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A plena voz: Introducción a un gran poema sobre el plan quinquenal que dejó inconcluso.

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Publicado: jueves, 16 de noviembre de 2017

¡Respetables,  camaradas herederos!

 

Revolviendo, la mierda endurecida de hoy,

estudiando nuestros días de niebla,

 

ustedes,tal vez preguntarán por mí,

 

y tal vez, vuestro sabio dirá con alarde de erudición,

hurgando en los problemas de hoy:

dicen, que una vez vivió, un cantor del agua hervida,

enemigo rabioso del agua cruda.

Profesor, quítese los lentes-bicicletas.

Yo mismo,hablaré de mi tiempo, y de mí.

Yo,saneador tempestuoso de la revolución,

movilizado y por vocación, me fui al frente,

dejando los jardines señoriales de la poesía,

mujer caprichosa

Dicen, cantan;

“Yo planté mi jardincito, la hijita,la casita, 

el agua tranquilita,sola hice el jardincito,

 sola lo he de regar.”

Quien los versos, riega en regadera, quien gotea rimas con la boca,

de Mariquitas y matronas,

¿Quién demonios los entiende?

No dan tregua a los suspiros, mandolinan tras la reja:

“Tara-tina, tara-tina, ten...”

Muy poco honor, para que yo levante entre estas rosas,

mis angustiosos sueños, por la calle donde escupe la tuberculosis,

donde el reo y la sífilis...

Al Agitprop, lo tengo entre los labios,

y podría hacer romances a medida,

más fácil y pagan mejor.

Pero yo,

me contenía, pisando la garganta de mi propia canción.

¡Escuchen camaradas herederos, al agitador y caudillo vocinglero,

apagador de las charlas poetizantes.

Yo pasaré, por encima de los líricos tomitos,

hablando frente a frente, como si estuviese vivo.

Yo no vendré, al comunismo lejano,

como los trinos cantores de Esénin

Mi verso llegará,

a través de la cumbre de los siglos,

por encima de cabezas, poetas y gobiernos.

Mi verso no llegará,

no,  como llega la flecha lírica amorosa, no, 

 como llega al numismata, una moneda gastada,

ni como llega la luz de las estrellas muertas. 

Mi verso, ciclópeo,  romperá, la mole de los años,

como llegó,  a nuestros días, 

visible, grosero,  palpable,  el acueducto de Roma, 

por los esclavos hecho. 

Entre pilas de libros, entre versos enterrados,

al descubrir por casualidad,  el hierro de mis estrofas,

ustedes, con respeto, las palparán como viejas armas, 

pero aun temibles.

Yo, con la palabra no acostumbro a acariciar el oído.

Las orejitas de señoritas de rulito y buclecito,

yo no las tocaré,

yo, el de amores desbordantes.

Desplegaré mis páginas,

 

 en desfile,

 como tropas,

y pasaré

 por mi frente firmemente.

Mi verso está de pie, con peso de plomo, espera la muerte,

o la vida eterna de la gloria.

Los poemas están inmóviles,

con sus cañones,

apuntando con sus titulares deslumbrantes.

La agudeza de mi verso,

con la agilidad de la caballería,

el arma preferida de la gente,

está inmóvil,

con las rimas sublevadas,

 y sus lanzas afiladas,

dispuesta a partir al galope.

Y todos mis ejércitos,

armados hasta los dientes,

que veinte años combatieron,

y en victorias han volado,-

hasta mi última página,

te la entrego a ti,

 planeta proletario.

La clase, enemiga del obrero,

es mi enemiga, implacable,

profunda  y hace tiempo.

nos mandaron ir bajo la enseña roja,

años de trabajo,

 y días de hambre.

Pero nosotros,

 abrimos de Marx

cada volumen,

como en nuestras casas,

se abren las ventanas,

y sin leerlos

sabíamos a dónde ir,

y en qué frente combatir.

La dialéctica,

 nosotros, 

 no la estudiábamos por Hegel.

Con estruendo de combate, 

entraba ella en nuestros versos, 

cuando bajo las balas, 

bufan de nosotros los burgueses, 

como nosotros, antes huíamos de ellos. 

Dejen,

que tras los genios,

en marcha fúnebre,

marche la gloria,

 viuda inconsolable.

¡Muera mi verso,

muera como soldado anónimo,

en la tempestad de nuestros días!

Escupo yo,

a todos los bronces monumentos

escupo yo,

al mármol panegírico.

Ya arreglaremos,

nuestras cuentas con la gloria,

-entre nosotros, si somos hermanos.

Dejen que el socialismo sea,

construido en los combates,

el monumento,

 que mejor nosotros merecemos.

Herederos,

 corrijan,

 del diccionario algunas palabras.

Al río del olvido irán,

 los restos de aquellas como:

“prostitución”,

 “tuberculosis”,

y “bloqueo”.

 

Para ustedes,

que son sanos y ágiles,

el poeta,

pintaba con esputos de tisis,

el tosco color de los carteles.

Con la cola de los años,

a los monstruos cuaternarios,

 descubiertos bajo tierra.

¡Camarada vida,

a ver,

 más rápido,

 marchemos,

marchemos por el resto del quinquenio!

A mí,

los versos no me acumularon rublos,

no enviaron 

 los muebleros,

 a mi casa,

 muebles de caoba.

Y más,

 que una camisa limpia y fresca,

les diré, sinceramente,

no me hace falta nada.

Ante el C. C.Â,

de los años,

 preclaros venideros,

por encima de una banda, de vividores y fulleros,

yo levantaré, como carnet bolcheviquista,

todos,

 los cien tomos,

de mis libros partidistas.

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