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Sin respuestas de administración universitaria residentes de Torre Norte

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 13 de junio de 2018

A partir del próximo 16 de junio, una vez finalizados los contratos de arrendamiento y según estableció la administración universitaria, los y las residentes del hospedaje Torre del Norte en Río Piedras tendrán que desalojar sus habitaciones debido –según advirtió la administración– a que el edificio es “inhabitable” y requiere de mantenimiento. 

Sin embargo, el Concilio de Residentes de Torre del Norte, como portavoz de los 370 residentes que hospeda el edificio, ha respondido públicamente a lo estipulado por la administración exigiéndoles específicamente a Luis Ferrao Delgado, Gloria Díaz Urbina y Darwin Marrero –rector interino del Recinto de Río Piedras de la UPR, decana de Estudiantes y decano auxiliar de Servicios al Estudiante, respectivamente– que muestren evidencia contundente de los daños del edificio, de cómo procederán a remodelarlo, de cuánto tiempo tomará y cuánto dinero necesitarán. 

Además, los estudiantes residentes demandan que se consideren las alternativas que han propuesto y que ya les han notificado a los funcionarios administrativos. 

A escasos días del posible desalojo, Yadiel Suárez Cancel, presidente del Concilio, conversó con CLARIDAD y manifestó que los residentes “harán lo que entiendan justo y necesario para mantener la residencia abierta”. 

En la última asamblea estudiantil del recinto riopedrense, celebrada el pasado 29 de mayo, se presentó una resolución para darle un ultimátum a la administración universitaria. Esa resolución indicaba que el 1 de junio era el último día para que la administración respondiera a las reclamaciones y exigencias puntuales de los residentes: incluir a Torre en la solicitud de vivienda para el próximo año académico, desistir del plan de privatización o de hacer una alianza público privada (APP) con la residencia, rendir informes que evidencien que Torre es inhabitable, mostrar transparencia en las conversaciones entre la administración y los residentes, mantener el costo de alquiler a $220 semestrales. 

“Al día de hoy no nos han atendido, no contestaron el ultimátum y el Concilio ha tenido acercamientos con Rectoría a través de cartas que no han contestado”, aseguró Suárez Cancel. 

Aunque bien es cierto que desde el 23 de marzo que se hizo pública la misiva de desalojo por parte de la administración el Concilio ha sostenido tres reuniones con la Oficina de Rectoría, también lo es que no han sido productivas porque se han basado en señalar quién es culpable y en presentar informes no actualizados de la situación de Torre Norte. 

El presidente del Concilio comentó a este medio que el cuerpo administrativo ha utilizado de excusa un “informe” que preparó la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) después del huracán María sobre la situación de la planta física de Torre. 

“[La administración] ha hecho alusión a un informe que se hizo después de María en el que se consideraban los daños causados por el huracán y dice que FEMA comentó que los estudiantes no podían vivir ahí”, expresó Suárez Cancel. 

“Los estudiantes no hemos tenido contacto con ese informe, que no es oficial ni legítimo porque es una tabla de Excel con costos y nombres de equipo dañado. No sabemos si realmente viene de FEMA”, continuó. 

Los y las residentes de Torre nunca se han opuesto al plan de mejoramiento que proponen para su lugar de vivienda, al contrario, han sugerido alternativas para que se efectúe tal gestión. Lo que sí han condenado es la falta de planificación que ha mostrado la administración a la hora de iniciar la remodelación de un edificio de 20 pisos. Esa ausencia de un plan estructurado ha desatado el pensamiento generalizado entre la comunidad universitaria de que la intención es privatizar la residencia o convertirla en una APP. 

El pasado 10 de junio, el Concilio envió por segunda vez una carta a Luis Ferrao en la que volvieron a proponerle comunicación y negociación. Parte de la carta establece una de las alternativas que han estado proponiendo los residentes desde el principio: “Volvemos a solicitar una reunión con usted y su personal para discutir y concretizar una respuesta sobre la propuesta de mantener la residencia abierta bajo un contrato enmendado de 6 meses (1 semestre) y que este se renueve hasta que las mejores se realicen”. 

Ante la situación de país que enfrentamos, Yadiel Suárez entiende el cierre de Torre Norte como una medida para atender los reclamos de la Junta de Control Fiscal (JCF) de reducir gastos. “Hay una JCF que nos está exigiendo reducir gastos y yo siento que la Universidad está teniendo esta presión, que viene viéndose desde los recortes al presupuesto, el alza en la matrícula, la reducción de exenciones”, expresó el joven. 

Suárez Cancel catalogó la posibilidad de cierre de la residencia como otra imposición del poder, igual que todas las que se han aprobado en Puerto Rico durante los últimos meses. Además, percibe que la administración no tiene disposición para negociar. “Seamos claros, la administración no ve a Torre como un espacio, un hogar para nosotros. Lo ve como un gasto (se estima que Torre gasta $1.5 millones del presupuesto anual de la Universidad)”, continúo el presidente del Concilio. 

“Vivimos aquí y sabemos lo que necesita la residencia, por lo que no nos oponemos a la remodelación. Pero el proceso que ha llevado la administración no es el adecuado porque no se nos ha tomado en consideración, no hay planos, ni desglose de cuánto tiempo se tardará ni de gastos…Quieren convertir la residencia en una APP…quieren dejársela a amigos que se lucrarán a costa de la Universidad”, finalizó. 

 

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