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La Madre Tierra y el cuidado

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Por Marcelo Barros

Publicado: martes, 24 de abril de 2018

En el calendario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el día 22 de abril es el Día Internacional de la Madre Tierra. Ese día fue creado para recordar la urgencia de un mayor cuidado con el planeta. De hecho, en el año 2000, la Carta de la Tierra, documento de la UNESCO, nos hacía esa advertencia: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en lo cual, a humanidad debe escoger su futuro... La elección nuestra es: o formamos una alianza global para cuidar de la vida, de la Tierra y cuidar de los demás, o arriesgamos nuestra propia destrucción y la de la diversidad de la vida” (Preámbulo).

Actualmente en todo el mundo, los grupos comprometidos con el futuro de la humanidad y los movimientos sociales están de acuerdo: la sostenibilidad de la vida en el planeta debe ocupar el primer lugar en nuestras preocupaciones y compromisos sociales.Y ese cuidado con la Tierra no puede suceder sólo porque si la Tierra se vuelve inhabitable, la primera víctima de esta tragedia seremos nosotros mismos, seres humanos. Por supuesto, no podemos ser indiferentes a esa constatación. Sin embargo, éticamente, la Tierra y la naturaleza tienen derechos a su integridad y la vocación humana es hacer de nosotros los jardineros de la creación y no sus asesinos. La Tierra es Madre fecunda. Sin embargo, ese modelo de desarrollo destruye la naturaleza y hace con que la Tierra ya tenga sobrepasado en un 40% su capacidad de reposición de los recursos necesarios para las demandas humanas. Las consecuencias de eso son desastrosas y pronto, pueden ser fatales. En la encíclica Laudato sii, el Papa Francisco propone como salida para ese impasse una alianza de la humanidad por la vida. En concreto, sugiere que esta alianza sea motivada y conducida por una unidad de las religiones y tradiciones espirituales en defensa de la Tierra. 

De hecho, desde los tiempos más antiguos, las culturas y religiones siempre han testimonio la creencia en la Tierra como Gran Madre, Magna Mater, Inana y Pachamama. Los pueblos originarios de ayer y de hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de todos los vivientes. Sólo un ser vivo puede producir vida en sus más diferentes formas. La Tierra es, pues, nuestra Madre universal. 

Es urgente cambiar nuestro modo de ver la Tierra. Es necesario retomar nuestros más profundos sentimientos de compasión e los sueños que inspiran acciones salvadoras. Para los cristianos, celebrar la resurrección de Jesús es contemplar la Tierra y todo lo que ella contiene como un grande cuerpo cósmico de Dios a nos abrigar y acoger en su regazo maternal.

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

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