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Kisha Tikina: Construye espejos con palabras

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Publicado: martes, 24 de abril de 2018

Alejandra Rosa

 

Para la dramaturga puertorriqueña Kisha Tikina Burgos Sierra, las relaciones son espacios de intimidad que nos confrontan con nuestra identidad, oportunidades para vernos y trascendernos. Espejos.

De ahí que “Tuya”, su obra teatral más reciente, presente dos universos cruzados por una relación amorosa, así como las luchas internas de una pareja en busca de rutas hacia el desapego.

El montaje experimental protagonizado por las actrices Kairiana Núñez Santaliz y Marisé “Tata” Álvarez Hernández subió a escena el pasado fin de semana en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce con cinco funciones llenas a capacidad. 

Y ahora, tras su estreno local, el proyecto viajará hasta Nueva York, en donde se presentará el 10 y el 12 de mayo en el Teatro Julia de Burgos, como parte del festival Fuerza Fest, evento dedicado a la comunidad LGBT.

La obra transita entre dos niveles discursivos: uno realista y otro onírico. En el primero, Núñez Santaliz y Álvarez Hernández personifican a “Ella” y a “La Otra”, dos novias; en el segundo, a “La Pájara” y a “La Cazadora”. 

Ambas actuaciones evocaron este fin de semana en el espacio escénico un tránsito de afectos capaz de recordarle a la audiencia cuán complejos pueden ser algunos procesos introspectivos. Para Núñez Santaliz, de hecho, una de las bellezas de esta historia es que sus personajes encuentran espacios “para cuestionar lo que está pasando”.

“A veces las parejas dan todo por sentado y no entran en esos mundos que pueden ser más oscuros, porque una vez entras a esos espacios de laceración vas a encontrar más dolor. Pero después vas a encontrar una salida. O no. Pero por lo menos te metiste. Comienzas a preguntar, y a mí eso me parece chévere, porque no siempre en trabajos de relación se trabaja desde ahí”, consideró la actriz.

La obra ubica a sus personajes en una pausa que les permite cuestionar distintas dimensiones de su conflicto de pareja. 

“Enfrentamos nuestras relaciones amorosas de una forma, y eso también determina nuestro camino. Siempre es importante trabajar desde eso íntimo, porque eso íntimo es lo que nos llevamos a nuestros espacios públicos”, reflexionó Burgos Sierra, quien cursó una maestría en Escritura Dramática en la Universidad de Nueva York.

Ésta fue la primera vez que la dramaturga abordó el tema de género desde el teatro, en Puerto Rico, pero aseguró que su discurso narrativo se extiende a cualquier tipo de relación. 

“Tuya” no se trata de una pieza clichosa por ningún ángulo — y eso se agradece.

“Las relaciones, los apegos, los desapegos y la imposibilidad de los seres humanos a enfrentarnos a los cambios” son temas que a esta directora le preocupan, aseguró, y tras la preocupación, la palabra. 

Entonces escribe. Para preguntar, ventilar, explorar, entender, y cuestionarse otra vez. Los temas le llegan al imaginario, y obedece sin reparos. Así nacen sus proyectos. Describe sus procesos creativos como viscerales. No responde a miedos sobre la acogida de la audiencia. Lo dice certera, y con un aura de tranquilidad que quizás provenga de la templanza que habita el cuerpo cuando se le permite crear en libertad, sin frenos ni auto-censuras. 

El arte es un espejo en donde Kisha Tikina sabe mirarse — y sus actrices también.

“Si yo pudiera definir mi trabajo sería [como] una dramaturgia de lo íntimo”, descifró en voz alta, quien ha escrito más de 320 piezas de teatro desde el 23 febrero de 2017, como producto de un reto personal.

Durante ese proceso nacieron varias de las escenas que ahora conforman “Tuya”. La creación del montaje final fue un proceso de dramaturgia colectiva en el cual participaron tanto ambas actrices como la directora. Es una pieza que ha mutado con el tiempo, a tono con la cotidianidad puertorriqueña desde el 20 de septiembre de 2017.

Porque pasó, que con el paso del huracán María, no sólo cambió el país; también “Tuya”. Para las actrices, encararse a la pieza luego del cataclismo fue lo mismo que emprender nuevas búsquedas.

“Cada inconveniente lo que hacía era traernos de frente el material para decir: esto es un gran momento para seguir reformulándolo y cuestionándolo y, de alguna manera, modificándolo a nuestras nuevas sensaciones, porque nuestros cuerpos y nuestras mentes también estaban cambiando y ya no mirábamos igual el material”, recordó Núñez Santaliz, todavía con la energía de aquellos descubrimientos presentes en la mirada.

“El minimalismo tenía más sentido”

Para Burgos Sierra, por otro lado, el fenómeno natural redefinió la visión que tenía sobre la estética escenográfica de la pieza. Antes visualizaba componentes grandes, un espacio hecho bosque. Pero pasó el huracán, y quedó devastación. 

“Me reafirmé en esta pieza con el minimalismo después de María. El país se quedó desprovisto y tenía mucho más sentido hacer esta pieza con las actrices, una mesa y dos sillas. Tenía más sentido porque aquí estamos desprovistos de todo. Aquí hay que bregar con nosotros, con nuestra alma, con nuestro espíritu, con vernos al espejo”, consideró, y apalabró una tesis: “Tuya es espejo de nosotros como individuos ante un país que está siempre cambiando”.

“Éste es un momento bien difícil para el país, y eso se traduce a cualquier relación. En todo dependemos. Nos dimos cuenta con el huracán”, coincidió Álvarez Hernández, quien compara la codependencia a la lucha en contra de su personaje con la dependencia política de Puerto Rico.

La obra tiene una duración aproximada de una hora, pero de sus trazos se desprenden cuestionamientos que bien pudieran ocupar la imaginación de los espectadores por mucho más tiempo. 

A partir de esta propuesta teatral pudiera uno preguntarse, por ejemplo, si tiene suficiente fuerza el plano afectivo como para vencer algunos desfases, cuántas palabras se nos acumulan a veces en el cuello, cuántas historias parafraseadas serían versiones distintas de los que vivimos, cómo identifica una el momento exacto de una despedida -y qué se hace con eso-, cómo reacciona el cuerpo ante el alivio del aire cuando llega, o cuántas veces las alas se fermentan, y nos dejan anclados en tierra, luego de que por un instante pensáramos que finalmente alzaríamos vuelo.

Son muchas las preguntas y tal vez más las respuestas. Quizás para explorarlas se importe seguirnos mirando, y para eso continuarán funcionando los espejos, aquí y allá, siempre dispuestos a regresarnos la mirada.

 

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