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En el Jaraguasal

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Publicado: miércoles, 9 de mayo de 2018

 

 

A Manuel Carmona Galarza

 

En el Jaraguasal 
los nenes se escondían
debajo de las casas.
De joven, 

mi padre había enloquecido
en una de esas casas montadas 
en zocos de madera.
Por muchos años me escondí
detrás de los pilares
que sostenían el piso
donde deambulara
mi viejo en su locura.

 

Ahora imagino
la demencia rechinando
al vaivén de la madera.
Había pasado la infancia 
jugando al esconder
hundido en los cimientos
del inconsciente de mi padre.

 

Desde allá abajo, 
según me recordó Manuel, 
las grietas del piso
se tornaban cantitos de luz.
Él también me dijo que su viejo
había dormido allá abajo
con sus perros
y que la gente allí guardaba
montones de yuca.
Recuerdo haber visto gente 
tirando cáscaras de mangó
y sacando sacos de no sé qué.

 

Hay casas sepultadas debajo de otras casas.
Requieren un trabajo de pura arqueología.

 

No recuerdo el nombre de ese espacio
sobre el que flotan las casas del Jaraguasal.
Pero no olvido que alguien me lo dijo 
una vez que me regañaron 
y me mandaron a salir de allí.
Esa palabra, esa locura,
ha quedado sepultada 
entre los cachivaches 
que se guardan en secreto
antes de que nos hundamos
en el ojo del huracán.

 

Juan Carlos Rodríguez

Del libro inédito Diseño interior

El poema nació de un chat con Manuel Carmona Galarza

 

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