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Pablo Guardarrama: Posmodernidad y marxismo

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Perfil de Autor

Por Rafah Acevedo

Publicado: martes, 24 de abril de 2018

Hablo con Carlos Rojas Osorio. Es filósofo, profesor, investigador. Ha vivido varias décadas en la isla y ha sido distinguido con la cátedra de honor Eugenio María de Hostos. Ha publicado varios libros. Entre ellos, Pensamiento filosófico puertorriqueño (2001) que es el primero y el único que de manera sistemática da cuenta del tema. ¿Será que no nos creemos capaces de filosofar? Es una pregunta retórica. Pero lo cierto es que esperamos que ese trabajo de historiar nuestro pensamiento espera un relevo. 

De los otros libros de Rojas Osorio, recuerdo con agrado Foucault y el posmodernismo (2001) que logra exponer la obra del filósofo francés de modo que sirvió como modelo para “explicarlo” a quienes quieren alguna introducción a esa obra. Además, habría que añadir Foucault y la literatura donde expone el papel de los análisis literarios del filósofo cuyo hermoso Las palabras y las cosas, empieza, precisamente, con una evocación de Jorge Luis Borges.

También ha publicado La filosofía en el debate posmoderno, Filosofía de la educación: de los griegos a los tardomodernos, y Estética filosófica en Latinoamérica. Sin embargo, Rojas Osorio quiere hablarnos de la visita de Pablo Guadarrama, intelectual cubano, que nos visita por primera vez. No que no lo haya intentado antes. Es que, por fin, las autoridades norteamericanas se lo permiten.

Pablo Guadarrama González (Santa Clara, 1949). es profesor de Mérito de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (2013); Doctor en Filosofía Universidad de Leipzig (1980) y Doctor en Ciencias. (UCLV, 1995). Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba (1998-2012). Autor de varios libros sobre teoría de la cultura y el pensamiento filosófico latinoamericano. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en varias universidades latinoamericanas, de Estados Unidos, Japón, España, Rusia, Italia y Alemania. A partir de esta semana impartirá un curso que consiste en varias conferencias en torno al marxismo y la postmodernidad. 

De Guadarrama he leído Antinomias en la crisis del socialismo, publicado en La Habana en 1992, en el contexto de “la caída del socialismo” en Europa del Este. En penas 26 páginas, Guadarrama expone, entre muchas otras cosas, las antinomias en la llamada “crisis del socialismo”. Concluye que la crisis de toda teoría científica es el momento alternativo para poner a prueba también la objetividad y la validez de sus tesis fundamentales; es el punto de decantación de lo transitorio y coyuntural, aunque también puede significar el momento agónico de la desaprobación de una teoría. Para un filosofo, un comprometido, un interesado, se tratará no de reivindicar la teoría por la teoría o el marxismo por el marxismo, “sino el hombre por su condición de humano que exige ser rehumanizado permanentemente “. Para ello hay una vía: la eliminación de las diversas formas de explotación de uno por el otro.

En aquellos años, 1988-1992, no era la primera vez que se ponía a prueba o entraba en fase de crisis la teoría marxista (y su práctica). “También la lógica formal aristotélica ha sido innumerables veces en la historia del pensamiento humano situada en la picota por las nuevas y superiores formas del pensamiento entre las que se encuentran la propia lógica dialéctica. Sin embargo, jamás se ha podido prescindir ni se podrá prescindir de ella. No porque sea aristotélica, sino porque es lógica. Del mismo modo, jamás se podrá prescindir del marxismo, no porque sea de Marx, porque la denominación gentilicia es secundaria cuando se trata de reivindicar una concepción dialéctica y, sobre todo, porque es profundamente humanista. La historia se encargará de demostrarlo mejor cuando lo que termine no sea la historia sino la prehistoria humana”. 

Guadarrama desde entonces reflexiona sobre la posmodernidad. Para él ser moderno siempre exigió una actitud critica y renovadora del presente ante lo establecido y comúnmente aceptado en el pasado como normal o adecuado por eso toda educación auténtica en cierto modo fue siempre moderna. Una postura moderna es cuestionadora de lo existente por considerar que no ha cumplido con las exigencias de los tiempos nuevos. La postmodernidad se presentó como la insatisfacción con la presunta satisfacción de la modernidad. En tal sentido todos parece que somos algo posmodernos querramos o no, por lo que negar la existencia de la posmodernidad puede resultar superficial, tal como planteaba Fredric Jameson. El filosofo cubano no acepta esto sin asumirlo como un asunto problemático. Citando a Touraine, es imposible aceptar tranquilamente que la disociación de la sociedad y actores sea completa, como lo sugería a fines del siglo pasado y aún ahora,. Es decir, ta coexistencia del neoliberalismo y del postmodernismo resulta en un modo de entender el mundo describiendo, por un lado, una sociedad reducida a no ser otra cosa que un mercado sin actores y por el otro imaginar actores sin sistema, encerrados en su imaginación y en sus recuerdos.

El asunto es que el Dr. Pablo Guadarrama, como decíamos, está en la isla para impartir conferencias toda la semana. El Departamento de filosofía de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras lo invita a impartir este minicurso, America Latina: marxismo y posmodernidad en la sala Jorge Enjuto de la Facultad de humanidades. Las conferencias son en torno al marxismo latinoamericano, la democracia y los derechos humanos, Marx, doscientos años después y la presentación del libro Epistemología: cómo ayuda a los profesores e investigadores. Les dejamos una pequeña bibliografía accesible en línea.

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