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La sombra que persigue a Agustín Arellano

Agustín Arellano se refugió en ASUR luego de ser removido de su puesto de Director de Servicios de Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, tras tres accidentes fatales que cobraron la vida de dos Secretarios de Gobernación de México y un empresario. En la foto: Agustín Arellano Rodríguez
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Por Perla Franco

Publicado: martes, 5 de febrero de 2013

Muy poco se conoce, de manera oficial, sobre el acuerdo de privatización o “Lease Agreement” que la pasada administración del gobernador Luis Fortuño firmó con el consorcio méxicoestadounidense Aerostar Airport Holding para administrar por 40 años el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (AILMM). Mucho menos quiénes son los personajes que forman parte de esa transacción. Lo que se sabe ha salido a cuenta gotas y muchas veces por canales no oficiales.

Por ejemplo, se ha sabido que el consorcio Aerostar está compuesto por la empresa mexicana Aeropuertos del Sureste (ASUR) y por el fondo estadounidense Highstar Capital. Y que el personal administrativo que manejaría el AILMM, si se materializa la transacción, sería de ASUR, siendo Agustín Arellano Rodríguez su Principal Oficial Ejecutivo (CEO). Así lo informó el medio digital noticiasterra.com en su sección de negocios el 13 de septiembre de 2012.

ASUR es una empresa que administra nueve de los 111 aeropuertos que tiene México (13 de los cuales ubican en bases militares mexicanas). De los aeropuertos que administra ASUR, –todos en el noreste de México, en Cozumel, Huatulco, Mérida, Minatitlán, Oaxaca, Tapachula, Veracruz, Villahermosa– el más importante es el de Cancún.

El Director de Infraestructura de ASUR desde enero de 2010, según su página Web, ha sido Arellano Rodríguez, un individuo que se refugió ahí luego de ser removido de su puesto de Director de Servicios de Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) en el 2010, tras ocurrir tres accidentes fatales que cobraron la vida de dos importantes Secretarios de Gobernación de México y un empresario, según documentó crónica.com entonces.

El “accidente” que parece haber echado más sombra sobre Arellano fue el del 4 de noviembre de 2008 en el que falleció Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación del entonces presidente mexicano Felipe Calderón. Su muerte ocurrió mientras el avión en el que viajaba se estrelló minutos antes de aterrizar. La causa del “accidente”, se supo más tarde, fue la estela del acercamiento excesivo de la nave donde viajaba Mouriño, un Learjet 45, y un avión Boeing 767-300, tras permitirse desde un año antes a los controladores aéreos de ese aeropuerto en Ciudad de México acortar la distancia entre aviones al momento de aterrizar. Según un artículo escrito por Fernando Ortega Pizarro en el diario electrónico francés voltairenet.org, eso significaba para Arellano la posibilidad de que se le imputara responsabilidad al respecto, basado en expresiones de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte de México que investigó originalmente el accidente. Fue bajo la dirección de Arellano que SENEAM redujo la distancia entre aviones al momento de aterrizar, de cinco millas náuticas que es lo mínimo que establece la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI), a cuatro millas náuticas e incluso menos en algunos casos, lo que tendría el efecto de aumentar el efecto del impacto que deja a su paso la turbulencia de la estela de un avión delante de otro que esté aterrizando.

