Puerto Rico, para operar tras la emergencia del huracán. Tanto, que la portavoz de la Junta Reglamentadora de las Telecomunicaciones reconoció públicamente la labor “titánica” de los trabadores de la AEE para el restablecimiento de dichos servicios. 

Cuarto, que ni los huracanes ni otros desastres naturales son ocasiones para las relaciones públicas o encuestas frívolas, o para darle “notas” al gobierno por su labor. Ante una emergencia, el gobierno es el custodio de la seguridad de sus gobernados y es de esperarse que cumpla con su responsabilidad a la altura de las circunstancias. Así ocurrió en el caso de este huracán, y así debe ocurrir siempre, porque es un deber ministerial y humano indelegable para un gobernante.

Quinto, que este huracán debe enseñarnos a respetar el poder de las fuerzas de la naturaleza y asumir un compromiso más firme con las prácticas sostenibles y eco amigables que restaure y preserve el balance ambiental en nuestra “casa común”. No cabe duda que la actividad humana tiene un efecto sobre nuestros recursos naturales y la atmósfera que puede afectar la forma en que nuestra geografía se enfrenta y reacciona a un fenómeno natural extraordinario como el huracán Irma.

Sexto, que junto a los nuestros en Puerto Rico hay muchos miles de seres humanos en nuestra región que han perdido mucho a causa del huracán, y para quienes ya se organizan jornadas intensas de solidaridad que demuestran el espíritu noble de nuestro pueblo.

Cuba, tan cercana a nuestro corazón, está ahora sufriendo a causa del embate despiadado de la naturaleza. Un pueblo extraordinario que necesita hoy de la solidaridad que ha prodigado a manos llenas en todos los rincones del mundo donde se les ha necesitado. Para los independentistas puertorriqueños, el pueblo de Cuba ha sido no solo nuestro más firme aliado, sino un referente humano extraordinario de entereza, dignidad y tesón ante los retos y dificultades. Las páginas de CLARIDAD están abiertas para la coordinación de todos los esfuerzos que se realicen desde Puerto Rico y la diáspora boricua en Estados Unidos para la reconstrucción de Cuba y demás pueblos del Caribe afectados por el paso del huracán Irma.

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