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Salud: Planes para enfrentar emergencias, planes que no se siguieron

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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 30 de octubre de 2018

Desde el 2004 el Departamento de Salud (DS) ha estado recibiendo una cantidad significativa de dinero para preparar planes de emergencia ante posibles desastres. Tan reciente como en el 2014, Salud recibió $7,270,658 del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) para preparar todas las instalaciones de salud del país, tanto públicas como privadas, ante posibles emergencias y para desarrollar planes de emergencia y capacitación.

Al cabo de un año de la experiencia del huracán María, las interrogantes sobre el comportamiento de todo el sistema de salud siguen vigentes: qué sucedió, a dónde fueron a parar esos planes, por qué no se siguieron.

Para el doctor Ralph Rivera Gutiérrez, investigador principal y director del Centro de Preparación en Salud Pública (CPSP) de la Escuela Graduada de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas (RCM) la falta de compromiso, la falta de práctica, los cambios en el gobierno tanto como en las instituciones privadas, la falta de seguimiento y hasta el desconocimiento son los responsables de que no se hayan seguido los planes y que en algunos casos las instalaciones no hayan estado preparadas para responder a la emergencia.

El Dr. Rivera Gutiérrez afirmó que el dinero recibido en el 2014 ($7 millones) es solo una fracción de lo otorgado al DS. Aunque los datos los tiene ese departamento, calcula que si el Centro ha tenido 25 proyectos y ha recibido $7 millones de dólares entre los años 2005 a 2014, el DS ha tenido que recibir más que eso: “No me atrevo a inventarme una cifra, pero sí me consta que recibieron mucho más dinero para atender estos asuntos. La inmensa mayoría de esos fondos pasaron por la Oficina de Preparación de Salud Pública del Departamento de Salud”. Rivera Gutiérrez reveló que durante ese tiempo hubo momentos en que se le cuestionó por qué el Centro tenía esos proyectos.

Expuso el Dr. Rivera Gutiérrez que el Centro de Preparación se estableció en el 2004, en un momento en que el gobierno de Estados Unidos decidió que había que saber sobre bioterrorismo, lo cual era su preocupación principal. Por eso creó centros de preparación de salud pública en unas 20 a 30 escuelas de salud pública en EE UU y en la Escuela de Salud Pública del RCM. La primera directora del Centro fue la Dra. Rosa Pérez Perdomo. Rivera Gutiérrez, quien comenzó a dirigir el Centro en el 2005, dijo que hasta el 2014 se recibieron cerca $7 millones para más de 25 o 30 proyectos.

El Centro ha hecho siete investigaciones respecto a la capacidad y preparación de respuesta a emergencias y desastres en hospitales, centros de cuidado de preescolares, centros diurnos y residenciales de envejecientes, instalaciones de personas adultas con retraso mental, organizaciones comunitarias que sirven a personas sin hogar, servicios de salas de emergencia ante desastres y víctimas en masa, los sistemas de salud pública , servicios médicos y de salud mental y sobre la vulnerabilidad estructural y no estructural de los hospitales del Centro Médico. Todos estos estudios se llevaron a cabo entre el 2008 y 2014, el más reciente en el Centro Médico. 

Sobre el estudio de evaluación estructural del Centro Médico, señaló que se produjo luego de una gran cantidad de trabajo donde se que analizó la situación del país en términos de nivel de preparación para emergencia y desastre, además de mirar y hacer un análisis exhaustivo y detallado sobre los riesgos y la vulnerabilidad des los sistemas de salud de Puerto Rico. La inmensa mayoría de los proyectos fueron contratos con el DS y de ellos se rindió una gran cantidad de informes a ese departamento.

El Centro ha presentado sus hallazgos en foros científicos en la isla, en Estados Unidos (E.E. U.U.), además de que en algunos países se ha publicado sobre estos trabajos. Pero, por ejemplo, sobre el estudio de la evaluación estructural de los hospitales no puede dar información, sino que le corresponde al DS. Aun así confirmó que en él se menciona que hay cinco hospitales del área de San Juan que no están preparados: “El que sabe, sabe más o menos cuáles son”. Reveló además que solo el director ejecutivo actual del Centro Cardiovascular y otro director de un hospital privado le llamaron para preguntar por el informe. Él confirmó que a todos los hospitales se les entregó una copia.

