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A 40 años del MundoBasket de San Juan 74

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Por Elliott Castro Tirado

Publicado: martes, 26 de agosto de 2014

Durante el mes de julio se cumplieron cuarenta años del debut de Puerto Rico como anfitrión de un evento deportivo mundial. Hasta ese momento lo máximo que habíamos montado habían sido los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966.

De inmediato los puertorriqueños demostramos nuestra capacidad organizativa con la exitosa celebración de la Séptima Edición del Campeonato Mundial de Baloncesto, que entonces era conocido como MundoBasket, callándoles la boca a los pesimistas y a los que no confían en nuestra capacidad como pueblo.

La sede principal del certamen fue el coliseo Roberto Clemente, -en su segundo año de vida-, aunque también se jugó en los coliseos Solá Bezares de Caguas y “Pachín” Vicéns de Ponce.

La Unión Soviética obtuvo la medalla de oro, tras vencer a Estados Unidos 105-94, en el partido que resultó decisivo. Irónicamente los dos tuvieron idéntica marca de ocho victorias y apenas una derrota (8-1), al igual que Yugoslavia, que había vencido a los soviéticos 82-79 y perdido con los estadounidenses 91-88.

En estricto cumplimiento de las reglas del evento, las posiciones se asignaron de acuerdo al balance de puntos en los partidos entre ellos. Por lo tanto, la URSS cargó con el oro, pues tuvo +8 (+11 vs. EU y –3 con Yugoslavia).

La plata fue para Yugoslavia, que tuvo balance de 0 (+3 sobre EU y –3 contra la URSS). Estados Unidos tuvo que conformarse con el bronce con –8 (-11 en su derrota con la URSS y +3 vs. Yugoslavia).

El equipo soviético era fundamentalmente el mismo que dos años antes sorprendió a Estados Unidos al vencerlos de forma sensacional y polémica en el partido por la medalla de oro de los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad alemana de Munich. En ambas ocasiones, la escuadra estadounidense estaba compuesta exclusivamente por estudiantes colegiales, activos en la NCAA, pues en esa época la FIBA no permitía la participación en sus torneos de jugadores de la NBA y otras ligas consideradas “profesionales”.

El mexicano Arturo Guerrero tuvo el mejor promedio de puntos por juego con 27.0 (189 en siete partidos). Por su parte, el estadounidense nacionalizado español, Wayne Brabender, fue el líder en total de puntos con 207, aunque en nueve juegos, para 23.0 por encuentro. John Lucas, estelar canastero de Estados Unidos, fue seleccionado el Jugador Más Valioso del evento. Lucas y Brabender también formaron parte del Equipo Todos Estrellas, junto a los soviéticos Aleksandr Belov y Aleksandr Salnikov y el yugoslavo Dragan Kicanovic.

Puerto Rico séptimo con 2-5

Puerto Rico no tuvo un buen torneo, aunque en los libros de récords aparezca como el séptimo mejor equipo del mundo. Las reglas prevalecientes dividieron el certamen en dos rondas, pero dos de los catorce equipos participantes adelantaban directamente a la final, la de los mejores ocho. Uno fue Yugoslavia, por su condición de campeón defensor, y el otro Puerto Rico, por ser sede. De esa manera, y sin haber tenido que anotar un canasto, los boricuas garantizaban quedar entre los primeros ocho y por encima de los restantes seis que, a la larga, fueron México, Checoslovaquia, Argentina, Australia, Filipinas y la República Centroafricana, en ese orden.

Héctor Blondet y Neftalí Rivera eran nuestras defensas (guards) regulares, respaldados por los Vaqueros Luis Brignoni y Mariano “Tito” Ortiz. En ellos había puntos y estatura más que aceptable, aunque defensa inconsistente.

Raymond Dalmau y Rubén Rodríguez, ambos copiosos anotadores naturales, eran los delanteros regulares. Rubén Montañez, Michael Vicéns, Jimmy Thordsen y Joe Pacheco eran sus complementos y aunque no encestaban tanto como ellos, gardeaban más.

Charlie Bermúdez regalaba varias pulgadas a los centros rivales, pero era imposible superarlo en entrega, mientras el legendario Teo Cruz era nuestra otra alternativa en la posición.

