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En la Historia: Comité de Derechos Humanos de Puerto Rico Recuperando parte de la historia

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Por Cándida Cotto

Publicado: miércoles, 31 de mayo de 2017

A todas y a todos las y los comapñer@s que de una forma u otra en algún momento participaron en los trabajos del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico. 

 

No fue una tarea de un día, ni de dos, ni siquiera semanas, meses o años. Fue un trabajo que tomó algo más de tres décadas, difícil, tuvo sus momentos de diferencias, sus momentos de incertidumbre e incluso de angustias, soledad y por qué no admitirlo, los menos pero sí de dudas. Frente a esos momentos tomábamos aire, suspirábamos profundo para reanimar el fuego en nuestros corazones de la esperanza y el convencimiento de que solo la lucha tenaz nos da el triunfo, que ‘la vida es lucha toda,’ como decía don Juan Antonio Corretjer y que en la lucha hay felicidad. 

Para los que hemos participado de la campaña de excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra puertorriqueños, desde sus inicios a través del Comité Unitario Contra la Represeión (CUCRE), que luego evolucionó a Ofensiva ‘92 y más tarde al Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH en 1993), la excarcelación defintiva de Oscar López Rivera este 17 de mayo de 2017, representa el cierre de un ciclo; de un trabajo que quedó inconcluso en el 1999, cuando 11 de los prisioneros políticos compañeros de Oscar fueron excarcelados y Carlos Alberto Torres y él permanecieron en prisión, al igual que Haydeé Beltrán, quien aunque se mantenía separada de la campaña a favor de la excarcelación, su encierro respondía a las mismas causas. En julio de 2010 se alcanzó la excarcelación de Carlos Alberto Torres, quien estuvo 30 años en prisión. Mientras, luego de 29 años en prisión, Beltrán fue excarcelada en abril del 2009. 

A nuestra memoria llegan los recuerdos de tres compañeros que se entregaron a esta tarea y que ya no están presentes. Me refiero al incansable Luis Nieves Falcón, siempre directo, claro, mandón y entusiasta. A los reverendos Alfonso Román y Esdras Rodríguez, ellos calmados, e igual entregados al trabajo y del compañero Iván Stella. 

Es importante recordar en este apretado recuento la creación del Comité Especial en Defensa a los Prisioneros de Guerra Puertorriqueños (CEDPGP) en el 1981, instancia que lideraron, Consuelo Lee de Corretjer y su esposo Juan Antonio Corretjer, dirigentes de la Liga Socialista Puertorriqueña (LSP). Fue Corretjer, el primero en levantar su voz en apoyo y solidaridad a los miembros de las FALN que se declararon prisioneros de guerra. 

En tanto la diáspora hacía su inmensa parte mediante el Comité Nacional Pro-Libertad Prisioneros de Guerra y Presos Políticos Puertorriqueños (CNPGPPP). 

Regresando a Puerto Rico, fue una especie de trabajo de hormiga, de una cadena incansable de compañeras y compañeros, que poco a poco fue levantándose por toda la Isla en esos primeros pasos. La campaña fue dirigida a dar a conocer quiénes eran los compatriotas arrestados, qué es un prisionero de guerra y prisionero político, que significa el cargo de “conspiración sediciosa”, las condiciones de encarcelamiento, lo desproporcionado de las sentencias. Se repartió propaganda, se dieron charlas en plazas públicas, por las casas y se organizaron actividades culturales. Recuerdo por ejemplo cuando la fecha del 8 de marzo era el momento oportuno para hablar en programas de radio sobre las Prisioneras Políticas, llevar a cabo una vigilia en una plaza pública, o cuando en las elecciones del ‘98 algunos fuimos a “votar” solo para depositar una papeleta con el rostro de todos y todas los(as) prisioneros y prisioneras.

El trabajo tuvo momentos puntuales como en el 1987 cuando se desarrolló una campaña en Puerto Rico, Estados Unidos y otros destinos para demandar el traslado de Alejandrina Torres, de la Unidad de Control de la Prisión Federal en Lexington, Kentucky y el cierre de la unidad, en la cual compartían confinamiento con Alejandrina las prisioneras políticas, la italo americanana Silvia Baraldini y la estadounidense Susan Rosemberg. Entre foros con profesionales, que culminó en una publicación, una obra de teatro escrita por el dramaturgo Roberto Ramos Perea, Golpes de Rejas, la cual fue interpretada por la actriz Rosana Badillo, bajo la dirección de Edgar Quiles, y la celebración de una marcha concentración en junio de 1988 en el Parque Luis Muñoz Rivera, se logró ese mismo año el traslado de las prisioneras y cierre de la unidad. 

