Opinión / Editorial

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Con la Venezuela antiimperialista siempre

Publicado: martes, 16 de mayo de 2017

Indudablemente, en estos momentos de nuestra historia, Venezuela representa una de las principales trincheras antiimperialistas en América Latina y el mundo. No es casualidad que así sea. Desde que el inolvidable Comandante Hugo Chávez ganó la primera elección presidencial en el 1999, el enemigo imperialista y sus lacayos de la burguesía venezolana no le han dado tregua a un gobierno que en 19 ocasiones ha tenido la valentía de someterse a la voluntad popular en las urnas, muchas veces más que ningún otro del que tengamos noticias. Pero, para la burguesía venezolana y su aliado principal, el gobierno de Estados Unidos, la Revolución Bolivariana no es aceptable y debe ser derrotada a como dé lugar, aún cuando hayan fallado hasta ahora en todos sus intentos, incluyendo un golpe de estado que se deshizo gracias a la lealtad a la patria y al gobierno de las fuerzas armadas de dicho país. 

El más reciente intento, que ya lleva largas semanas posando de protesta legítima, no es sino un golpe de estado a paso lento, disfrazado de lucha social. Poco a poco, los líderes de una oposición recalcitrante, muchos de ellos dueños o herederos de los principales periódicos y cadenas de televisión y radio en Venezuela, han echado mano de sus considerables recursos mediáticos para promover una insurrección civil, alentada por el gobierno de Estados Unidos, y magnificada a nivel regional e internacional por otros conglomerados mediáticos, y figuras como Álvaro Uribe, expresidente de Colombia y fracasado derechista, y Luis Almagro, presidente de la desacreditada Organización de Estados Americanos (OEA). La OEA es una entidad ampliamente reconocida como un frente del gobierno de Estados Unidos y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para intervenir, con operaciones encubiertas bajo el manto de la diplomacia, en los pueblos de América y así ir creando las condiciones para desestabilizar, provocar caos y eventualmente derrotar a aquellos gobiernos que no se plieguen a las políticas de dicho gobierno. 

No se trata de que la oposición quiera negociar y el gobierno del presidente Nicolás Maduro se niega. Por el contrario, la estrategia y el objetivo de la oposición son claros: promover el caos permanente y la insurrección civil para tratar de forzar al gobierno del presidente Maduro a adelantar las elecciones presidenciales, que están pautadas para 2018. Para ello, y utilizando los medios masivos de los que son dueños y las conexiones que tienen con los principales conglomerados mediáticos corporativos del mundo, exacerban el conflicto civil y la violencia, para crearle un problema de credibilidad y legitimidad al gobierno de Venezuela que justifique la intervención de Estados Unidos. Por eso, es tan sesgada la cobertura de lo que ocurre en Venezuela, recibiendo una difusión desproporcionada la versión de la oposición, así como sus declaraciones, marchas, protestas y estadísticas, mientras que la versión del gobierno es tergiversada, ocultada y, cuando menos, silenciada. 

Un excelente trabajo de la economista Pascualina Curcio, titulado La mano visible del mercado: guerra económica en Venezuela 2012-2016 destroza el argumento de la oposición de que las políticas del gobierno del presidente Maduro han conducido a la escasez y desabastecimiento de la población de artículos de primera necesidad. Sobre el particular, Curcio establece un paralelo entre la situación en Venezuela hoy y la ocurrida en Chile bajo el gobierno de Salvador Allende, que el gobierno de Estados Unidos también se empeñó en descarrilar: “No son factores económicos, ni contables los que permiten explicar la escasez de medicamentos y productos de higiene en Venezuela desde 2012. Otros factores inciden sobre este fenómeno. Factores, decisiones y acciones políticas y geopolíticas están detrás del hecho de que el pueblo venezolano esté siendo sometido a despiadados estados de angustia que implica no hallar un medicamento. 

En la historia hemos visto como no son necesarias las declaratorias formales de bloqueos económicos o embargos comerciales para llevar adelante acciones que afecten las economías, o mejor dicho, a los pueblos, y que impidan o dificulten que éstos puedan tener acceso a los bienes esenciales, alimentos y medicamentos, como mecanismos de presión para alcanzar objetivos políticos”. 

La economista extrae de documentos relacionados al golpe de Estado en Chile el 11 de septiembre de 2011, y ahora desclasificados y publicados en la página de los Archivos de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, unas instrucciones dadas por el entonces presidente de dicho país, Richard Nixon a su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, relativas al gobierno de Salvador Allende. El presidente mandató a su subalterno a “elaborar un plan de acción que impidiese a Salvador Allende, recién electo Presidente de Chile, asumir el poder. Entre las instrucciones giradas por el Presidente Nixon, resaltaba la de ´hacer gritar la economía chilena´”. Y se pregunta y responde a sí misma Curcio: “¿Será que han dado alguna orden de hacer gritar la economía venezolana? De esto solo nos enteraremos cuando desclasifiquen el manuscrito de quien, en esta ocasión, haya tomado nota. La orden de ´hacer gritar a una economía y ´haberla hecho gritar´ es otra muestra de que los mercados pueden ser visiblemente manipulados”. 

Estas son las claves del conflicto económico subyacente en Venezuela. El imperialismo petrolero, capitaneado por Estados Unidos, que quiere volver a acceder sin trabas el petróleo venezolano; una burguesía de derechas y neoliberal que se cree heredera única de la riqueza que Venezuela produce, y un gobierno democráticamente electo, con una trayectoria clara y constatable a favor de ofrecer acceso económico y movilidad social a los trabajadores y los más pobres. Bajo los gobiernos de los presidentes Chávez y Maduro, entre 1999-2015 Venezuela ha logrado un 54% de reducción en la tasa de pobreza estructural, el nivel más bajo en su historia. La educación pre-escolar aumentó de un 43% a un 77%; la elemental, de 86 a 93% y la intermedia, de 48 a 76%. Los universitarios crecieron de medio millón a 2.6 millones y 1.8 millones de personas fueron alfabetizadas. El desempleo bajó del 15 al 5%, se crearon 4.6 millones de empleo y la tasa de participación laboral asciende a un 60%.

Además, su solidaridad con otros pueblos ha sido ejemplar. Puerto Rico les debe su respaldo consecuente a la lucha de independencia y por la excarcelación del patriota Oscar López Rivera. Y nosotros, desde CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña, además de agradecerles públicamente sus acciones, les expresamos al gobierno y al pueblo de Venezuela nuestra mayor solidaridad y respeto en su lucha por defender su revolución antiimperialista.

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