Ése era un grupo bien talentoso, con poder de anotación garantizado (anotamos 81 puntos por juego) y muy bien dirigido, cuya mayor debilidad era la falta de estatura, especialmente en el medio. Sin embargo, si la mitad de los rumores que circularon fueron ciertos, el mayor problema que confrontó el dirigente Armandito Torres fue la exigencia de uno o varios jugadores de parte del $$$ generado por el torneo. Públicamente se señaló a Blondet como el portavoz (si había otros), quien llegó a amenazar con no jugar si no se cumplían sus exigencias. Torres rechazó tajantemente el chantaje.

Perdimos 5 y terminamos con 2 triunfos

Estados Unidos nos dominó ampliamente 94-76 (52-22) en nuestro primer juego, mientras los restantes equipos iban para su cuarto. Blondet fue nuestro mejor anotador con 18, seguido por Rubén Rodríguez con 15 y Dalmau con 12.

A España le jugamos dos mitades similares, ya que perdimos la primera por siete y la segunda por nueve, para un balance final de 102-86. Rubén echó 21, seguido por Neftalí con 18, Dalmau y Blondet anotaron doce cada uno.

El primer partido en el que tuvimos opciones reales de triunfo hasta bien abajo fue el tercero, que perdimos con Brasil 73-68 tras una primera mitad de un punto de diferencia (34-33). Blondet fue nuestro cañón grande con 24, mientras Rubén Montañez se destapó con doce y Dalmau y Bermúdez aportaron nueve cada uno.

A Yugoslavia le jugamos bien, aunque perdimos 93-85 (41-31). Una vez más Blondet encabezó nuestra ofensiva, esta vez con 19. Dalmau añadió catorce, mientras Rubén Rodríguez y su carnal Luis Brignoni hicieron diez.

En la derrota ante la Unión Soviética 87-76, hubo voces ofensivas completamente diferentes a los partidos anteriores. Brignoni fue el mejor con catorce, seguido por Teo y Jimmy Thordsen con diez.

Tras cinco derrotas seguidas y sumidos en una ola expansiva de rumores, los boricuas terminaron el torneo con dos triunfos, ambos muy cerrados. La victoria sobre Cuba (98-97) fue en tiempo extra, con aportaciones mayores de nuestras defensas. Brignoni fue el máximo con 23, seguido por Neftalí con 16. En su mejor juego ofensivo del torneo, “Tito” Ortiz anotó diez, al igual que Thordsen. Teo y Michael Vicéns aportaron ocho cada uno. Nuestros tradicionales pilares ofensivos -Blondet y Dalmau- sólo anotaron siete y cuatro, respectivamente.

El fenecido delantero Alejandro Urgellés fue el mejor por los hermanos antillanos con 27. A pesar de esa derrota, Cuba terminó cuarto con el mismo cuadro que obtuvo bronce en los Juegos Olímpicos celebrados dos años antes en Munich (1972). Tomás “El Jabao” Herrera y Miguel Calderón eran sus defensas, Urgellés y Ruperto Herrera sus delanteros y el gran Pedro Chapé su centro.

Puerto Rico cerró con triunfo 79-74 sobre Canadá, con veinte puntos de Rubén Rodríguez, trece de Michael Vicéns, diez de Brignoni y ocho de Teo Cruz.

Así que finalmente, la Unión Soviética, Yugoslavia y Estados Unidos (en ese orden) fueron los medallistas del torneo y Cuba quedó cuarto. España finalizó quinto, Brasil sexto, Puerto Rico séptimo y Canadá octavo.

Pocos otros eventos mundiales

A pesar del balance positivo del MundoBasket de 1976, -de acuerdo a los directivos de la Federación Internacional de Baloncesto, FIBA-, la construcción de diversas facilidades más que adecuadas y sobre todo a la probada capacidad organizativa y técnica de los puertorriqueños, han sido muy pocos los otros eventos deportivos mundiales celebrados en la Isla.

A nivel de adultos, en 1996 fuimos sede del Mundial de Gimnasia y aquí se celebró una Asamblea General del Comité Olímpico Internacional, COI. Además, en 1989, montamos -también de forma exitosa- un Mundial de Boxeo Aficionado, aunque Juvenil. Por otro lado, hemos sido sede de una de las etapas de las tres ediciones celebradas del Clásico Mundial de Béisbol, así como de múltiples peleas de campeonato mundial de boxeo profesional.

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