Opinión / Editorial

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Represión y resistencia combativa

Publicado: miércoles, 9 de mayo de 2018

Tal y como se vio por la televisión y en vídeos de todo tipo durante las protestas civiles del pasado 1ero. de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, la represión policíaca y los intentos del Estado por criminalizar las protestas no descansan en este país. De hecho, no han descansado nunca porque el coloniaje en sí mismo es un feroz atropello, por lo cual toda nuestra larga historia como colonia de dos imperios ha sido vivida como parte de una lucha campal, y muchas veces cruenta, contra la represión del Estado, y en defensa de los derechos de nuestro pueblo. Los independentistas puertorriqueños conocemos en carne propia los efectos devastadores de la represión policíaca. Para los que han llegado más recién, sobre todo los que se están iniciando en las protestas, el pasado 1ero. de mayo habrá servido para abrirles los ojos sobre cómo se concibe y se manufactura la represión policíaca en Puerto Rico.

Gracias a que es difícil rebatir lo que resulta obvio en los vídeos y fotos que se publicaron, cada día más gente en Puerto Rico- incluyendo la prensa de aquí y la internacional- desconfía de la historia oficial. Cada día hay más personas que cuestionan la credibilidad del Comisionado de la Policía, Héctor Pesquera y de las llamadas fuerzas de ley y orden que comanda. De hecho, por su arrogancia y desdén hacia los demás, Pesquera se ha convertido en una figura tóxica para gran parte de la gente en Puerto Rico.

 Por eso, no había transcurrido ni una hora desde que la represión brutal de la Policía se volcó contra un sector de los manifestantes, cuando ya el mundo entero se había enterado de que aquí no estamos cruzados de brazos mientras nos desmantelan el País; de que aquí se protesta combativamente contra las medidas de austeridad de la Junta de Control Fiscal y del gobierno anexionista, y contra el descalabro que han creado en la vida de nuestro pueblo. El mundo se había enterado de que el círculo de los que protestan y se hacen sentir se ha ampliado como lo evidenciaron las marchas y actos de este 1ero. de mayo, que no solo fueron un éxito de asistencia, porque éramos muchos y muchas, sino también porque representábamos a un amplísimo espectro de nuestro pueblo. 

Los reportajes de prensa mostraron la verdad de lo ocurrido. Por un lado, la fuerza bruta y desmedida de una movilización policíaca desmesurada, y por el otro el rostro aguerrido de la resistencia boricua, representado en jóvenes manifestantes que no se dejaron amedrentar por los gorilas armados que los perseguían, rociándoles gases tóxicos y macaneándolos. Así quedó ampliamente plasmado y difundido por cadenas televisivas internacionales como ABC News de Nueva York, la BBC de Londres, Al Jazeera Internacional, Telesur y muchas otras regionales y locales en distintas partes del mundo. De hecho, Puerto Rico fue parte integral e importante de la noticia mundial sobre la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, que en casi todos los países es una fecha que se marca con protestas y reclamos de reivindicaciones, y este año no fue la excepción. 

Hoy también sabemos, gracias al capítulo de Puerto Rico de la Unión Nacional de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), y otros observadores y observadoras voluntarios que estaban allí precisamente para documentar lo que allí ocurriera, que la agresión policíaca respondió a un plan oficial para entrampar a los manifestantes. De esa manera, podían volcar la furia represiva contra éstos, y proyectar al gobierno de Rosselló y al “Comisionado” Pesquera ante el País como las víctimas y los “protectores” de la paz pública. Hoy sabemos, además, gracias a una fuente de entero crédito de CLARIDAD, que el piso 20 del Edificio del Banco Popular en Hato Rey se convirtió en un “bunker” desde el cual el “Comisionado” Pesquera y el Jefe del Negociado Federal de Investigaciones en Puerto Rico (FBI), Douglas Leff, le impartían instrucciones a los oficiales que comandaban la batida represiva. 

Lo que no contó entre sus planes fue que cualquier pequeño error de cálculo en las proyecciones de los jefes policíacos o cualquier imponderable sobre el terreno pudo haber desatado un evento aún más trágico, donde quedaran acorralados miles de manifestantes, en una concentración donde había niños y niñas, adultos mayores, y hasta personas con severos impedimentos físicos. Todo parece indicar que nada de eso tuvieron en cuenta los jefes de la Policía en su euforia represiva. 

Hay otro lado de esta historia con la que tampoco contaron sus planificadores. Hay muchos policías furiosos con lo que pasó el 1ero. de mayo, y con lo que está pasando en el País. Hay muchos policías que reconocen la situación difícil en que se encuentran al requerírseles defender los intereses del mismo sistema y las mismas personas que no les pagan sus horas extras, que les amenazan sus condiciones de trabajo, y que les van a recortar sus pensiones. Son muchos también los que resienten las constantes presiones y chantajes a que son sometidos para que no protesten ni reclamen sus derechos públicamente. 

Las y los que se lanzaron a la calle el 1ero. de mayo a manifestar su descontento con los planes anti-pueblo del Gobierno de Rosselló, de la Junta de Control Fiscal y del Congreso de Estados Unidos se han apuntado una rotunda victoria con una movilización masiva y contundente que desafió todos los pronósticos negativos y la mala fe de los enemigos de Puerto Rico. Un 1ero. de mayo combativo, en la tradición de lucha que entraña la fecha. Un 1ero. de mayo que demostró que ,aunque en Puerto Rico la represión no descansa, tampoco lo hace la resistencia de nuestro pueblo.

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