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Diario de Cannes I

Capharnaum
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Por María Cristina

Publicado: miércoles, 13 de junio de 2018

Todo historiador/estudiosx/críticx de cine considera el Festival de Cannes como el principal centro de exhibición y distribución de la mejor y más retadora producción cinematográfica mundial. Fundado en menor escala en 1946 con 21 países representados en el Casino de Cannes, una hermosa ciudad bordeada por playa y puerto, poco a poco fue creciendo hasta convertirse lo que es hoy en día: el principal mercado de cine del mundo. Y aunque a través de los años algunos de los miembros de su directorio han querido mantener su protocolo sin inmiscuirse en asuntos políticos, eso ha sido sencillamente imposible ya que el cine es precisamente una mirada al mundo exterior e interior que habitamos. El mes pasado tuve la oportunidad de viajar a Cannes y participar de este inigualable evento de cine.

 

Un poco de trasfondo:

Este año hace 50 años que Francia parecía cambiar la manera de pensar del mundo hasta ese momento. A pesar de dos guerras mundiales devastadoras y una guerra civil, la española, que le señaló al mundo el camino a seguir, las sociedades europeas y americanas parecían revertir a los patrones aprendidos y ensayados tantas veces antes. Es el 1968 el que parece decir basta de mirar al pasado y tomemos la iniciativa de crear un mundo más humano e igualitario. Son esos estudiantes y obreros que paralizaron a París en mayo los que obligan al Festival de Cine de Cannes a escuchar las voces de cambio del presente y la construcción de un futuro diferente. Así llegaron Jean-Luc Godard y François Truffaut a la sala de exhibiciones del Palais Croizette para exigir que los cineastas miraran al mundo y se manifestaran de su realidad y suspendieran el festival. Y lo lograron: en mayo de 1968 el Festival se suspendió sin premios ni fiestas, ni cubierta periodística.

Como homenaje y obligado recordatorio a ese mayo de 1968, el directorio del Festival distinguió al cineasta del Nouvelle Vague, Jean-Luc Godard, al utilizar el cartel publicitario de su filme de 1965, Pierrot le Fou, como el cartel oficial del Festival de Cannes. Además el filme más reciente de Godard, Le Livre D’Image/Libro de imágenes, fue escogido para la competencia oficial de solo 20 producciones fílmicas por invitación. Este filme, que tuvo sala llena en cada una de sus presentaciones, es un collage de estilos, imágenes y sonidos de filmes conocidos y desconocidos, noticiarios, grabaciones en todo tipo de tecnología y la voz urgente de Godard que presenta y denuncia la violencia que tantas guerras y conflictos han engendrado y cómo la paz es lo más alejado que existe. Utiliza la frase de Bertolt Brecht como una manera diferente de mirar: “la verdad está en el fragmento”. Su filme recibió el Special Palme d’Or.

Aunque estaré escribiendo de mi experiencia en Cannes en las próximas semanas, destaco tres filmes extremadamente importantes para compartir nuestras propias experiencias con las realidades presentadas.

1) En guerre/En guerra del cineasta francés Stéphane Brizé es una experiencia de economía, relaciones laboral/patronal y de ideología y realidad. La historia comienza con un paro decretado por el sindicato automotriz cuando la empresa alemana decide cerrar su sucursal en este pueblo de Francia. Los 1,100 empleados afectados deciden combatir esta decisión enfrentando a los administradores y rehusando desalojar la planta. Sus acciones logran que un alto funcionario gubernamental sirva de intermediario entre los obreros y la administración. Los avances son lentos pero se conserva el espíritu de lucha a través de las semanas y luego meses en huelga. Pero ¿qué pasa cuando los obreros encuentran más y más puertas cerradas y no logran avanzar en su lucha? Es un filme devastador por su sinceridad y casi retrato de la realidad diaria de estos obreros en lucha, algunos dispuestos a poner su cuerpo en la línea de combate no importa las consecuencias. En Guerre ahora forma parte de un puñado de excelentes filmes sobre las luchas de la clase trabajadora en nuestro no tan nuevo siglo: Bread and Roses del inglés Ken Loach de 2000, Los lunes al sol del español Fernando de León de Aranoa de 2002 y Dos días y una noche de los hermanos franceses Jean-Pierre y Luc Dardenne de 2014. Es una gran lección tanto para los propios obreros del transporte en Francia que en estos momentos están en huelga esporádica como para nosotros en Puerto Rico.

2) Capharnaüm (originalmente la casa de Jesús en esta ciudad Palestina), de la realizadora libanesa Nadine Labaki y ganadora del Premio del Jurado y del Premio Ecuménico, es una historia desgarrante por la realidad que presenta de las tantas familias a nivel de la sub-pobreza en Beirut. Sabemos que este no es un caso aparte sino que las que antes fueron las grandes ciudades en el Medio Oriente—como en las capitales europeas y latinoamericanas—tienen cordones de pobreza extrema cuando familias viven en “casas” de cartón y tienen que hacer lo indecible para poder alimentar y sostener la fragilidad de infantes y niños. Zein es un chico de trece años cuya constitución física parece de diez por su falta de alimentación, que no conoce lo que es una escuela, que trabaja todo el día vendiendo chucherías en la calle para darle a su suplidor la mayor parte del dinero, que cuida a su hermana menor de 11 años a quien su madre quiere vender en matrimonio, que desprecia su entorno familiar porque no tiene nada de hogar, cariño, protección. Por eso decide llevar a sus padres a la corte para demandarlos por haberle dado una vida de maltrato y negligencia. 

3) Blackkklansman de Spike Lee es su mejor producción cinematográfica en términos de cine político desde Malcolm de 1992. Nuevamente casa llena en cada una de sus pocas presentaciones (tuve que hacer una fila de hora y media para entrar en la exhibición de los identificados con el Marché que se supone que es un grupo especializado y no se aceptaban invitaciones ni boletos) y fue ganador del Grand Prix y mención especial del Jurado Ecuménico. Basado en las memorias de Ron Stallworth y su experiencia como encubierto en la policía de Colorado, el protagonista logra infiltrarse a través de llamadas telefónicas al capítulo de KKK—lo cual es muy gracioso porque los racistas nunca se imaginan que se comunican con un hombre negro—y luego en persona cuando su compañero en la unidad, Flip Zimmerman, asiste a las reuniones, donde él también tiene que atragantarse que es judío. Es un juego extremadamente peligroso y siempre la posibilidad de ser descubierto está presente. El filme de Spike Lee tiene fecha de distribución para agosto y debemos insistir en que se presente en Puerto Rico y no solamente en las islas anglófonas donde Caribbean Cinemas también exhibe su programación fílmica.

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