“Pero el primer problema aquí es los cambios del gobierno y los cambios en las mismas instalaciones hospitalarias. ¿Quién le va a dar seguimiento a eso? Nosotros hemos trabajado con 60 hospitales en Puerto Rico para desarrollar sus planes de emergencia, sus planes de mortalidad en masa, de desalojo, de descontaminación. En teoría, uno diría que esos hospitales están preparados, pero, ¿qué ocurre? Debería aplicarse la metáfora del deporte: se practica, se practica y se juega un juego. No se puede esperar que se haga algo que no se haya practicado, y nosotros esperamos reaccionar como País a algo que no hemos practicado”, declaró.

El investigador estableció que no puede ser un simulacro cada cinco años. “Esto es un asunto de compromiso anual, y aun cuando puede ser para profesionales de los hospitales, hay que hacer refresh, que es el término literal que se usa en el taller sobre preparación de emergencia o desastre, y hay que repetirlo cuando hay cambio de personal. Eso es lo que verdaderamente es el problema”. En cuanto a los cambios en el gobierno en particular, el secretario de Salud acotó que la gente actúa como si los cambios fuesen neutrales, pues no hay un precio a pagar: “Nadie es indispensable, pero tú no puedes sustituirle con cualquiera que no tenga sus competencias. El no tener el entendimiento del plan de acción al que se le da seguimiento es una pérdida”.

En cuanto a las deficiencias, fallas y la vulnerabilidad que han revelado los estudios describió que había de todo: de preparación del personal, fallas estructurales, ubicación de los edificios, falta de mantenimiento, por ejemplo, de las mismas plantas eléctricas, hospitales con morgues con capacidad para mantener de uno a tres cadáveres y hasta no más de ocho bolsas. Reveló que un solo hospital reaccionó al señalamiento de la morgue y amplió su espacio. Estas deficiencias se encontraron tanto en hospitales como otros centros de cuidado e instalaciones turísticas. En este último campo, dijo, fue en donde único se tomaron medidas y el DS les solicitó propuestas para atender las fallas.

El Investigador Principal del Centro reparó además en que en todos sus proyectos se presentaron recomendaciones al DS para las instalaciones hospitalarias y medidas de política pública a la Legislatura. Sin embargo, nunca ha recibido reacción por parte de ninguno de estos entes.

El otro aspecto importante que destacó es que participó en reuniones en las que estuvo con gente que trabaja seguridad y desastres, que estaban enfocados en que el peor escenario posible en Puerto Rico era un terremoto. “Estamos a 100 años hoy día del último terremoto que afectó a Puerto Rico. Cuando se miran los estudios se plantea que hay un terremoto grande cada 75, 80 años, así que estamos pasados. Es por eso que el enfoque de mortalidad en masa era pensando en que iba a haber un terremoto”, reveló el investigador. Reparó en que en caso de un terremoto no se espera que afecte a toda la isla, pero en teoría se establecían grupos de trabajo de socorristas para ser desplazados por regiones. El Dr. Rivera Gutiérrez reconoció que en ninguna reunión se consideró la posibilidad de un huracán categoría 4 o 5 pasando por el medio de la isla. “Posteriormente, me he planteado por qué no habíamos pensado en eso. Porque no había sucedido; pero la posibilidad teórica siempre la hay”, se contestó a sí mismo. 

El Dr. Rivera Gutiérrez reconoció que a la luz de la respuesta ante María, sí se tiene que evaluar la respuesta del gobierno y de las instalaciones de salud. Ambos se colgaron, pero no porque no tuvieran la información. Afirmó que el Departamento de Salud, la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias, Ciencias Forences, todas tenían planes de emergencias “bastante desarrollados que nosotros les revisamos y les actualizamos. Esos planes fueron parte del proyecto, vuelvo y repito. Un plan es tan efectivo como usted lo aplique. El problema es que no existe o no ha existido la visión y el compromiso de mirar al pasado”.

El investigador expresó que le resulta “interesante” ver la ausencia de interés en estos estudios, y supuso que es porque no se reconoce el valor de este trabajo, aun cuando estamos en una área activa de El Caribe y se pronostican más huracanes, más fuertes, más frecuentes y lentos: “Ante cualquier análisis que uno pueda hacer, sabemos que como país somos muy vulnerables. No tener los mecanismos para prepararnos es bien peligroso y bien preocupante”, recalcó.

 

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