Otro paso trascendental fue la celebración en enero de 1989 de una sesión del Tribunal de los Pueblos, en Barcelona. Entre los asistentes a presentar la situación colonial y la de los prisioneros políticos puertorriqueños, estuvieron don Juan Mari Brás, el economista Francisco Catalá, y Nieves Falcón, presidente también en ese momento del Capítulo de Puerto Rico de la Liga por los Derechos y la Liberación de los Pueblos (LDLP). Este evento fue uno de los primeros relacionados con la campaña a los cuales, además de CLARIDAD, otros medios de prensa dieron atención al enviar a sus periodistas para su cubierta. En el 1990 sesionó otro Tribunal Especial sobre las Violaciones a los Derechos Humanos a los Prisioneros Políticos, en el Hunter College, en Nueva York. 

Entrada la década de los ‘90 los esfuerzos fueron dirigidos a consolidar el respaldo nacional, mantener la opinión pública a favor de nuestra causa por sobre el ambiente electoral partidistas, se diversifican las actividades culturales en donde las y los compañeros prisioneros son el eje y se publican anuncios en la prensa en Estados Unidos. Como todavía la Internet no estaba muy accesible se utilizó la vieja confiable, del correo, para enviar miles de cartas a la Casa Blanca pidiendo la excarcelación. Llegó el momento en que las cartas eran tantas que en la Casa Blanca dejaron de registralas. En diciembre de 1996 se logró que los Premios Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, Reverendo Bruce Ken, la escritora Coreta Scott, la guatemalteca Rigoberta Menchú, José Ramos Horta, el arzobispo anglicano, Demond Tutu y el Dr. Victor Sydel, expresaran su apoyo a las y los luchadores(as) puerrtorriqueños(as). 

Llegamos a agosto de 1999. El 11 de agosto se anunció la oferta de conmutación del presidente Bill Clinton. Mientras el Comité organizaba hacía meses la celebración de la Gran Marcha Nacional para la Libertad de los Nuestros. Esta marcha, el 29 de agosto de 1999, es considerada la primera manifestación multitudinaria y la de mayor amplitud de las que se habían celebrado en nuestro país hasta ese momento más allá del independentismo. Personalidades como los fenecidos José Miguel Agrelot, el Padre Ángel Darío Carrero, la cantante Nydia Caro, el versátil Jacobo Morales y muchos otros artistas y familiares de los y las prisioneros(as) participaron de la convocatoria y hasta encabezaron la salida de la marcha desde la Placita Barceló en Barrio Obrero, hasta el frente del edificio del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico (la llamada Corte federal). 

Tras el anuncio de la oferta del presidente Clinton, correspondió un proceso de comunicación y asesoramiento entre los y las prisioneros y con sus asesores legales, proceso que no estuvo exento de dificultades provocadas por las autoridades penales. Al fin coincidiendo con la fecha del nacimiento del Maestro Pedro Albizu Campos, el 12 de septiembre, nueve de los 11 patriotas regresaron a su patria, y otros dos permanecieron en Chicago. Todas y todos sin haber claudicado ni renunciado a sus principios y derecho de continuar su lucha por una patria libre. 

 

“La lucha nunca cesa” 

Luego de la salida de prisión del grupo el Comité dirigió parte de sus esfuerzos a participar en la lucha por la salida de la marina de guerra de Vieques. Los mismos compañeros pidieron que no se desviara la atención de la lucha de Vieques por ellos. En este esfuerzo el compañero Oscar López realizó una carrera de 500 millas en su celda, por la Paz y la Justicia de Vieques, desde aquí le acompañamos con un piquete maratón frente al Edificio Federal el 19 de abril 2001 en donde se sumaron las vueltas de cada participante para llegar a 500 millas. Se continuó con el trabajo de divulgación en sus más diversas formas, Promesas de Reyes, exhibiciones de la obra de Oscar y Carlos Alberto, y las deposiciones ante el Comité de Descolonización de la ONU. Desde el 2009 se presenta el concierto Trovas por la Libertad, en la que trovadores de diversos países le cantan a los presos políticos y a la libertad. Esta actividad es auspiciada por la organización Decimanía, con el apoyo del CPDH. 

El movimiento ecuménico también acompañó los esfuerzos por la excarcelación desde los primeros acercamientos, actos en conjunto, declaraciones públicas y por parte de la Iglesia Católica en Puerto Rico mediante los Obispos puertorriqueños, la situación de Oscar López llegó al Papa Francisco, quien a su vez también intercedió por Oscar ante el presidente Obama. 

Como una ola que va creciendo y tomando impulso, entre la indignación y la generosidad del amor, las iniciativas en favor de la excarcelación de Oscar, se fueron multiplicando en diversidad y creatividad. Los Caminantes por Oscar, 32 por Oscar, las Mujeres del Puente, Poetas en Marcha, continuaron las comunidades y organizaciones profesionales, aprobando resoluciones, el envío de peticiones a Casa Blanca esta vez vía correo electrónico, declaraciones de artistas puertorriqueños de nivel internacional, escritores, las acciones de la diáspora puertorriqueña que siempre nos acompañó, en fin la presión de toda una nación, la Nación Puertorriqueña ha permitido que un hijo de esta Patria, Oscar López Rivera finalmente regresara a casa.

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