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Ni la lluvia ni los apagones pararon la fiesta beisbolera en el Bithorn

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Por Javier Guaní Gorbea

Publicado: martes, 24 de abril de 2018

Como toda actividad realizada en Puerto Rico tras el paso del huracán María, la celebración de los juegos de las Grandes Ligas no estuvo exenta de complicaciones. El pasado martes, ni el diluvio que cayó en el área metropolitana, ni el apagón general que hubo el miércoles siguiente y que afectó toda la Isla, lograron que el país dejara de gozarse la celebración de estos juegos en el Estadio Hiram Bithorn. Sobre 39,000 fanáticos se dieron cita para ver jugar a los cuatro boricuas: Francisco Lindor y Roberto Pérez por los Indios de Cleveland, y Eddie Rosario y José Berrios por los Mellizos de Minnesota.

Desde tempranas horas de la tarde se podían ver familias enteras gozando del espectáculo y fanaticada buscando fotos y autógrafos de sus peloteros preferidos. Cabe destacar que éstos son los primeros juegos de las Grandes Ligas realizados en Puerto Rico desde el 2010.

Lindor con el momento emotivo de la serie

Pese a que solo conectó un imparable durante el transcurso de los dos juegos, no cabe duda de que el cuadrangular conectado por el campocorto puertorriqueño Francisco Lindor fue el gran momento de la serie. Con el juego empatado a 0, Lindor bateó un elevado fly al jardín izquierdo que estaba bien cerca de la verja en la que el jardinero derecho de Minnesota trató de hacer una gran atrapada, pero la bola pasó unas dos pulgadas por encima de su guante para convertirse en cuadrangular. De inmediato, se escuchó un estruendo en el parque que yo no escuchaba desde el año 2013, última vez en que se realizó en Puerto Rico un Clásico Mundial de Béisbol. El jonrón creó tanta euforia entre la fanaticada que obligó a Lindor a salir del dogout para recibir la ovación del público (lo que se conoce en el béisbol como un curtain call).

 Lindor, con sus ejecutorias, se ha convertido en uno de los máximos ídolos de la juventud y hasta de adultos que siguen el béisbol en la isla. Me resultó sumamente gracioso escuchar a un padre decirle a su hijo tras el batazo: “ok mijo, ya con ese jonrón esto valió el precio de la taquilla”.

El batazo de Lindor también pareció despertar los bates de los Indios, quienes luego conectaron tres cuadrangulares adicionales para alzarse con la primera victoria de la serie 6 a 1.

 

Berríos demostró su nivel y Rosario su garra

El segundo juego de la serie tenía un elemento especial pues el boricua José “La Máquina” Berríos- quien ha tenido un comienzo de temporada extraordinario- estaría en la lomita para comenzar el juego. El boricua se veía un poco nervioso en la primera entrada, donde permitió dos imparables, pero pudo colgar el 0 y luego entrar en calor pues apenas permitió un hit más en sus próximas seis entradas de labor y retiró los últimos 16 bateadores que enfrentó. 

Pese a que no tuvo que ver con la decisión, entiendo que la salida de Berríos lo consolida como uno de los iniciadores más sólidos actualmente de todo el béisbol. Tras el juego, su efectividad bajó a apenas 1.63 y se convirtió en el primer lanzador desde Roger Clemens en 1991 en lanzar tres juegos en 0 en tres de sus primeras cuatro presentaciones. Recordemos que ese año Clemens ganó el premio Cy Young. 

Por su parte, el jardinero Eddie Rosario fue pieza clave en el rally final que le dio la victoria a los Mellizos en ese segundo encuentro que se extendió por 16 entradas. Este fue el juego más largo de la historia del béisbol moderno en cualquier jurisdicción que no sea Estados Unidos o Canadá.

Rosario comenzó la parte baja de la 16ava con hit y pareció lastimarse el hamstring en el corrido a primera. Sin embargo, pese a que los dirigentes y el training staff querían que saliera de juego para protegerlo, éste los convenció de que se encontraba bien y que podía continuar. Así lo demostró cuando con un sencillo del campocorto Escobar, adelantó a tercera base. Esto hizo que los Indios tuvieran que cambiar la estrategia de juego para los próximos bateadores, lo que eventualmente lo llevó a anotar la carrera que ganaría el juego. 

Fue justicia poética que Lindor empujara las primeras dos carreras de la serie y Rosario anotara la última.

 

Satisfecho MLB

Para Major League Baseball el evento fue un rotundo éxito y manifestaron que este tipo de evento ayuda a hacer crecer el béisbol. “Puerto Rico siempre ha sido una plaza importante y vamos a seguir viniendo con la frecuencia que podamos. Estos juegos ayudan a masificar el deporte y los boricuas tienen una gran tradición de béisbol” dijo John Blundell, vicepresidente de comunicaciones de MLB. Incluso desde ya se habla de la posibilidad de volver a Puerto Rico para la temporada del 2020 (con otros equipos) y que pudiéramos volver a ser sede de una ronda del Clásico Mundial de Béisbol en 2021.

 

Favorecidos los Astros si regresan

Ante los posibles planes de MLB de regresar en el 2020, hicimos una encuesta sobre cuáles equipos le gustaría ver a la fanaticada, siendo los Astros de Houston el equipo de preferencia. Esto se debe en gran medida no sólo a que ese equipo es el actual campeón, sino que le daría la oportunidad a la fanaticada de ver a Carlos Correa, quien es junto a Lindor otra de las máximas estrellas de todas las Grandes Ligas.

 Otros equipos mencionados fueron las Medias Rojas de Boston (que tiene tanto a Christian Vázquez como Alex Cora, su dirigente), los Cardenales de St Louis (con Yadier Molina), los Cachorros de Chicago (con Javier Báez) y los Yankees, que aunque actualmente no tienen un boricua en su róster, tienen una larga tradición con el beisbol en Puerto Rico. Cabe destacar que, según nuestras entrevistas, la serie más esperada sería una entre los Astros y las Medias Rojas de Boston.

 

Nuevamente el deporte nos une

El deporte en Puerto Rico siempre ha sido el espacio donde todos los boricuas empujamos hacia la misma dirección. Este tipo de evento no solo ayuda al turismo y al desarrollo económico de la Isla, sino que también trae alegría al país en momentos donde el resto de las noticias no son nada halagadoras. 

Si alguien tiene alguna duda, solamente vean la repetición de cómo vibró el Bithorn con el jonrón de Lindor.

 

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