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CLARIDADES: El impacto de la Revolución Bolchevique en América Latina

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Publicado: jueves, 16 de noviembre de 2017

Pocos acontecimientos en la historia de la humanidad marcan a profundidad los cambios en las mentalidades, los valores, las instituciones y, sobretodo, en los horizontes de existencia de diversas generaciones y de hombres y mujeres de todas las regiones del planeta, más allá de su aprobación o reprobación personal o de clase. La Revolución Socialista Rusa de Octubre de 1917 no pasó y no pasa desapercibida a cien años de su realización porque transformó los modos de mirar, analizar y explicar la realidad social y sus problemas, tanto d esde la perspectiva de la vida cotidiana y del sentido común como de la de los estudiosos, historiadores, políticos, sociólogos e intelectuales. 

Como en todas las regiones de mundo, en América Latina y el Caribe las noticias y el impacto de la Revolución se expandieron inmediatamente creando la esperanza y la ilusión en millones de pobres, marginados, activistas, trabajadores y campesinos, principalmente, y rechazo y miedo en los sectores privilegiados de las oligarquías y la incipientes burguesías. La utopía de la sociedad de iguales, de la sociedad sin clases, de la vida plena de hombres y mujeres había sido conseguida con la lucha de millones de obreros, campesinos y soldados organizados en los Soviets, los que derrumbaron no solamente el poder absolutista del zarismo, sino también el proyecto de la burguesía que logró controlar el poder durante nueve meses.

Tres párrafos escritos por el periodista estadounidense John Reed (“Diez días que estremecieron al mundo” 2016. Ministerio de Trabajo, Bolivia) describen tanto el poder dual en la lucha revolucionaria rusa, como la potencia popular para definir el enfrentamiento: “hay que imaginarse en todos los locales de los sindicatos, en las fábricas, en los pueblos, en todos los navíos dispersos de la flota, a cientos de miles de rusos por todo el país, las miradas fijas en los oradores, obreros y campesinos, marinos, trabajando intensamente por comprender y decidir” (p. 297).

“Desde Vologda a Tchita, en el otro extremo de Siberia, desde Pskov a Sebastopol, en el Mar Negro, en las grandes ciudades al igual que en las aldeas, ascendían las llamas de la guerra civil. De mil fabricas, de mil poblados campesinos, de regimientos y ejércitos, de los barcos que se encontraban navegando, afluían a Petrogrado (el centro de la Revolución) los saludos de bienvenida al gobiernos del pueblo” (p. 382) 

“Lenin declaraba: La revolución triunfa, ¡La revolución ha triunfado¡ todo el poder ha pasado a nuestros Soviets. Las primeras semanas son las más duras. Hay que aplastar definitivamente a la reacción ya derrotada, hay que asegurar el triunfo de nuestras aspiraciones. La clase obrera debe dar, tiene que dar, en estas jornadas, pruebas de la mayor firmeza, tenacidad y perseverancia para facilitar al nuevo gobierno popular de los Soviets la ejecución de las tareas revolucionarias” (p. 472).

 Y no solamente se trato de un impacto interno ruso, sino que las fibras más profundas del orden imperialista y capitalista se conmocionaron, Europa y Asia se transformaron, se desvanecieron los viejos imperios absolutistas y se consolidaron las nuevas potencias imperialistas en el marco de la culminación de la Primera Guerra Mundial, entretanto en América Latina se había consolidado la Revolución Mexicana, de contenido nacionalista y agrarista, incluso frente a las agresiones norteamericanas.

 En este contexto, representantes de la Generación del 900, formada por intelectuales, periodistas, cronistas, novelistas y poetas que asumieron una posición antiimperialista e impulsaron la Unidad de América Latina se convirtieron en importantes receptores, divulgadores y polemistas que reflexionaron los alcances de la Revolución Bolchevique en la región. 

 

Fragmento del articulo de Eduardo Paz Rada reproducido de www.alainet.org

 

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