El semanario investigativo Contralínea publicó la misma nota de Ortega Pizarro que salió en Voltaire, en la que el secretario del Trabajo del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA), Ángel Iturbe, aseguró que desde el año 2007 la norma que estableció SENEAM bajo el mando de Arellano permitió la reducción de distancia entre aviones, que en el caso del avión donde iba Mouriño al momento de aterrizar era de 3.8 millas náuticas. Detalla la nota que según las declaraciones de Iturbe, la distancia de las 4 millas náuticas fue establecida por SENEAM a través de “una carta-acuerdo firmada entre Control de Tránsito Aéreo y la Torre de Control del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).” Iturbe continúa diciendo “que la directiva fue firmada por el subgerente de Servicios de Tránsito Aéreo de la Gerencia Regional Centro México de SENEAM, Martín García Herrera”. Añade que “el objetivo que tenía el director general de SENEAM, Agustín Arellano Rodríguez, era reducir los tiempos de aterrizaje y despegue de los aviones en el aeropuerto de la Ciudad de México, para remediar el congestionamiento aéreo y cubrir la demanda creciente de los usuarios en el aeropuerto capitalino”. Continúa señalando que “en efecto, Arellano Rodríguez anunció el 21 de agosto de 2006 que en noviembre de ese mismo año se aplicaría el Proyecto de Reestructuración del Área Terminal del AICM para mejorar el tráfico aéreo, con el objetivo de aumentar el número de operaciones aéreas, mediante reducción de los tiempos de despegues y aterrizajes de las aeronaves. Aseguró que un avión que tardaba en despegar y alcanzar los 28 mil pies de altura en 16 minutos, lo iba a hacer en 10, con lo que también se agilizarían los aterrizajes”. Arellano aprovechó ese momento además para demostrar sus dotes de empresario eficiente al explicar que el aeropuerto de la capital mexicana registraba 300 mil operaciones anuales y que con el nuevo proyecto se podrían aumentar a 330 mil. Ello, para atender la demanda de pasajeros que aumentaría de 23 a 32 millones al año.

Una búsqueda exhaustiva en Internet no encontró expresión alguna de Arellano al respecto en ningún medio noticioso de México luego del “accidente” y mucho menos de su despido, aún cuando ésa fue una noticia de amplia cobertura internacional. Se puede encontrar toda clase de especulaciones sobre el “accidente”, incluso que pudo haber sido un atentado político debido a que el tal Mouriño no era precisamente un hombre de rectitud probada, sino más bien un político de cuestionable proceder, pero con el beneficio de ser amigo personal del entonces presidente Calderón, admitido por el propio mandatario.

Sin embargo, en un escrito de Rosario Avilés en el semanario mexicano Sin Límites, con fecha del 29 de diciembre de 2012 al 4 de enero de 2013, ésta detalla, en retrospectiva, que “al salir Roberto Kobe de la posición de director de SENEAM, “quedó al frente Agustín Arellano, quien era uno de los técnicos más cercanos al exdirector, pero cuyo liderazgo se desgastó porque se quedó petrificado en el tiempo. Mientras la tecnología avanzaba y el desarrollo organizacional de empresas y dependencias se revolucionaba, el estilo de Arellano se quedaba en el siglo pasado. Muestra de ellos”, añade la nota, fue “el deterioro en que cayó la institución (SENEAM). La falta de presupuesto, las plazas de controlador canceladas, pero sobre todo la forma autoritaria de tomar decisiones como el rediseño de las trayectorias de aproximación en el Aeropuerto Internacional de Ciudad México que fue rechazado en masa por los controladores de Centro México y al que se atribuye en parte el accidente de Mouriño, son algunas de las razones por las que SENEAM dejó de ser un referente”.

 Esos son los datos. Agustín Arellano es el individuo en cuyas manos se pretende colocar la administración del aeropuerto internacional más importante que posee Puerto Rico. Es la misma persona que hace unos días realizó un media tour en la Isla para promocionar las supuestas bondades que significaría que se pasara a manos de ASUR la administración del AILMM por cuatro décadas. Días antes fue él también el que hizo su primera aparición pública tomándose la prerrogativa de anunciar que el gobierno de Alejandro García Padilla había llegado a acuerdos con Aerostar y que lo que falta para finiquitar la transacción era la decisión de la Administración Federal de Aviación (AFA). Al respecto, el Gobernador guardó un sospechoso silencio mientras en el país se comenzaba a levantar una profunda ola de oposición a esa transacción que ha ido tomando cada vez más fuerza.

Curiosamente, luego del accidente y del despido de Arellano de la agencia reguladora de aviación, su nombre, excepto por el recién artículo que lo menciona, pareció quedar limpio tras no conocerse nada sobre él que no fuera en el portal electrónico de ASUR y ahora en Puerto Rico. Encubrimiento, despido constructivo, impunidad, o relevo de culpa. Algún día lo sabremos.
Mientras tanto, el recién electo presidente de México, Enrique Peña Nieto, acaba de nombrar el pasado 26 de diciembre a Claudio Arellano, hermano de Agustín Arellano, a cargo de la dirección de SENEAM, lo que según la periodista Avilés “se teme que las cosas no mejoren, sino que se regrese a los momentos más críticos de la administración pasada” de su hermano.
 

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