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José Luis Vargas: La mirada puesta en Haití

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: miércoles, 13 de junio de 2018

En el marco de la muestra colectiva Haití Aquí: honneur/respect, exhibida en la Casa de los Contrafuertes en Viejo San Juan, el pintor santurcino José Luis Vargas extendió una invitación al público general el pasado jueves 7 a la charla ilustrada Yo no soy tu territorio, en la cual conversó sobre su trayectoria de más de 30 años en el arte y sobre los contextos que han influido en el desarrollo de su obra a lo largo de este tiempo. 

El también profesor en el Departamento de Pintura de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico indicó que lo más importante para él es la idea del contexto que trata cada una de sus piezas, “no necesariamente el contexto físico, sino el psicológico y filosófico”. 

En ese sentido, relató cómo el ambiente de los ’70 en Puerto Rico – lleno de cine de fantasía, películas de horror y sobrenaturales, supersticiones y apariciones – abonó al imaginario que dio comienzo a su proceso de creación. A esas tendencias, se le añadió “un suceso de dimensiones catárticas que nos marca todavía: las ejecuciones de jóvenes en el Cerro Maravilla”. 

“Había una coherencia en la que podía moverse la mitología, el horror, lo sobrenatural y combinarse con cuestiones políticas y sociales”, dijo sobre esa época el pintor, quien es parte de la colectiva Haití Aquí. 

Continuó narrando que en los años ’80 comenzaron a aparecer en su pintura referencias de ese mundo sobrenatural que había estado junto a él durante la década anterior; y que en los ’90 trabajó de lleno con apariciones, ovnis, e imágenes que pertenecían a un mundo onírico inspirado por la pintura vudú.

Según expone el Museo de Arte de Puerto Rico en su banco de biografías, la obra pictórica de José Luis se distingue por sus personajes urbanos heroicos, sus personajes sobrenaturales y su sentido del humor, con abundante uso del lenguaje del cómic. Así esto, el auto-retrato de niño fantasma y la figura del “garadiábolo” perfilan entre las intervenciones sobre pinturas haitianas, etapa de su trayectoria que inició en los 2000, mismos años en los que inauguró el Museo de Historia Sobrenatural en San Germán. 

Sobre la actualidad de su trabajo artístico, Vargas mencionó que “el viaje que he trazado a través de las intervenciones en el territorio de las pinturas callejeras haitianas es una aventura doblemente onírica cuya invitación sigue siendo a adentrarme en la creación de historias y ficciones en las que se establecen conexiones humanas que rayan en el absurdo, pero que no dejan de acercarnos a las relaciones entre sujeto y objeto”. 

Y es que durante los últimos cinco años, el profesor graduado del Royal College of Art de Londres ha creado mundos sobre el mundo de las pinturas callejeras haitianas, en el que aparentemente no está ocurriendo nada importante. Con las intervenciones, “he desarrollado un discurso en el que las relaciones de poder de los personajes que habitan las piezas visibilizan los miedos, las supersticiones, las vulnerabilidades, las confusiones, las desilusiones, la desesperanza de un territorio que es mi nación archipiélago”, dijo José Luis durante la charla. 

Para este pintor, entrar al territorio haitiano a través de su trabajo artístico y desde su territorio de puertorriqueño “energiza un dinamismo muy poderoso”. “Debemos entender de una vez y por todas que los procesos caribeños son un salón de espejos que se miran entre sí”, expresó el profesor sobre la estrecha relación que tenemos los caribeños, pero que nos negamos a establecer. 

Precisamente, Carmelo Sobrino, uno de los mentores de José Luis y a quien este honró durante su presentación, comentó que Vargas se distingue porque tiene la mirada puesta en su pueblo caribeño. “Algo muy importante en su pintura es que se fija en Haití (mientras muchos otros ponen su mirada en Europa y Estados Unidos y subestiman la expresión antillana y latinoamericana). Ese pueblo vive con una visión estética, nosotros (en Puerto Rico) con una de consumo. Ellos son un pueblo de artesanos, tienen que hacer la vida todos los días. Nosotros la compramos en el supermercado. Esa visión de José Luis hacia Haití nos da una señal de esa gran necesidad que tenemos de hacer puentes entre los hermanos de la república. Eso merece un aplauso y una admiración”, expresó Sobrino. 

Carmelo Sobrino también reconoció en la obra de José Luis la integración de palabra e imagen. “Sus obras están acompañadas de unos textos que ponen en contexto nuestra realidad, que forma una imagen paralela a la visual. Para mí el texto termina la pintura”, concluyó. 

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