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Festival de Cine Europeo: Un éxito a pesar de los apagones

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Por María Cristina

Publicado: martes, 24 de abril de 2018

El éxito de este 9no Festival, organizado por la Alianza Francesa y que cuenta con una amplia selección de los mejores filmes producidos o co-producidos por países europeos en 2017, se mide por la diversidad y calidad de sus filmes. Pero además, como en años anteriores, su atención a las producciones fílmicas puertorriqueñas, lo convierten en una oportunidad única para el desarrollo de nuestro cine. Esta vez la competencia de cortometrajes se enfocó en documentales con tres finalistas: Oswaldo Colón, Llaima Sanfiorenzo y Gisela Rosario. El Festival además auspició la premiere en Puerto Rico del primer largometraje de Alvaro Aponte Centeno, El silencio del viento, con una función el sábado 14 en dos salas repletas seguidas por un intercambio con el director, productora, protagonista (Israel Lugo) y otros actores. En el mes de mayo comenzará su exhibición en las salas de cine de Puerto Rico y comentaré este logro del director del también premiado cortometraje, “Mi santa mirada”.

Este año el Festival le rinde homenaje a Jeanne Moreau, protagonista de Jules et Jim (1962) y de tantos otros filmes de François Truffaut, figura clave del movimiento Nouvelle Vague. Jules et Jim fue presentado en su versión restaurada y lo que sorprende es su tono experimental al dejar a un lado la narrativa y fotografía tradicional para contar una historia de un menage-a-trois de dos hombres y una mujer que buscan la felicidad con otros y con ellos mismos. Moreau muere en julio 2017 después de una extensa vida en el cine. Anteriormente el Festival había presentado Une Estonienne à Paris de 2012 con una hermosa Moreau a los 84 años. Sus dos parejas en Jules et Jim lo fueron el austriaco Oskar Werner destacado en la década de 1960 en Ship of Fools y Fahrenheit 451 y quien muere en 1984 y Henri Serre, muy destacado en cine y series para la TV francesa.

Destaco los filmes que pude ver porque todos sirvieron como ventanas a mundos poco conocidos o extraños por la distancia y el poco contacto que tenemos con sus culturas.

The Other Side of Hope del veterano director y escritor finlandés, Aki Kaurismäki (The Match Factory Girl 1990, The Man Without a Past 2002, Le Havre 2011) presenta el gran problema europeo (no de Estados Unidos porque sencillamente le cierra su entrada y punto): la movilización de miles de hombres, mujeres y niños de países en guerra que buscan asilo humanitario. Dentro de la aparente frialdad (no de clima naturalmente) de las culturas nórdicas se dan enlaces y relaciones casi por accidente. En este caso, un joven sirio pide asilo legalmente, es denegado y entonces se convierte en alguien sin nombre ni vivienda huyendo de los representantes de la legalidad. Pero cada persona tiene un lado benévolo aunque todavía no lo haya descubierto y por eso surgen nuevas oportunidades. La poesía visual de Kaurismäki es excepcional.

El cortometraje de ficción Les Misèrables de Ladj Ly desarrolla su historia al estilo de Training Day (Antoine Fuqua 2001): un día de patrullaje policíaco en Seine-Saint-Denis donde la gran mayoría de sus habitantes provienen de países de Africa y Medio Oriente. Lo que atestiguamos es cómo estos jóvenes policías intimidan a los que se supone que están protegiendo y creen que esa es la forma de conseguir que los adolescentes y niños los respeten. Crean sus propias leyes en la calle y luego pretenden representar la ley y el orden. 

En el mismo programa se presentó Speak Up/A voix haute: La force de la parole de Stephane de Freitas y co-dirigido por Ladj Ly. La localización en este caso del documental es la misma pero esta vez los jóvenes logran apartarse de la cultura de la violencia y encaminarse hacia una carrera universitaria. 93 estudiantes, en su gran mayoría ellos y sus padres provenientes de Africa y Medio Oriente deciden participar del concurso de Eloquentia de L’Université de Saint-Denis. Allí pasarán por un entrenamiento muy riguroso para apoderarse de la palabra como un instrumento de comunicación directa, de explicación de ideas y de la elocuencia de su manejo. Serán apadrinados (sin paños tibios) por Bertrand Perier, abogado y el increíble poeta Loubaki Loussalat,. Al final quedarán cuatro finalistas: Eddy, Souleila, Leila, Elhadj a quien tendremos el placer de escuchar y ver para convencer al jurado de su “elocuencia”.

Razzia (redada/ataque en árabe), co-producción de Marruecos, Francia y Bélgica, dirigida por Nabil Ayouch, comienza en 1982 en las montañas para trasladarse 33 años después a la ciudad de Casablanca. Son cinco historias que apenas se tocan pero que se enlazan en las aspiraciones de cada uno de no conformarse con la vida que la sociedad y religión pretenden imponer. Su rebelión los hará marginados aunque parezca que siguen las normas pero poco a poco encontrarán la manera de reconocerse y ser ellxs: Yto expresará su amor por el maestro rural e irá en su búsqueda no importa el tiempo que le tome encontrarlo; Salima más y más dejará atrás el papel de mujer complaciente dentro de la no-religiosidad de la clase privilegiada y urbana; Josef debatirá sus emociones entre lo tradicional y sus deseos de liberarse de esas ataduras; Ines querrá crecer apresuradamente para encontrar su propio espacio; Hakim expresará su rebelión a través de la música occidental que escoge imitar y la búsqueda de su sexualidad.  

Men Don’t Cry de Alen Drijevic revive las guerras yugoslavas entre serbios, croatas y bosnios de 1991 a 2001. Como un estudio psicológico con el propósito de sanar heridas, Ivan convoca y persuade  (compensación monetaria) a varios ex combatientes de estas guerras a pasar unos días hablando y compartiendo en un hotel vacío en las montañas. De inmediato crean un ambiente hostil hacia cada uno de ellos aunque sean de la misma religión. Además, despliegan toda su violencia verbal y depreciación hacia la mujer, ya que parece ser que la guerra no ha terminado y siguen en el campo de batalla y en los pueblos y ciudades saqueadas asesinando y violando a “las enemigas”. Poco a poco enfocarán en un solo incidente para recordar los detalles y, como les dice Iván, admitir que todos cometieron barbaridades. 

Los apagones del jueves 12 y el miércoles 18 de abril sirvieron de marco del Festival de Cine Europeo y lograron seguir su programación transfiriendo las películas al Fine Arts de Hato Rey que gracias a su mega planta se convierte en un oásis cuando todas las luces se apagan.

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claritienda Daniel Santos